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miércoles, 27 de noviembre de 2013

LEONEL LICEA



  
Puntos de vista



“A través”, es un modo de ver,
de penetrar el árbol con palabras
que diluvian y lloran en la noche.
Dejar en buena vista las llamas,
los invisibles fuegos que alejan
la esperanza de ser trueno
y caer en ti:
___________espacio eterno y mar.
La elegía que rompe y cruza
el vítreo espasmo del cristal,
el espejo que dona solamente el vacío,
la fábula de luz inmóvil del jardín
hecho con verbos consumados
y perennes inquietudes.


“A través”, es la transparente hora
que conjuga poemas más allá del amor,
el diálogo del alma en movimiento,
el migratorio instinto de llegar,
dejar la sangre en las barreras
que caen a nuestro paso.
Andar a la deriva después de las mil noches.
Abandonar mis ojos al beso en tu mirada.
“A través”, es llegar a tu cuerpo
fundirme en él sin ser lampo
___________espada o tiempo
y saborear tu piel hecha soneto.

martes, 26 de noviembre de 2013

LEONEL LICEA




Deseos



Quiero hacerme daño.
Mirarme en tu pupila,
sentir que hueles
a silencio,
a mariposas azules
entre señales de fuego.
Verte vibrar.
Cantarte Feelings
escondiendo mi voz
en la apoteosis de tu cuerpo,
donde posar las manos
acariciándote
me hace crecer,
como las olas
a la espuma feliz del mar.

Ser tu poema
escrito a media noche.
El mapamundi que gira
embriagado de tu pelo.
El manantial escondido
que se despierta en otoño.
Beber tu frenesí.

Susurrar palabras
que iluminen tu cuerpo
y la perversión de mi lengua
de humedecer tus costumbres.

Quiero apoyar mis manos,
nuevamente en tu cintura,
y bailar el tango y la rumba
en esta tierra de nadie…

Perderme en el tiempo
cuando lloras jazmines
que inundan mi alma
e ignoras mi nombre
y mi acento extranjero
tatuando en mi pecho,
con tus dientes, la saliva


domingo, 24 de noviembre de 2013

LEONEL LICEA




Déjà vu



Te fuiste, mujer.
No queda nada, quizás nadie,
ni el viento entre las ramas,
ni el rojo disimulo
de mi rostro en el espejo,
donde quedo
desesperadamente laico
para creer que tu abrazo
romperá las esquinas
de estas páginas vacías
o convertirte en musa
para inspirar mis ganas.

Pero no estabas, mujer.
No queda nada, quizás nadie
y no sé porqué me encierras
el ayer en el olvido
cuando escondía mis manos
de aprendiz en los bolsillos
soñando tu cintura,
mis abrazos, tus piernas.
Y mordías mis sueños
rompiendo el hielo
que me arenaba en tu silueta
que me hacía saborear tu calma
cuando arrancabas la fiebre
que aún no encuentra cura.

Pero te fuiste, mujer.
No queda nada, quizás nadie
que reniegue el despecho
entre mis guiños
entre las rosas que llueven
desordenando tus pasos por mi boca,
y el recuerdo del domingo
de vientos clandestinos
que perforaron tu mirada
desmigajando los muros del invierno
bajo el fuego de mis ojos
en el vacío congelado
que me devuelve el espejo.

No queda nada, mujer,
sólo el viento entre mis manos.