domingo, 3 de mayo de 2026


 

JOSÉ MANUEL FAJARDO

 


 

IX

 

Un breve recuento de placeres: terminar de escribir un libro,

leer otro que me deslumbra, plantar hierba para tu gato, tomar

tu mano en la noche para que me lleve al sueño, el borboteo

de una cafetera en la cocina, su aroma que despierta las ganas

de vivir, saber que mi soledad comparte frontera con la tuya,

hacer planes para trasladarse a otra ciudad, escuchar en el teléfono

la voz que busco. Y la música.

 

De: “Perfecta sombra”

 

 

ROCÍO ROJAS-MARCOS

 

 

Gaman-Haikus

  

Querías fuego

para barrer cenizas.

Solo hubo escarcha

 

De: “Miedo”

 

 

JUAN CARLOS MESTRE

 

  

[el martes, salvador ramos…]

 

el martes, salvador ramos, un joven estadounidense de 18 años, salió de su casa, se dirigió a la escuela primaria robb de su ciudad, uvalde, en el estado de texas, y disparó a bocajarro a las decenas de escolares que celebraban el fin del curso académico. el martes, salvador ramos, un joven estadounidense de 18 años, después de disparar a su abuela, salió de su casa, se dirigió al colegio elemental de uvalde, ciudad del estado de texas donde nueve de cada diez habitantes son hispanos, y disparó a bocajarro matando a 19 menores y a dos profesoras. el martes, salvador ramos, un joven estadounidense salió de su casa ejerciendo el derecho a poseer y portar armas de fuego según le garantiza la segunda enmienda de la constitución del infierno. el martes, salvador ramos se encaminó hacia la escuela primaria de uvalde, texas, y disparó a quemarropa antes de ser abatido por agentes de la patrulla fronteriza de los estados unidos. el martes, en otra de las peores matanzas en el país durante la última década, salvador ramos, un joven tejano, salió de su casa con una pistola y un rifle semiautomático adquirido para actividades recreativas. el martes, recién cumplidos los 18, un tímido adolescente al que sus compañeros supuestamente sometieron a bullying porque tartamudeaba. el martes, salvador ramos, sin antecedente penales y con un chaleco antibalas, seguidor de eventos para actividades recreativas de la asociación nacional del rifle, brazo político de la industria armamentista, la organización más antigua de derechos civiles de américa, con más de cinco millones de miembros, de los cuales casi medio millón se hallan en el estado de texas, salió de su casa para dirigirse a la escuela

 

De: “El ciprés descapotable” y la antología “Asamblea. Poesía reunida 1975-2025”

 

VITAL AZA

 

  

 

La muñeca

 

En una noche de enero
una niña pordiosera,
con los pies casi desnudos,
con las manecitas yertas,
cubriendo, a modo de manto,
con su falda la cabeza,
y sin temor a la lluvia
que más cada vez arrecia,
contempla, extasiada y triste
el interior de una tienda,
que por su gusto en juguetes
es en Madrid la primera.

—¿Qué haces aquí? le pregunta,
con voz desabrida y seca,
un dependiente, empujando
a la niña hasta la acera.
—¡Déjeme usted! ¡Si es que estaba
mirando aquella muñeca!
—¡Vaya! Retírate pronto
y deja libre la puerta.
—¿Dígame usted. ¿Cuesta mucho?
—¿Quieres marcharte, chicuela?
—¿Será muy cara, verdad?
¡Lo que es como yo pudiera!...
—¡El demonio de la chica
¿Pues no quiere comprar ella?...
¡Lárgate a pedir limosna!
y déjate de simplezas.
La muñeca que te gusta
vale un duro, con que ¡fuera!

                        * * *

Marchose la pobre niña
ocultando su tristeza…
en vano pide limosna…
ninguno escucha sus quejas…
Y desfallecida y débil,
cruza calles y plazuelas
recordando en su amargura
la tentadora muñeca…

                        * * *

—¡Caballero, una limosna
a esta pobrecita huérfana!
—¡Déjame, que voy de prisa!
—¡Por Dios, señor! Aunque sea
un centimito… ¡Tengo hambre!...
—(¡Pobre niña! ¡Me da pena!)
Toma.

—¡Señor! ¡Si es un duro!
—Te lo doy para que puedas,
siquiera por esta noche,
tener buena cama y cena.
—¡Déjeme usted que le bese
la mano!

—Quita, tontuela.
—¡Que Dios se lo pague a usted!
¡Un duro!... ¡Estoy muy contenta!...
¿No será falso, verdad?
—¡Cómo muchacha! ¿Tú piensas?...
—No, señor… perdone usted…
Pero… ¡vamos!... la sorpresa...
¡Si voy a volverme loca
de alegría!... ¡Quién dijera!
¡Que Dios le premie en el mundo
y le dé la gloria eterna!

                        * * *

Y apretando entre sus manos
convulsivas la moneda,
corrió por la calle abajo
veloz como una saeta.

                        * * *

A la mañana siguiente
se comentaba en la prensa
el hecho de haberse hallado
en el quicio de una puerta,
¡el cadáver de una niña
abrazado a una muñeca!

 

 

AURELIO ARTURO

 

  

 

Arrullo

  

La noche está muy atareada
en mecer una por una,
tantas hojas.
Y las hojas no se duermen
todas.

Si le ayudan las estrellas,
cómo tiembla y tintinea la infinita
comba eterna.

¿Pero quién dormirá a tantas,
tantas,
si ya va subiendo el día
por el río?

(¿Dónde canta este país
de las hojas
y este arrullo de la noche
honda?).

Por el lado del río
vienen los días
de bozo dorado,
vienen las noches
de fino labio.

(¿Dónde el bello país de los ríos
que abre caminos
al viento claro
y al canto?)

La noche está muy atareada
en mecer una por una,
tantas hojas.
Y las hojas no se duermen
todas.

Si le ayudan las estrellas...
Pero hay unas más ocultas,
pero hay unas hojas, unas
que entrarán nunca en la noche,
nunca.

(¿Dónde catan este país
de las hojas,
y este arrullo de la noche
honda?)

 

 

JUAN JOSÉ ARREOLA

 

 

 

Epitafio

  

Abrevió de una buena pedrada la vida abyecta de Felipe Sermoyse, mal clérigo y peor amigo. Tuvo su parte en el botín de doscientos escudos robados al colegio de Navarra y dos veces se halló con la soga al cuello. Pero dos veces descendió para salvarlo en el oscuro calabozo la gracia de nuestro buen rey Carlos.


Rogad a Dios por él. Nació en un tiempo malo; cuando el hambre y la peste devastaban la ciudad de París. Cuando el resplandor de la hoguera de Juana de Arco alumbraba rostros aterrorizados y cuando el argot de los bajos fondos se trufaba con palabras inglesas.


A la luz mortecina de la luna invernal, vio llegar manadas de lobos hasta el panteón de los Inocentes y él mismo fue como un lobo hambriento y trasijado, que alguien soltó en medio de la ciudad. Y robó el pan cuando tuvo hambre, y pescó los peces ya fritos en las sartenes de las vendedoras.


Nació en un tiempo malo. Tropeles de niños hambrientos vagaban pidiendo el pan por las calles.