"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
martes, 5 de mayo de 2026
LUIS ALFREDO ARANGO
Sobreviviente
¡Ay
de quien pudiendo hablar no emprende vuelo!
No
tengo barco ni avión, no tengo nada más que mi palabra.
En
vez de Victoria Alada llevo un ángel de Chinautla.
Navego-o
sueño que navego-entre archipiélagos
y el
mar es un pasaje estrecho entre las islas de palabras.
Papeles,
unos pocos libros, heridas incurables
y el
miedo de vivir en este siglo son todo mi equipaje.
¿Qué
tiempo fue mejor?
He
visto los más hermosos lugares
pero
sólo me han dejado rastros de luz en la memoria
y
tengo los ojos cansados de tanto ver llorar.
Amo
la paz, no como tantos que juran amarla
para
seguir ordeñándola…
Amo
la paz porque llevo la guerra
envuelta
en un pedazo de bandera ensangrentada
y
estoy quedándome vacío,
desolado.
Aunque
a ratos el amor descorazona
tengo
viva la esperanza de morir amando…
Amando
no sé qué…Agradecido de ser hombre;
de
haber hecho preguntas desde mi pobre poesía;
de
la belleza y el dolor que son, a fin de cuentas,
la
cara y el envés de nuestra vida.
Oh
tiempo de los mitos,
oh
lodo submarino,
consuelo
de la carne,
abismo
donde Dios abandonó
los
moldes de todas sus estatuas;
los
moldes, los taceles
de
las primeras bestias.
Las
aves vuelan sin carga,
no
necesitan maletas y cómo las envidio.
Ellas
pueblan la casa del viento
que
nunca tuvo casa.
Soy
el tránsfuga de todas partes,
el
inconforme soy,
el
penitente que no encontró la iglesia que buscaba
y
todo lo he dejado abandonado.
Allá
los montes,
los
pinos que en las tardes
todavía
me entristecen;
las
aldeas, los caminos
y el
rústico sabor de lo vivido.
En
la ciudad jamás eché raíces.
Aquí
es donde menos me he quedado.
Es
ella la que pasa contoneándose -¡tan frívola!-
ofreciéndome
sus mercancías inútiles
y
exhibiendo modas que nunca terminan de vestirla.
Entre
el mar-a donde nunca fui-
y el
viento que corre desnudo en las montañas,
emplumado
de palabras invento mi camino.
Sé
que sólo me queda ver naufragios
y
presentir el rumbo incierto del planeta.
CARMEN OLLÉ
En
el olvido
Deja
ya Carmen de andar por ahí contando a
todos tus dolores;
con tanta queja a nadie haces bien y el culpable
se vanagloria,
Crece en riqueza y poder.
Dice que hay una tonta ya madura -aunque no
lo parezca- que vierte por él sangre.
Si tu cuerpo no alcanza en otro cuerpo la gloria:
que el sueño te recompense.
JORDI DOCE
No
sé si hay sitio en esta página
para el trapo raído
que unos obreros se dejaron
en la sobrecubierta de aluminio.
Tuvo forma y color alguna vez,
cuando era útil.
Ahora es un amasijo sin nombre,
sin historia,
un resto que fermenta
bajo el sol carnicero.
La lluvia lo enjuagó,
el calor lo corrompe,
nuevos peones que se turnan
para moler un solo grano.
Está detrás de la ventana, lejos.
Así el cansancio elige a sus afines.
ROSANA HERNÁNDEZ PASQUIER
En la mañana
a Livia Orta, mi hermana.
al bucare que vivía cerca de tu casa.
En
la mañana, al salir,
el bucare de la esquina,
encendido de flores, ardía.
Me sorprendió ver que en su copa
se había posado una garza blanca.
Observé extasiada los contrastes.
Creo que la garza me miró
porque con una de sus patas
arregló sus plumas,
las dejó afiladas como penacho.
Algo parecido a la perfección
se hizo presente entre las flores.
JESÚS MONTOYA
A
medianoche
El
uniforme azul es valentía.
Se
distingue de cante cual gallo
en
la oscurana, pero enseguida,
ni
él mismo se basta: sobran
las
mentadas metáforas.
El
uniforme azul es un gitano
con
la boca chorreada de templos,
de
reclamos, de recaídas
en
la indumentaria.
Eternos
descendemos en él
entre
pulsera y sandalia cual adagios.
El
pie y la muñeca se balancean;
es
sabido: el cuerpo está ahí,
no
siempre la mente, no siempre
la
voz de pulpos comentarios,
de
pulpos sedentarios no sé ya,
pero
está, yace hasta el afuera
y se
imagina su patio pata de elefante
plantado.
Vivirá.
