jueves, 30 de abril de 2026

JUAN CARLOS MESTRE

 

  

 

Crónica de la Edad Media

  

Son los mismos que en la Edad Media tiraban piedras a los leprosos

Una cuadrilla de pendejos que escucha Las Valkirias a todo volumen

Son las mismas carcajadas de Berlín la noche de los cristales rotos

Van a lo mismo que iban en la Edad Media, a tirar piedras a los leprosos

Salen de caza, de mala manera abarrotan con liebres los trenes de mercancías

Cada mirlo de cementerio es una gota de lluvia y el agua ya llega al cuello

Los coros se han puesto en danza, los enamorados de la Tierra se abrazan por última vez

A esta hora, en Belo Horizonte, bajando por la ladera hacia el mar va Bartolomeu Bueno da Silva en busca de oro

Ante estos acontecimientos, Carlos Drummond de Andrade, cuyo corazón no es más grande que el mundo, está melancólico

Hace treinta mil años que las libélulas se han convertido en caballitos del diablo y que los erizos hablan en voz baja

Pero en los cuarteles resoplan las teteras y los oficiales arrancan sus motos

Los cisnes de cuello negro llevan una vida normal lejos de nosotros, los perros levantan la pata sin avergonzarse en cualquier esquina

De acuerdo al historiador Plutarco en época de Julio César cuatro millones de personas fueron vendidas como esclavos

Cuando los relojes comenzaron a girar los mercaderes encontraron la fórmula perfecta

Y los emigrantes y los pelícanos cruzaron el mar de las preocupaciones para alquilar un piso pequeño

Durante varios siglos la dinastía Tang se zampó a treinta y cinco millones de seres humanos

En un milenio la Europa católica acabó con las existencias en todas las excavaciones de sueños

Hace rato que Cristóbal Colón ha regresado de América y la noche de san Bartolomé Catalina de Médici se quita la máscara para saludar a sus príncipes

Durante el invierno siguiente los viajeros llegan a su destino, la quinta sinfonía del opio se extiende por el imperio chino

En los cuarteles resoplan las teteras y los oficiales engrasan sus motos

Todo está a punto para desenterrar a Blanquina March veinte años después de muerta, procesarla por judaizante: condenada, incautación de sus bienes, quemados sus huesos en la hoguera

No son las huellas del lobo que lame la mano del hermano pequeño

Son los mismos que en la Edad Media tiraban piedras a los leprosos

La mancha de Leopoldo Segundo rey de los belgas

Josecito y Adolfo aspirantes al título de peso mosca

Los mismos mal nacidos que arrojan propaganda desde los helicópteros

 

De: “La bicicleta del panadero [2008-2012]” y la antología “Asamblea. Poesía reunida 1975-2025”  

 

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