"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
jueves, 6 de abril de 2023
BRICEIDA CUEVAS
El
búho
El
búho llega.
Se agazapa sobre el muro.
Medita.
Qué muerte anunciar
si ya nadie vive en este pueblo.
Los fósiles de la gente
Transitan a ningún lado.
Pinta la luna las tumbas del camposanto
que ha comenzado a masticar la maleza.
El búho
ensaya un canto a la vida.
Se niega a presagiar su propia muerte.
MANUEL MARÍA FLORES
Adiós
Adiós
para siempre, mitad de mi vida,
un alma tan sólo teníamos los dos;
mas hoy es preciso que esta alma divida
la amarga palabra del último adiós.
¿Por
qué nos separan? ¿No saben acaso
que pasa la vida cual pasa la flor?
cruzamos el mundo como aves de paso…
mañana la tumba, ¿por qué hoy el dolor?
¿La
dicha secreta de dos que se adoran
enoja a los cielos, y es fuerza sufrir?
¿Tan sólo son gratas las almas que lloran
al torvo destino?… ¿La ley es morir?…
¿Quién
es el destino?… Te arroja a mis brazos,
en mi alma te imprime, te infunde en mi ser,
y bárbaro luego me arranca a pedazos
el alma y la vida contigo… ¿por qué?
Adiós…
es preciso. No llores… y parte.
La dicha de vernos nos quitan no más;
pero un solo instante dejar de adorarte,
hacer que te olvide, ¿lo pueden? ¡Jamás!
Con
lazos eternos nos hemos unido;
en vano el destino nos hiere a los dos…
¡las almas que se aman no tienen olvido,
no tienen ausencia, no tienen adiós!
FRANCISCO PINO
Transmutación
Escarcha
tuya
brasa
de pronto
siento
que me ha besado
tu muerte
soy
relámpago
ALEDO MELONI
Pueblo
Cuatro
calles polvorientas,
y un puñadito de casas,
bajo la cúpula verde
de algarrobos y catalpas.
Una
iglesia, casi en ruinas,
santificando la plaza.
En la plaza, algunas tipas,
y en las tipas, las cigarras
echando
a rodar los ríos
estivales de sus flautas…
Para la dicha es muy poco,
y con ser tan poco, basta.
PIERRE LOUŸS
El
árbol
A un
árbol, desnuda, subí cierta vez:
la lisa corteza mis muslos asían,
en húmedo musgo fincaba los pies.
Tan alto que, apenas, las hojas mojadas
del sol me cubrían
con sombra discreta,
me puse a horcajadas
en cómoda horqueta
y balanceaba feliz, al desgaire,
los pies en el aire.
De lluvia temprana, besando mi piel
las gotas rodaban del fresco dosel;
de zumo de flores bermejas tenía
las plantas, y el musgo mis brazos cubría.
Y al soplo impetuoso
del viento -al empuje de fuerzas internas-
el árbol hermoso
tremaba de vida…
Lo sentí de pronto, toda estremecida,
y apreté las piernas
y posé, entreabiertos, los labios en llama
sobre la vellosa nuca de la rama.
LEONARDO MARTÍNEZ
Santidad
de la tierra
que
cría los cuarzos
como cría nuestro amor
en inaguantables presiones
desencuentros
para destellar tornasol
carcomido después
diamante leproso
En
las mañanas
me siento ante una mesa infinita
con el cuaderno abierto
y escribo versos que no son versos
parecieran más bien tiras de piel
huesos vísceras palabras de infierno
echados a volar a un viento inmóvil
Estar lejos es como estar muertos
Pero vives
me aprisiona el blancor de tus manos
y clamo como el divino Herrera
vuelve tu luz a mí, vuelve tus ojos
antes que quede oscuro en ciega niebla
Vida
de nadie
diástole sístole
ola del corazón dormida en luz helada
Afuera llueve adentro llueve
El agua borra los colores de la infancia
Es la caÍda
cuchillo clavado
en la espesura de los aires muertos
Vos y yo semejantes próximos
frente al espejo que reprocha
la miseria del amor huido
Fue por un instante
hoguera mínima
en extensos pajonales donde la vida
es insecto lobo comadreja garza
CaÍn y Abel Pandora Prometeo
Ciego tacto
Luego matamos amor juntos trabados
Con lenguas brazos pies y encadenados
Sintiendo la muerte en jaula viva
Cabezas sin tronco extremidades dispersas
amor las suelda y las consume
en frio fuego
olvido
