"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
lunes, 14 de agosto de 2023
RUPERTA BAUTISTA
Forjando el horizonte
Marchan
con el color de la montaña meridional,
ocultados del olfato de verdugos,
los clandestinos trazan las líneas del horizonte.
Vigilados
por el dolor sentado en los siglos,
desde abajo siembran las semillas de la libertad.
Flores de esperanza en las manos del tiempo.
Desde
el vientre de la tierra,
se constituye el nervio de los oprimidos.
Grito y llanto en el mundo.
De: “Me’on ts’ibetik” (Letras humildes)
Versiones
del tsotsil al español de la propia autora.
ALBERTO NESSI
En
recuerdo de la casa de los prados
Eres
ahora este montón de piedras
que aquí rodaron casi por azar, por un
rencor del viento, viejo aliado tuyo,
pero cuando la hierba estaba clara de ranúnculos
y la grosella relucía en el seto
—en tu feliz vejez—
tú eras la casa de los prados
y yo el niño salvaje que todos los días
venía a verte para descubrir el mundo.
Mas
para ti no tengo lágrimas guardadas.
Tu
recuerdo es un canto de gorriones
de ciruelas azules sacudidas de la planta
y no tengo lágrimas guardadas porque yo también
soy tu recuerdo de casa feliz.
Solo querría que estas del prado
fueran piedras despeñadas de un monte
no tus escombros aún calientes
de aquella dulce luz meridiana.
De:
“Conversación con el ángel”
Versión
de Pablo Ingberg
CHUS PATO
El
centro/ los centros eran palabras
palabras
como corazón
era
la tienda, la bodega, la trastienda
la rampa para bajar al almacén
las cocinas, el gabinete
las escaleras, el pasillo, las habitaciones
la habitación de mamá Xosefa
el comedor, las escaleras, la galería
los veranos, los prados y los manteles de la merienda
la mimbrera, los patios, el huerto
las dos puertas para entrar en el huerto
la puerta que cerraba el almacén
la puerta metálica
los garajes, el caseto de la sal
la cocina de los cerdos
y cuando acababas de recorrer el corazón
un corazón latía de nuevo
¡¡¡oh, corazón!!! Sepulcros
palabras de los bosques o de las curvas en los caminos
que huelen a madreselva y son atravesadas por las corzas y las ánimas
ánima del padre que te encarece que no seas tan dada a la muerte
ánima de la madre que / si bien el egoísmo es protección fuerte ya que te
desvincula de
todo, también es que al no tener seres queridos pierdes el
oriente de la vida
palabras que nacen del alba
se alzan hacia lo celeste o se esconden en las cavernas de la Tierra
y con el sol en los occidentes y a la vista de las aguas
descendían
la
red neuronal se tensa hacia ellas
Versión
de Gonzalo Hermo
CARIDAD ATENCIO
Desplazamiento
al margen
Dicen
las damas penetrantes que soy el horcón de la casa. Quien más sensible a su
desesperación soporta los desplantes inconscientes del hijo o los irracionales
del padre y el marido. El horcón, que se quiebra en las puntas para abrirse, y
aún sostener en hilacha, pero imbatible el centro. El tronco inocente y
ancestral donde alcanzo los restos de la noche.
JUAN CAMERON
Hijo
de sastre
Para Carlos Amador Marchant
Es
cierto que ando roto
no
soy un buen modelo para el género humano
mis
costuras se abrieron como heridas de guerra
Con
la tiza en el suelo dibujó mi silueta
su
imagen semejante
Y
nunca dio con hilo una puntada
y
pasó más de un camello por su ojo de aguja
y no
encontré su aguja en el pajar.
De:
“Versos atribuidos al joven Francisco María Arouety otros textos
desclasificados”
VÍCTOR RUIZ
Meditaciones
(Para
una poética del silencio)
I
Luz
adentro
sombra
afuera
las
gotas picotean el techo
un
grillo taladra el silencio
cataratas
de rostros
y
río revuelto de voces
van
y
vienen
pero
tú
rama
aferrada a su árbol
gato
sentado y despierto
permaneces
aquí
luz adentro
sombra
afuera
II
La
música del despertador anuncia
la
hora de suspender la muerte
estábamos
tan bien aquí
tendidos
a la
sombra de una luz acogedora
que
no ciega
abrasa
y no solo nuestros cuerpos
también
ese aliento que somos a la deriva
aire
suspendido en el aire
viajando
silencioso
sobre
olas que no empapan
ni
arrastran
acunan
nuestros miembros en reposo
nuestra mente entregada
a la
plena claridad del vacío
III
“No hay pilares
en la casa en que vivo;
tampoco techo.
No la moja la lluvia.
No la golpea el viento.”
Ikkyu Sojun
mi
casa está expuesta a la intemperie
sus
paredes no limitan el espacio
ni
su techo roba el sol que necesito
a
través de sus ventanas observo
el
implacable paso de las estaciones
a mi
puerta diariamente me invitan
a
girar la rueda que no cesa
a
veces acepto
y
río
y
gozo
y
lloro
pero
siempre regreso a mi morada desnuda
es
aquí donde luz es más suave
y la
marea incesante de los días
en
un océano silencioso
se
disipa
IV
Garza
en el río
sobre
las aguas pardas del río
el
último aliento del sol
dibuja
arabescos
una
garza inmóvil
parada
en el inútil
pilar
del viejo muelle
parece
meditar
ni
el viento ni la prisa
la
mueven
es
una pausa en equilibrio
sin
expectativa
ni
angustia del pasado
libre
en la tranquilidad
del
presente
V
Comprende
primero el principio
el
mundo es una red
micelio
que nos lleva de uno a otro extremo:
del
árbol que florece en el jardín
a la
pequeña cucaracha torturada por tu gato
somos
agua
y es
inútil aferrarnos a la fijeza
fluye
y disuélvete en esta corriente
ahora
sí,
entorna
suavemente los párpados
suelta
el ajetreo de los días:
sombras
del pasado
espejismos
del futuro
se
diluyen en
este instante:
despierta
