Quise
tocar las cosas invisibles,
como si el tacto pudiera
regalarles un cuerpo.
Les
tiré las sábanas encima
para ver si tenían forma,
las cubrí de polvo
para rastrear sus pasos,
encendí todas las luces
para detectar su sombra.
Quise
tocar las cosas invisibles,
quise perturbarlas con el ruido,
ver si del fastidio se revelaban.
Las
puse a llama lenta
sobre mis más perversas pasiones,
quise ver si se quemaban,
si producían ceniza con olor a incienso o a cigarro.
Quise
ahogarlas en la corriente del río,
dejarlas hasta que pidieran auxilio.
Esta
mañana desperté
y no hubo espejo que pudiera reflejarme.
Versión
de Ilana Luna
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