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viernes, 4 de abril de 2025

ÉRIKA MANOCHE BARRETO

 

 

 

 

Hurgo la basura de los años

no encuentro los recuerdos

mi pecho exangüe revela la verdad

esquivo la tristeza con palabras y café

 

la ovación de la mediocridad

no me contenta

 

con las manos hundidas en la tierra

y el corazón deshecho en tinta

las palabras se rompen en mis labios

 

veo mis cabellos marchitos

a la luz de la vela

veo la taza

    sin asa

            vacía

todo vuelve a empezar.

 

jueves, 3 de abril de 2025

ÉRIKA MANOCHE BARRETO

 

 

 

Hombre de Tierra

 


Hombre de tierra que habitas los días

con tu vaho de labios entreabiertos

y sorbo de cerveza

 

un haz de luz te aguijonea la carne

tu piel de tierra

         de geosmina

 

crezco de tu barba

y tus cabellos

como semillas

respirando de tu aliento

entre tus hombros y tus cejas

 

el sol calienta los caminos de tu cuerpo

y despiertan las hormigas

de tus nichos y colmenas

deseosas del néctar de la vida

 

trepando en hervidero

hasta tu cabeza

consumen el último cigarrillo

y vuelven a tus entrañas

a escuchar el eco del humo

disipándose en el gemido de la tarde

que llega a su fin.

 

miércoles, 2 de abril de 2025

ÉRIKA MANOCHE BARRETO

 

 


 

La deriva

 


Un náufrago

espera un milagro

 

canta para no volverse loco

en el mar callado

         y pétreo

 

 

 

espera a un viajante

por la llanura de minutos

      pasos          aguas

         y sal

 

sueña que alguien viene

 

 

y

 

    se

 

          va

 

 

Una gaviota extraviada

anida en su cabeza

cuenta los días

para hacerlos más largos

 

marca rayitas tras la puerta

las tacha todas.

    (cierra la puerta)

y se sienta a esperar.

 

 

martes, 1 de abril de 2025

ÉRIKA MANOCHE BARRETO

 

 

 

Tiempo de coser

 


Sobrehilando y deshaciendo

la tormenta cae sobre mí

 

en enumeración caótica

hace cuenta de los días

los pasados

y porvenir

 

mientras espero un milagro

una oración es un cántaro de súplicas

   a veces canción desesperada

        el llanto de un huérfano colibrí

perdido en el mar

o pesado aceite que enciende una lámpara

para seguir cosiendo en la oscuridad

 

 

 

¡Oh Penélope!

¡cuánto admiro tu fervor!

las olas y los días revientan en mi cara

la esperanza es como arena en mis puños

y mis pies se arrugan

y desasen las piedras

de este malecón olvidado

 

 

Dotada de olas e hilos

tejo las promesas

        y la (in)certidumbre

 

    tejo los días

          para hacerlos uno solo

 

    tejo la marea de sueños e ilusiones

con los ojos resecos del salitre

y calma resignada

esperando un barco imaginario

que atraque en mi puerto quimérico

donde

   s

          o

                  l

                      o

   

                             e

                                   s

                                         t

                                               o

                                                     y

 

                      y

                            o.