lunes, 24 de abril de 2017

ÁNGELA GENTILE




Valle de los Misterios


Los dioses soplan sobre las vísperas:

“Palomas de jade,
pasajeras de lo imprevisto:
¡Inventen el aire!”

Ellas,
atraviesan el silencio
y la multitud rasga el amanecer
para verlas cruzar el último sol.

Se descifra en cartas medievales:

una antigua lengua romana,
el límite entre lo propio y lo bárbaro.
Los copistas se detienen,
bajan en tinta sus miradas
y deciden corazón o página.

Las pasajeras de jade
En balanzas egipcias,
pesan las almas
y retoman el silencio
dejándonos la levedad,
la memoria,

de esa tierra indescifrable.


De: “Cantos de la Etruria”


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