Añoranza
del quinto día
En
la noche del sexto día
Dios se asomó desde el cielo de Okavango
y vio junto a la charca
una elefanta muerta
—trozo de luna abandonando su brillo—
Alrededor de la cena imposible
leones hambrientos
hienas
la cigüeña marabú
y al final de los huesos
el polvo
el marfil y el hombre
Y supo Dios
que no era bueno.
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