Peregrinaciones
de las horas
VI
En
todo aquello de que hablo hay temor,
hay piel de gato silenciosa por los suelos,
hay pequeñas imágenes y moscas y cuchillos
y gracia dulce en su saliva.
Madre
escucha venir con sus coturnos de acecho
al dios de la salud en su coche de mimbre
y hay todavía en las ventanas que al estero
abren su interna paz de dormitorio,
el amuleto mágico de pelos,
el nudo, el alfiler muerto.
Hay
un vago temor cuando algo se detiene o las cortinas
danzan al lado mismo de las almas cercanas.
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