martes, 23 de mayo de 2017

SERGIO BADILLA



  
Una confesión de San Anselmo



Veo a los hostiles desde mi estacada
son ellos quienes acosan con sus armaduras
mi frontera
por eso asumo la fragilidad del vencido
en la trinchera interminable de estos días.
La oscuridad que oculta la conciencia es sibilina
y la casualidad es equívoca
una confesión de San Anselmo
o una sumisión de la razón para acomodarse a la herejía
Descubro a mis enemigos ya en las puertas
de mi morada
con sus apariencias malévolas
sus cartas bajo la manga
en la verdadera correría de la insania.
Soy un cátaro o un pagano que
se adapta a la paradoja
con la templanza del humillado
como una negación del raciocinio para
escapar de la duda.
La vaguedad que encubre el discernimiento es hermética
y el acaso es confuso.

Mis adversarios ya invadieron mi casa.





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