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jueves, 28 de noviembre de 2019

MARINA TSVETAIEVA





Poema

a Boris Pasternak



Dis-tancia: verstas, miliares...
Nos han dis-persado, des-ligado
Para quedar bien: tras-plantados
En la tierra, en dos extremidades

Dis-tancia: verstas, espacios...
Nos han desoldado, desplazado,
Desjuntados los brazos —dos crucifixiones,
No han sabido que eso era la fusión

Talentos y tendones anudados...
No desavenidos: deshonrados,
Desordenados...
         Muro y hoyo de arcilla.
Se nos ha apartado, como a dos águilas—
Conjuradas: verstas, espacios...
No descompuestos: desterrados.
En moradas perdidas del planeta
Depuestos — ¡dos huérfanos expulsados!

¿Qué mes de marzo, no, pero en qué fecha?
Nos ha deshecho, como un juego de cartas!



24 de marzo de 1925


viernes, 22 de noviembre de 2019

MARINA TSVETAIEVA





Poema



De piedra son unos, de arcilla otros —
¡Y yo centelleo con luz argentina!
Traiciono de oficio, Marina — mi nombre,
Soy frágil espuma marina.

De arcilla son unos, los otros de carne —
Para ellos: ¡tumba y losa sepulcral!
—Bautizada en la pila marina— y en el aire
Destrozada sin fin, vuelo y sucumbo.

A través de los corazones, a través de todo hilo
Mi capricho se infiltra, penetra.
De mí —esos rizos vagabundos: ¡miradlos!
No se hará para nada sal terrestre.

Contra vuestras rodillas de granito, triturada
Cada ola me — ¡reanima!
¡Viva la espuma, gloria a la espuma dichosa,
Viva la alta espuma marina!


23 de mayo de 1920


sábado, 16 de noviembre de 2019

MARINA TSVETAIEVA





Sin cansarme

a Boris Pasternak



Sin cansarme, como pedregal
Que se rompe, sin cansarme
Como se espera que llegue la muerte,
Que llegue la rima, sin cansarme

(Como el rehén encadenado
Espera la llegada de la soberana)
Sin cansarme, como se acaricia
La venganza, sin cansarme—

Esperaré (Párpados plúmbeos.
Dientes contra labios. Endurecida. Pétrea)
Sin cansarme, como se mece
La ternura, sin cansarme

Como perlas que se horadan,
Sin cansarme, como uñas
Que se muerden, sin cansarme
Esperaré — Rechina un trineo,

Cruje la nieve. Rechinan los goznes:
La taiga brama y se hunde.
Rescripto supremo: Príncipe nuevo,
Nuevo reino, entrad alteza.

Y bajo mi techo:
No aquí abajo —
Sino en mí.

27 de marzo de 1923


domingo, 10 de noviembre de 2019

MARINA TSVETAIEVA





A Ajmátova



¡Musa de los llantos, la más bella de las musas!
¡Cómplice arrebatada a la blanca noche en que naciste!
Proyectas sobre Rusia tu sombrío tormento
Y tu aguda queja nos perfora como un tiro.

Nos apartamos gimiendo, y ese ¡Ah!
Salido de mil bocas te da vida, ¡Ana
Ajmátova! tu nombre que sólo es un largo suspiro
Cae en este inmenso abismo que nada nombra.

Al pisar la tierra que pisas, al caminar
Bajo el mismo cielo, ¡llevamos una corona!
Y aquél a quien hieres a muerte en tu camino
Descansa inmortal en su lecho de muerte.

Mi ciudad resuena, las cúpulas cintilan,
Un ciego errante pasa alabando al Señor...
Y yo te ofrezco mi pueblo donde suenan las campanas,
Ajmátova, y te doy también mi corazón.


Moscú, 19 de junio de 1916


lunes, 4 de noviembre de 2019

MARINA TSVETAIEVA



  

Poemas no coleccionados



Soy la página bajo tu pluma.
Cuídame. Página blanca,
Yo guardo en mí tu bien
Y te lo centuplico.

