"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
sábado, 19 de agosto de 2023
VALERIA SANDI
Frascos de tiempo
Para mis días pido,
Señor de los naufragios,
no agua para la sed, sino la sed,
no sueños
sino ganas de soñar.
Piedad Bonnett
Hay
quiénes derramamos nuestra sed
junto al primer sol, que ahora
es sólo
una sombra redonda, golpeada en la pared
dejando de germinar días.
Y en
la tarde
somos el caldo
del que bebe
cada día la vida
y a cambio, nos devuelve
nuestros restos desperdigados
en frascos de tiempo sin memoria.
Miro
arriba
y los cargados algodones azules
van derramando lágrimas
sobre está tierra árida
con habitantes de polvo.
Está
húmeda la noche
desde que el lago
carga dentro suyo
todos los huesos
de
sus habitantes extinguidos.
Y yo
no soy más que la represa
de estos ojos
Que ya no sueñan ríos.
DIEGO L. GARCÍA
Urban
Color
la
exposición de Wayne Sorce es increíble.
no sólo los colores de los 70 y los 80
sino el lenguaje urbano de la intemperie.
“factory outlet” – “bee gee’s fash-” – “alteration”
– y nos sumergimos en una poesía
que dice mucho más que el alquiler de disfraces
que la escena literaria pudo proveer.
no porque juntar una serie de carteleras sea
una buena definición de escritura: es la posibilidad
de oír lo que deslumbra. nada es forzado
ni invitado (lo cual sería lo mismo).
“home made” – “italian sausage”
esta mañana dicen
todo lo que quiero escuchar
KANEKO MISUZU
Estrellas
y dientes de león
En lo
más profundo e íntimo del cielo azul,
como piedritas de mar,
que se van hundiendo hasta que llega la noche:
las Estrellas que a mediodía no se notan a simple vista.
No puedes verlas, ¡pero ahí están!
Hay cosas que no se pueden ver, ¡pero
ahí están!
Los
dientes de león marchitos, y con pétalos caídos,
ya esperan, en las grietas de los azulejos,
escondidos, en silencio, hasta que la primavera llegue,
aquellas fuertes raíces no se notan a simple vista.
No puedes verlas, ¡pero ahí están!
Hay cosas que no se pueden ver, ¡pero
ahí están!
Versión
de Mario A. Palacios López
JUAN CAMERON
Patología
del desaliento
Durante
algunos años viví en un subterráneo
parecido
a un submarino o a un vientre materno
Yo
observaba el mundo a través de un periscopio
con
su canal de televisión y el noticiario vespertino
Navegaba
con cuidado por países con nieve
el
Báltico el Mar del Norte las islas donde hablaban
un
extraño murmullo que auscultaba a distancia
Confundía
Helsinki con Temuco el blanco con el negro
y
apenas emergía los fines de semana
cubierto
por una escafandra y algunos libros bajo el brazo
Durante
muchos años viví en un subterráneo
Las
ratas y los periódicos me fueron conocidos
y
supe de los zapatos de moda a través de una escotilla
que
se alzaba apenas sobre la línea de flotación
bajo
la bolsa marsupial
Me
enteré de las cosas más increíbles tuve convulsiones
conocí
paisajes
que no supieron de mi paso
El
silencio y unos pocos amigos fueron mis familiares
inscrito
como estaba en la lista de desaparecidos
la
hoja del boletín comercial comenzaba con mi nombre
Durante
demasiados años viví en un subterráneo
conversaba
con dos o tres personas cada fin de semana
el
bullicio de las bicicletas espantaba mi oído
En
mis salidas nocturnas (me perdone el poeta)
nadaba
en la laguna junto a gansos y cisnes
que
se agredían deportivamente por un pedazo de pan
para
luego fondearse en su lugar de origen
No
me arrepiento de nada aunque era bastante aburrida
aquella temporada en el subsuelo (en el invierno)
Un
día desalentado por las circunstancias
quemé
las naves y los libros y me convertí definitivamente
para
inscribirme en los registros electorales.
VÍCTOR RUIZ
Helena
El
mar y sus pliegues de olas irredentas
caben
en las tres sílabas de tu nombre: Helena.
Digo
mar y recuerdo las huellas de tus pasos
hacia
la barca del bello extranjero.
Digo
mar y recuerdo ese otro mar
poblado
de rostros, de cuerpos, de besos que no fueron.
Mar,
mar, mar: Ilíada sin descanso y sin Helena.
CARIDAD ATENCIO
'Más
nunca te vas a embarazar’. Todo era ilógico, hasta el cuidado
que ponía en evitarlo. Todo se estremecía conmigo yerta o al revés. ‘Los labios
sellados con costuras de hilo rojo'. Ella me dice que una monja carmelita guía
mi mano.
