"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
viernes, 8 de mayo de 2026
ROCÍO ROJAS-MARCOS
Gaman-Haikus
Vuelan
los pájaros
igual
que almas errantes,
se
mueve el aire
De:
“Miedo”
LUIS ALFREDO ARANGO
El
tiempo (II)
El
tiempo
es
la espera
de
una mañana improbable
o de
fecha segura
que
no llega
y
pasa
y engendra
otra
espera.
CARMEN OLLÉ
Cavalcanti
Si
una rosa no alcanza la plenitud, de tu destreza
—Guido— no respondería.
La dama siempre de espaldas sonrió a un paisaje
añorante.
Puesto que esa mujer más que razonar sueña, ella
es en su quietud más vieja que tu exilio,
y si otro besara su cuerpo amado ¿Tu regreso sería inútil?
Como cualquier locura, viento o blasfemia que mueva
a quien tanto ambiciona
puesto que esa mujer no ambiciona sino sueña
se ha mantenido joven en su pobreza.
Y si alguien derramara el vino atento sobre ella,
y otro la besara en su coño, que sería, entonces,
si un viajero…
JORDI DOCE
En
los tratados de iconografía
se pinta la imaginación
como un hombre de cabellos revueltos,
erizados, en punta: no la racha de aire
que levanta las hojas de la calle,
sino los flecos de los toldos; no un imán,
sino las limaduras de hierro. Algo
le insufla vida, lo ilumina por dentro,
lo exaspera. Pasivamente
espera su destino, ser empujado
o distraído
por fuerzas que lo exceden,
como esta tarde el cielo de septiembre
va alternando sus cúmulos y azules
para verter sobre los pinos
y mis ojos que los contemplan
un sobrante de claridad,
de luz madura.
Una corriente eléctrica, imperiosa
toma el mirar y lo somete.
Una inquietud, como la del poema:
dar cuerpo a la insistencia
del mundo.
ROSANA HERNÁNDEZ PASQUIER
Lo
que comieron Adán y Eva
Comían
como dos animalitos más
rumiaban hojas de tréboles
y flores de begonias
Las uñas ennegrecidas de escarbar
encontraron papas duras para los dientes
las mordisquearon con escasa ilusión
chuparon dátiles hasta que pelaron sus lenguas
Al morder la manzana complacidos
lamieron los jugos de sus sexos
pensaron que podían comer como los dioses
Cuando
asaron el primer pedazo de cerdo
el pensamiento del vino aturdió sus cabezas
embriagados soñaron con el cielo
el Paraíso se perdió para siempre.
JESÚS MONTOYA
Acuario
Los
colores como tertulias se arrancan
de
la mente a lo lejos, como si no hubiesen sido
sobre
hojas, en pláticas a media tarde,
para
apaciguar aquello indecible,
aquello
de inalterable que iba dándose
en
nombres según rasgos científicos
que
nos explicaron apartados de las flores
que
dibujamos para sanar, artífices
de
nuestro interior, eso ha quedado,
no
el deseo de salir, sino el acto de brotar
a
pesar de la exasperación, del gran respiradero
fuera
del acuario.
