"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
sábado, 3 de junio de 2023
DAVID FUEYO FERNÁNDEZ
Infografías
La
tarde promete aburrimiento a raudales
y un programa de televisión nuevo.
Un trepidante concurso en el que se reparten minutos de Warhol
y tintineos infografiados de estrellas cercanas.
Mientras lo veo pienso en aviones sobrevolándonos,
en vidas diametralmente distintas a la mía
en qué será de éste, de aquél, de aquélla,
si para unos y otros ha habido la misma suerte
o si éste, aquél o aquélla como yo
matan la tarde a balazos de esperanza
de que alguien también los recuerde
mientras en la tele, de mentira,
tintinea una estrella.
WILHELM KLEMM
La
batalla del Marne
Despacio
las piedras comienzan a moverse y a hablar.
Las hierbas se entumecen en metal cetrino. Los bosques,
Escondites bajos y espesos, engullen lejanas columnas.
El cielo, blanco misterio de cal, amenaza estallidos.
Dos
horas colosales se enrollan rodando en minutos.
El horizonte hueco se hincha a lo alto.
Mi corazón es tan grande como Alemania y Francia unidas,
Atravesado por todos los proyectiles del mundo.
La
batería alza su voz de león
Seis veces saliendo hacia la tierra. Aúllan granadas.
Silencio. En lontananza borbota el fuego de la infantería,
A lo largo de días, semanas.
Traducción
de Ivanina Kirilova y Carmen Gómez García
HORACIO MANCILLA
Calor
El
Planeta se pintó de chapopote,
como chicloso de a poco se deshace.
¿Quién dijo que agua y aceite no se mezclan?
Sigue
el amante procreando ilusiones:
bebés que maman gotas de mercurio,
niños saltando en charcos bullentes.
Sigue
el festejo del Año Nuevo:
contando segundos en el termómetro.
¡Fundámonos todos en cálido abrazo!
EDUARDO ESPINA
Un
poema que me gusta
(Los
demás también)
En
fin, la escena que se
representaba en el matadero era
para vista, no para escrita
Esteban Echeverría
La
vaca en coma vale lo que no cabalga.
¿Una milla, un metro atrincherado en la
dicha cuyo enchastre bailara chachachá?
Corrió el riesgo de la inocencia, saboreó
ubres, albóndigas endilgadas al gaznapo,
molleja enardecida por las chalas y todo
por dar leches: cuánta blanca alcurnia en
cuyo seso sosiega el talento de tal mente,
cuánta taba carneada para las parrilladas.
Desconfía entre trifulcas del flan nupcial
y del montón de tomos en el sentimiento
de madrastra astral ante un trébol en vilo.
Es vaca y en eso lo ha sido: pace aseada,
sólida como quien pide que la deslechen.
De infanta buen ternera para el bife feliz,
carecía de virgo gordo por la entrepierna
debido al desvío que obvio la abotonaba,
ah la muy regia con higienes de religión.
Al verse reverdecida por su vestigio dijo
en lengua grossa como cada cual calcula
el eco quieto de los toros recién casados,
espera que en marzo nazca así la mirada.
Porque teme a la intemperie, se esconde
en la helada lumbre del primer pirú que
encuentra, disfruta su aftosa en privado.
Ni el sabor hablando en voz baja la hará
volver al alba donde vive con su familia,
la pesca del desayuno en los gramillares
la hallará callada, como si recién hubiera
llegado del silencio para estar más cerca
de la baqueana abriéndose la cremallera.
Pecan los pájaros, el tabú acostumbrado,
la fronda hermafrodita de la cual vienen
los años fríos, peca la oca para ser capaz
de escapar del pez espada, ¿y el hada de
la pradera cuya edad ha hado que hablar?
No peca la vaca, no le quita al eco nada,
no por mucho gritar vería su voz menos
como aquellos aullidos de Alfonsinas en
un mar de espuma muriendo escondidas.
Burdas, ebúrneas, ¡cobardes!, a bordo de
las larvas al verlas al alba bajar al tambo
tambaleándose con abolengo tarambana.
El chasquido en la cueca, la labia bestial
del chirle, carne igual a ella de noche en
casa sacudiendo la garcha del boy scout.
Con tal rulo rural más no fuera al ulular,
ella a su buey de buenos novilleos (retó
al toro por no encontrar un tordo cerca),
ella por su lágrima a la pagoda original,
longitud de la juventud cuando la vio y
en el humo de un mundo, ninguno más.
Pezuñas y talón al lado de la lombriz al
conseguir se juntan lejos de la tangente
del genial pernil por una de las reserías,
y por la otra dándole sangre sin ganado.
