En la mañana
a Livia Orta, mi hermana.
al bucare que vivía cerca de tu casa.
En
la mañana, al salir,
el bucare de la esquina,
encendido de flores, ardía.
Me sorprendió ver que en su copa
se había posado una garza blanca.
Observé extasiada los contrastes.
Creo que la garza me miró
porque con una de sus patas
arregló sus plumas,
las dejó afiladas como penacho.
Algo parecido a la perfección
se hizo presente entre las flores.
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