jueves, 30 de abril de 2026

LAURI GARCÍA DUEÑAS

 

 

 

XIII



Ríndete, dice la voz.
Ríndete a la amalgama de colores de las imágenes
que te poseen en sueños ininteligibles y recurrentes
al caos mental de haberte expuesto a tantas experiencias lejanas
a la marisma al cansancio a los circuitos que se desconectaron
y se volvieron a conectar.
Ríndete
a no saber qué será lo siguiente o qué ha cambiado
al cuerpo succionado por otra realidad y devuelta a la misma de siempre
al amor hirviente por los amigos repentinos y antiguos
al dolor de las heridas del pasado que afloran a la menor provocación.
Ríndete
a la ira y a su sublimación
a los recuerdos imborrables y a los que se escapan de la cognición
a la esperanza de que todo puede mejorar
a que las ideas antiguas se agoten
al dolor de la pérdida que siempre te acompañará
al deseo de estar en silencio con las ventanas cerradas
a la luz del sol que aun así penetra la estancia
a tu rutina que se escapa del deber ser y las expectativas sociales
a la preocupación por las guerras lejanas que no puedes detener.
Ríndete
porque no puedes llegar a todo
salvar a todos
hacer que todos te amen.
Escógete.
Reconstrúyete.
Vuélvete a zurcir como un calcetín roto al fondo del cajón.
Ríndete que el tiempo pasa y nada puede detenerle.
Ponte de rodillas
ante el horror y la belleza
que significan
de igual manera
estar viva
y empezar a envejecer.
Ríndete al deseo
a lo difícil de sostenerlo
a tus decisiones
a la abulia
a la desesperación
a lo imperfecto
a tu sombra que nunca te abandonará.
Sueña con murallas,
con tambores
con mujeres que danzan
en otro idioma.

 

De: “Poemas Chinos”

 

 

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