lunes, 20 de marzo de 2023


 

ALBERT SAMAIN

  


 

 

Anochecer

  

El Serafín del véspero pasa junto a las flores…
La dama de los Sueños en el órgano canta,
y el cielo, en que la tarde se afila y se adelanta,
prolonga un exquisito fenecer de colores.

El Serafín del véspero los corazones roza…
Las vírgenes apuran el amor de las brisas,
sobre flores y sobre vírgenes indecisas
palidez adorable, tarda, en nevar se goza.

La rosa, en el jardín, lenta y cansada expira,
y una pena incurable parece que suspira
de Schumann el espíritu que por el aire vaga

Tenue, quizá de un niño la existencia se apaga.
Alma, un registro pon en el libro de horas:
a recoger va el Ángel el ensueño que lloras.

  

Versión de María Luisa González

 

 

 

ÁNGEL MARÍA GARIBAY

 

 

 

 

El Ocote

  

A la borrasca imperturbable asiste
tu fronda hirsuta que poemas teje,
en la alba niebla su verdor protege
y al rayo iridescente hostil resiste.

Traigo mi corazón, sediento y triste,
a que al abrigo de tu paz se queje:
haz que impregnado de tu olor se aleje,
henchido del vigor que te reviste.

Tú siempre lloras, rumoroso ocote,
mas en perlas tus lágrimas se mudan,
al resbalar del desgarrado brote,

y esas gotas lumínicas que sudan
de la cruel segur a cada azote,
¡quién lo creyera! fuego y arte escudan.

 

DANA GELINAS

 

 

  

 

Donald Boy

  

Ciertos genios me dan envidia:
Trump, más que nadie,
el arcángel Trump frente al espejo.

No es fácil entrecerrar los ojos
(peinarse antes con gel)
y hacer un puchero con el labio superior
para decir, como un niño mimado:
“You are fired”.

“¿Te importó más tu moral que tu trabajo?
So, you are fired (es decir, Yo soy el Ego).
No eres un verdadero líder”.

Donald Trump escribe bestsellers
que aconsejan despedir a todos:

“Enciérralos juntos en un cuarto de hotel,
confunde sus cepillos de dientes,
reproduce en sus oídos uno de mis discos de superación personal
mientras duermen,
y despertarás el subconsciente perdedor”.
Cada vez que escucho a Donald decir “You are fired”,
son las mismas veces en que me siento incapaz de escribir
un solo verso
y entonces me siento absurdamente sola
frente a un niño-de-negocios de dos años
que menea la cabeza,
censurando esto o aquello que escribo.

 

 

MARCELO MOREYRA

 

 


Niña de las ruinas

 

Como estatua de piedra mora
irguió su cuerpo ante las Ruinas
brazos pequeños, congelados
tobogán de las lluvias frías
ojos de orquídea abandonada
de oscuro barro las pupilas.

Me saltan ancestros de bronce
desde su mirada de niña
a puro lanza y Pachamama
por las llanuras encendidas:
aquél Tupac de alas quebradas
cóndor de fuego y sangre andina
llora patrias descuartizadas
ardientes manos en la pira.

Por aquí siguen resonando
fantasmales caballerías
heroico Andrés de las tacuaras
antes muerto que tierra herida
galopando en los confines
como el sol por las lejanías.

Leve alondra, pan de vergüenza
aletea buscando migas,
escudo inocente de invierno
boca de ansias peregrinas,
aunque el monte muere con ella
escurre el diluvio y palpita
volando en los días sin parques
mariposa de triste risa.

 

BARRY GIFFORD

 

 

 

 

Autopista 83

  

En Zapata, Texas
vi a una muchacha
mexicana
conduciendo una
vieja camioneta Dodge

Era tan hermosa
que por un momento
la tierra
dejó de girar
y todo lo que
me había
pasado
tuvo
un sentido
impecable

 

ROXANA CRISÓLOGO

 

 

 

y luego pensar en los acabados del edificio

  

—como terminaré yo—
muros sellados y cielos falsos en placa de yeso
—donde terminaré yo—
soldadurasanclajesfijaciones de plástico
dónde anclaré
me desfondaré
y terminaré yo

y nada de prevención y mantenimiento
de martillos taladros patologías y formas
que hincan su cabeza de movediza serpiente
y me invitan a rodar

sentirme en la erosión de esta tierra de doble piso
sin fondo
y empapelan el ruido de un enceguecido tránsito
de aves guaneras como el dolor
de alguna primera vez.