sábado, 10 de enero de 2026


 

ALFRED DOUGLAS

 

 

Días de otoño

  

Hoy he cruzado los bosques
y las hojas caían,
el verano se había ido sigiloso
y los pájaros no cantaban.

Y el helecho era como oro amarillo
que llega demasiado tarde,
cuando el corazón está triste y viejo
y la muerte aguarda en la puerta.

¡Ah, otoño doliente! Triste,
lenta muerte que al fin llega.
¡Estoy loco por un ayer, loco!
¡Enfermo de un año que ya pasó!

Aunque el sol sea como sangre en el cielo,
está frío como labios de odio,
y prende fuego a las hojas secas
en su lecho de tierra, demasiado tarde.

Están muertas, y los árboles desnudos lloran
no como llora un mortal,
sino como el dolor que suspira dormido,
como la pena que duerme sin voz.

 

 

JENNY WASIUK

 

 

Cielo

  

Bombardeamos el cielo

con sinónimos filosos
y poemas desvelados.

Ahora, lleno de agujeros
nos deja ver la luz
de los poetas que se adelantaron
a preparar el banquete
-eterno-
de metáforas amanecidas.

 

 


WENDY COPE

 

  

La naranja

 

 

A la hora de comer compré una naranja enorme —
su tamaño nos hizo reír a todos.
La pelé y la compartí con Robert y Dave:
ellos tuvieron cuartos y yo, la mitad.

Y aquella naranja me hizo tan feliz,
como suelen hacerlo las cosas sencillas
últimamente. La compra. Un paseo por el parque.
Esto es paz y contento. Es algo nuevo.

El resto del día fue bastante fácil.
Hice todas las tareas de mi lista
y las disfruté, y aún me sobró tiempo.
Te quiero. Me alegra existir.


 

DAVID WAPNER

 

  

Canción decidida

  

Todos los días
apenas salga el sol
saldré a la calle
a gritarle al mundo
que soy feliz
que la vida es bella
y que en su homenaje
me pondré a bailar.

Aunque creo más prudente
dejar pasar unas horas:
saldré a las diez de la mañana
cuando todo el mundo está despierto
y va de un lado a otro
por aquella calle
a la cual saldré
y gritaré al mundo
que soy feliz
que la vida es bella
y que en su homenaje
me pondré a bailar.

Quizás convenga más
salir después del almuerzo
cuando la gente tiene
sus barrigas llenas
y está más predispuesta
a oírme gritar
que soy feliz
que la vida es bella
y que en su homenaje
me pondré a bailar.

En realidad esperaré hasta la tarde
cuando el sol está más bajo
y no afecta la digestión
de las multitudes
que pasean por la calle
en la cual estaré yo
diciendo con todo mi pecho
que soy feliz
que la vida es bella
y que en su homenaje
me pondré a bailar.

Ni de día ni de tarde:
no hay nada mejor que la noche
para salir a la calle
y susurrarle
a cada peatón
mientras regresa de su trabajo
y piensa en una rica cena
que soy feliz
que la vida es bella
y que en su homenaje
me pondré a bailar.

Pero yo optaré por la madrugada
cuando no hay un alma en la calle,
todo el mundo duerme:
yo también duermo,
así que
mejor me quedo en la cama
y sueño
que soy feliz
que la vida es bella
y que en su homenaje
me pondré a bailar.

 

 

 

BERLIE DOHERTY

 

  

Kieran

  

Kieran no puede caminar como los demás,
viene al colegio en el autobús especial.
Tiene que usar muletas para moverse
y es rápido, pero no puede seguirnos cuando corremos,
cuando competimos con el viento y reímos y nos divertimos,
no puede seguirnos, tiene que gritar:
«Esperadme todos, esperadme».

Y a veces esperamos, y a veces
salimos corriendo y nos escondemos, y entonces él
se sienta en el patio con sus palos en el suelo,
se sienta solo hasta que lo encuentran
el profe o la seño, y se sientan a hablar
y le vemos reír de una manera especial,

y nos encantaría saber qué tiene que decir
sobre los que se marcharon,
los que olvidaron que no puede caminar.
Y entonces recordamos invitarle a jugar.

Chutamos el balón y él lo devuelve.
Es rápido con sus palos, tiene la habilidad
de mandar la pelota directa a la portería,
y si se cae no se queja.
Lo levantamos y nos reímos de la tierra
en sus manos y rodillas, y le devolvemos las muletas.
Finge que lucha con nosotros, pero nunca da patadas.

No puede usar las piernas como los demás.
Viene al colegio en el autobús especial.

 

 

LILIANA ANCALAO

 

  

Renü

Había unas cuevas de los brujos, allí les enseñaban el secreto para hacer daño a la gente o para ser el mejor en los oficios… Vaya a saber dónde estaban esas cuevas. Igual si alguno la encontraba después no recordaba. De chiquitos nos decían, no va a andar pasando por ahí…

 

 

Testimonio oral reciente

como aparecida llegué
hasta ese cruce:
un camino a Diadema
el otro, al mundo

cargaba un dolor que se aliviaba
con gritarle extravíos a la noche
así fue que me solté en palabras
y en una de esas
se sacudió la tierra

una puerta se abrió
una voz de guitarra
me convidó a pasar
y entré
sin atenuantes.

éramos tantos ahí
algunos conocidos
pero olvidé sus nombres

en un mostrador se ofertaban
los oficios de la fama
vocalista en la banda de rock
ser una del coro y moverse con un cuerpo de humo
tocar la cumbia que haga bailar a todos

clavar la taba
hacer la suerte de billetes arrugados
desafinar la sexta cuerda
cantar a la sombra de los sauces
sobre la tierra regada

tener un territorio con pasto
leña y río

amansar potros
hacerlos galopar sin riendas
que vengan a comer el pasto de tus manos
ponerte a dormir a la orilla de sus cascos

y ahí me entregué
dejé escapar el deseo
que andaba coagulado por mi sangre

quiero llorar palabras
condensarlas a punto de estallar
que sus aromas me broten como en celo
juntar los pedazos de mí
que siguen sueltos

curar esta dura cicatriz
que se atraviesa en el andar
de las palabras

no supe más

aprendí el miedo
los ojos congelados
unas garras aferrándose del aire
y un aullido de perros rebotando por el cráneo