jueves, 4 de mayo de 2023


 

JUAN DE CUETO Y MENA

 


 

Otra vez invoca

 

VI

E ya, pues, desrama de tus nuevas fuentes
en mí tu subçidio, inmortal Apolo;
aspira en mi boca por que pueda sólo
virtudes e viçios narrar de potentes.
A estos mis dichos mostradvos presentes,
o fijas de Tespis, con vuestro thesoro,
y con armonía de aquel dulçe choro
suplid cobijando mis inconvenientes.

 

 

INMACULADA MENGÍBAR

 

 


 

Y sobre aquella especie de amuleto plateado

 

Y sobre aquella especie de amuleto plateado
prendido en su chaqueta,
que me hizo esconder
 era un regalo de ella  a media noche,
no escribir un poema.

 

 

CHARLES HUBERT MILLEVOYE

 

 

 

El manzanillo

 

«¡Cuán dulce será en tu boca
«Zarina, el beso de amor!»
Así a la bella cubana
Habla el cacique feroz.

«¡Oh Nelusko!» Ella responde,
Trémula ya de pavor,
«Tu prepotencia respeto,
«Mas mi cariño es de Azor.»

En el pecho del cacique
Despierta la indignación,
Y furibundo la dice:
«Yo te amo, y soy tu señor.

«Aquesta noche en la playa
«Me aguardarás»; y partió.
Zarina, desesperada
En tan cruda situación,

Debajo del manzanillo
La triste suerte esperó.
«Ven ¡oh Nelusko!» cantaba
Con desfallecida voz,

«Pues cierras el duro pecho
«Al grito de mi dolor
«De las cumbres se desata
«El huracán bramador,

«Y el mar y agitada selva
«Le saludan con horror.
«¡Ay! pronto las palmas tiernas
«Destrozará su furor,

«Cual tú desgarras impío
«Mi pecho y el de mi Azor.
«Ver; satisface inhumano
«Tu tiránica pasión,

«Mas será helada y sombría
«Esta noche de tu amor.
«Y tú, de un tirano fiero
«Víctima triste, cual yo,

«Objeto de mi cariño,
«En otro mundo mejor
«Te espero, do nadie diga:
«Yo te amo y soy tu señor.»

Sus párpados lagrimosos
Iba cerrando veloz
La muerte, cuando a sus plantas
Llega rápido su Azor.

Afanoso la buscaba:
Apenas reconoció
El funesto árbol, se llena
De sorpresa y de terror.

De la mortífera sombra
En sus brazos la sacó:
«¿Qué ibas a hacer infeliz?»
«-Sacrificarme a tu amor.»

Él con ardientes caricias
Serena su corazón;
Entonces llega Nelusko
Y fiero le dice Azor:

«Tengo arco, flecha, macana,
«Robusto brazo y valor,
«Y el que a Zarina pretenda,
«Espere la destrucción.»

El atónito cacique
Le oye con mudo furor,
Y cede, al ver del amante
La firme resolución.

Así el torrente que inunda
Los campos asolador,
En la base de ancha peña
Quiebra el ímpetu feroz.

 

Versión de José María Heredia

 

ARTURO CORCUERA

 

 


 

Fábula de maese cuervo

 

Sombra de plumas
que empolló la noche.

La noticia funesta,
las defunciones,
de maese cuervo
son lectura diaria.

«¡Ah —exclama—,
si tuviese
agencia funeraria!»

 

 

 

ANA CASTILLO

 

  

 

Pido lo imposible

 

Pido lo imposible: ámame para siempre.
Cuando se extinga el deseo todo, ámame.
Ámame con la firme obstinación de un monje.
Cuando el mundo entero
y todo lo que estimes sagrado te advierta
contra ello: ámame aún más.
Cuando una furia innombrable te sobrecoja: ámame.
Cuando cada paso de tu puerta a tu empleo te canse…
ámame; y de tu empleo a tu hogar de nuevo, ámame, ámame.
Ámame cuando estés hastiado…
Cuando cada mujer que veas sea más bella que la última,
o más triste, ámame como siempre lo has hecho:
no como un admirador o como un juez, sino
con la compasión que reservas para ti mismo
en tu desamparo.
Ámame como te deleitas de la soledad,
la anticipación de tu muerte,
los misterios de la carne, sus desgarros y enmiendos.
Ámame como al más venerado recuerdo de tu infancia…
y si no hay uno en tu memoria…
imagínalo, y déjame habitarlo contigo.
Ámame marchita como me amaste plena.
Ámame como si Yo fuese para siempre…
y yo, haré de lo imposible
un simple acto,
amándote, amándote como te amo.

 

MELCHOR DE PALAU

 

 

 

Crepuscular

 

¡Cuán plácidas al alma las horas de tristeza
en que la tarde muere, al toque de oración!
Del sol en el cenit, da el rayo en la cabeza,
al ponerse en ocaso, nos da en el corazón.