La vaca en la zanja joven huele a tasajo.
Pasea su nata, un peso neto de métodos.
Nato. Nada mejor para el jagüel jugoso
debajo del ojo que por querencia es así.
Va la res a resucitar la música hermosa,
el mundo cuyo mu muere mucho mejor.
Entre las rachas del choripán ha de huir
al quedar desenredada con cada ángulo
de lóbrega desabrigando a las brigadas.
A fin de cuentas, jaló paja el areópago
por atraer lograda la gravedad al pago.
Qué habría sido de las ubres, del árbol
ordeñado cuya duración ¡daba órdenes!
Con la chiripa podría haber venido una
idea a separar las taperas del buen butiá.
Nada queda sino chingolo para la culpa,
¿y hoy mientras traen los charques, qué?
Queda el cuervo sin perderse la ocasión.
Los nombres, puestos a ver en el viento
entienden desde cuándo todo es tiempo.
Es habla para no seguir sola, es silencio,
obra, briznas de curtiembres o mas bien
ha de ser la visibilidad que habrá salido,
el gavilán aéreo cuando vencedor debió
ver a la vida vestida de vaca y al ombú
contento ante el entrevero abroquelado.
Ha de ser por si alguien lo supiera decir,
una cola para sentir la estatura colmada;
en medio, la mirada del aire decide huir.
Un paisaje de ojos entre muchos rabos.
El olvido tendrá idioma para decir, solo
el agua abrirá la boca en caso contrario.
Sabrá la palabra dónde dejar de pensar.
SILVIA COLMENERO
Supervivencia
Hay
instintos de supervivencia todavía
que pueden liberar a un hombre
hacerlo amigo de su propio espíritu y los otros
amar sin venda el lugar donde ha nacido.
Hay
humanos que combaten ciegos,
la víspera calma de la cruel derrota.
Que se enfrentan solos sin saberlo
a la inhóspita cueva del autómata urbano,
a las sequías en los valles al derrumbe de los hielos.
Hay
humanos sin mano ajena en la cual confiar para tomarla,
cuando sea inminente sostenerse a un cabo firme
hacerse uno al menos con la fe puesta en la mano,
cuando no haya imagen en la rebelión profana
siquiera oro para sopesar unas monedas
cuando caiga el espejismo por su propio peso.
Y
así, enceguecidos por la imagen de nuestra muerte
cuando apenas baste el mundo para respirar y dar un paso
ya sin lengua con la cual sosegarnos
todo hombre vivirá su propia hambruna,
ciclo del ciclo de haberse hecho humano y revertirlo.
CLAUDIA MELNIK
Piedras
preciosas
Tengo
un panteón de amores perdidos
Únicos y facetados
monopolio real.
Tatuajes de estrellas
brillan con luz propia.
Es un suministro de energía
el carrusel privado
una minoría étnica del corazón.
Provisiones en el largo viaje
al fondo del tiempo
migran despacio
y acampan en el pecho.
Son la falsa etimología
un sistema solar a 28 mil años luz
y todo parece tan actual
y perentorio
Es el acontecer humano en el espacio
un pastelito de manzana
la moneda grabada
de potencia universal.
Un
panteón de amores disueltos
Ruptura de enlaces.
La misión es arqueológica
Amuletos y vasos
la carta magna que pide límites al poder
de sus reyes
esos privilegiados
los moradores de cristal
los que se apoderan de la música
de la hora de las brujas
el hampa del espíritu.
No
hay sol ni luna sin ellos
afectados al sumidero de todos los sueños
Falsos dioses
la pátina verde en el cobre
fantasmas de la materia
Un
panteón de adoración servil
Circular
La eficacia del viento en las velas
Y el botín de los piratas.
No quiero morir con ellos
Los venerables de siempre
Faltaré a mi cita.
No les llevaré hojas de magnolias
ni escribiré poemas de alto voltaje dramático
saldré al campo
dotada de gran escepticismo
montaré mi Triumph Tiger 800
y los abandono
a todos
mis dioses, mis muertitos
Tengo el sol y mis objetos cósmicos
Para la huida grandiosa
El gran escape de la Torre de Londres
El monje de la celda cavará por mí
Seré un gángster del bajo mundo
y me fugaré
seré mi propia Rosa Luxemburgo
y nada me sentenciará
Libre, al fin, sin recuerdos de viaje.
Fuera del panteón de hombres ilustres
Pero neo-bizantina, ni esclava, ni sujeta
Volveré a mi madre, a mi sangre
Los abandono
Usurpadores, los que tomaron mis bosques
Seré moralmente imputable
Una alfombra mágica
Y una dama de gran nobleza.