Yo soy la gleba, la tierra negra.
Tú eres el sol y la lluvia.
Tú eres el señor y el amo, yo
El humus negro, la hoja blanca.


10 de junio de 1918


sábado, 26 de octubre de 2019

MARINA TSVETAIEVA





Poema



Han caído ya tantos en este abismo
¡abierto en lontananza!
y yo me borraré un día sin rimas
de la tierra, es verdad.

Se congelará lo que fue —lo que canta
que lucha, brilla y quiere:
y el verde de mis ojos y delicada voz
y dorados cabellos.

La vida estará allí, su pan, su sal,
olvidadas jornadas.
Y todo pasará como si bajo el cielo
¡yo no hubiera existido!

Yo que cambiaba, como un niño, su rostro
—malvado por momentos—
amaba la hora en que el leño se enciende
que cenizas se vuelve,

y el violonchelo y las cabalgatas
y campanas tañendo...
—yo viviente, verdadera
sobre la tierna tierra.

A todos —¿qué importa? yo no escatimo nada,
vosotros: ¡¿sois míos y extranjeros?!—
os pido confianza plena
os ruego que me améis.

Día y noche, la voz o la escritura:
por mis “sí” y mis “no”, azotadura
del hecho tan común —estoy muy triste,
de no tener sino veinte años,

Del hecho del perdón inevitable
de ofensas ya pasadas,
por toda mi ternura incontenible
y mi orgulloso rostro,

y la veloz locura de los tiempos,
mi juego, mi verdad...
—¡Escuchadme! —tenéis que amarme más
ya que yo moriré.


domingo, 20 de octubre de 2019

MARINA TSVETAIEVA





Perdón



¡Perdonadme, mis montes!
¡Perdonadme, mis ríos!
¡Perdón, oh mis campos!
¡Perdón, oh mis hierbas!

La madre bendecía a su soldado,
A su hijo que partía para siempre...
Desde el fondo de la pobre casucha,
Estas palabras: “¡Perdón, oh mis ríos!”


14 de mayo de 1918


lunes, 14 de octubre de 2019

MARINA TSVETAIEVA





A S.E.*



Con orgullo, llevo su anillo
Soy su mujer ante la eternidad — no en el papel.
Su rostro es afilado
Como una espada.

Su boca muda refleja tristeza,
Su ceño — doloroso y espléndido.
En su rostro trágico se mezclan
Dos rancias dinastías.

Es delicado como un retoño
Sus ojos — inútiles y espléndidos
Bajo sus cejas aladas —
Dos precipicios.

Soy fiel a su rostro de caballero
—Para todos vosotros que vivís y morís sin temor—
En nuestros tiempos malditos — cantemos
Tales estancias — antes de ir al patíbulo.


* S.E., Serguei Efron, marido de Marina Tsvetaieva.



martes, 8 de octubre de 2019

MARINA TSVETAIEVA






—¿Dónde están los cisnes? —Los cisnes han partido.
—¿Y los cuervos? —Los cuervos se han quedado.
—¿A dónde se han ido? —A donde van las grullas.
—¿Por qué se han ido? —Para no ser desplumados...

—¿Y papá dónde está? —Duerme, duerme su sueño,
Sobre su corcel de las estepas vendrá a buscarnos.
—¿A dónde nos llevará? —Hacia el Don de los cisnes,
Allá, tú lo sabes, está mi cisne blanco.


26 de julio de 1918
  
De: “Campo de los cisnes”



miércoles, 2 de octubre de 2019

MARINA TSVETAIEVA





Mi jornada



Mi jornada es un absurdo sinsentido
Yo espero del pobre una limosna,
Y doy al rico generosamente.

Ensarto un rayo en la aguja
Confío mi llave a un bandolero
Y pinto de blanco mis mejillas.

El pobre no me da su pan,
El rico no acepta mi dinero,
En la aguja no entra el rayo.

Entra sin llave el bandolero,
Y la tonta llora a cántaros—
Sobre su jornada de sinsentidos.


29 de julio de 1918