Mostrando entradas con la etiqueta FLORENCIO LUQUE. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta FLORENCIO LUQUE. Mostrar todas las entradas

sábado, 27 de septiembre de 2025

FLORENCIO LUQUE


 

Lluvia



Desde la cama oigo caer
la amable letanía de la lluvia.

Es la misma que evoca mi niñez
y borra los recuerdos de calles y de plazas,
la lluvia que regala sus dulces alfileres,
la que bendice los olivos
y da forma a los cuencos donde bebe la alondra;
la que dibuja el óxido en mi imagen
sobre la escarcha de cualquier espejo.

 

De: “A solas con la luna”

 

domingo, 21 de septiembre de 2025

FLORENCIO LUQUE

 

 

Un rastro de lumbre

 

Yo no sé de dónde llega
la serena luz añil
para acariciar la tarde.

Nada sé de lo que brilla
en el nimbo de las cosas
y hace que cante el jilguero.

Ignoro el vuelo del mar
que escribe la blanca luna
sobre el lienzo de la noche.

Pero todo lo que crece,
en oscuridad o en alba,
nos deja un rastro de lumbre,

abre un luminoso dédalo
para quien sabe mirar
con la inocencia de un niño.

  

De: “Mientras el roble cede a la noche”

 

lunes, 15 de septiembre de 2025

FLORENCIO LUQUE

  

 

Bienaventurados

 

 

Qué descansada vida

la de quien no ambiciona

más que un lento desfile

de nubes por el cielo.

Feliz aquel que se demora

en la luz del crepúsculo;

el que acaricia los recuerdos,

el que se reconoce

en la brizna de un pétalo.

Dichosos los que ignoran los relojes

bajo la sombra de la higuera;

los que con una flauta de bambú

conversan con flores y pájaros.

Los que dejan, como señal

de su paso por este mundo,

una hermosa alameda

donde crecen las flores del recuerdo.

 

De: “Mientras el roble cede a la noche”

 

martes, 9 de septiembre de 2025

FLORENCIO LUQUE

 

 

Funeral de Matsudono Ichi

 

 

Una nube de incienso remontaba
sobre el cielo del templo de Takao
mientras incineraban a mi madre.

Cuando apenas contaba cuatro años,
me mostró los acordes del poema
en las hojas del chopo, en el jazmín
y en la niebla que acude a los caminos.

Dije tu nombre, madre, lentamente
-su eco abrazó las luces de la tarde
dejándose acunar por el durazno-,
a la vez que esparcía tus cenizas
por la luz del crepúsculo y del aire.

Tu soledad fue alondra y flor de brezo.


De: “A solas con la luna”

 

 

miércoles, 3 de septiembre de 2025

FLORENCIO LUQUE

 

  

Sol



A todo nombra el sol
al desvelar las sombras.
Nada es equiparable a su elocuencia.
Ni siquiera la tórtola inocente
que ahora canta en la rama del ciprés
y que ignora el sentido de la música,
podría parecerse a su misterio;
pues sus alas le pertenecen
y a él se entrega en los aleros,
o en el bosque, como hago yo,
al afable silencio de su luz.