jueves, 1 de junio de 2017

ANGELA GENTILE




Detrás del jabalí



Quitamos el hacha de dos filos hiriendo la noche.
Mientras, en el salón los hilados tejían nuestra vigilia
y la mirada apergaminada del jabalí de Tracia
era rociada con el agua sagrada de primavera.

                              Nos habíamos detenido en las tiendas,
                             alentábamos la voz de los sirvientes luego del baño
                             de nueces y antes de la espalda del bárbaro.

Lejos, el mar volvía a su lecho desde la torre de los vientos
y el Borea desgranaba nuestro perfil mientras marchábamos.

                                    La veleta de los vientos honraba a los dioses
                                    indicándonos el buen rumbo.




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