Virginidad
Nosotras….
El caos de avellanos desmelenados tras la lluvia
huele a pulpa de sus frutos untuosos,
las vacas paren en el aire sofocante
en los establos que arden como estrellas. —
¡Oh, grosellas y trigo maduro
jugosidad a punto de derramarse,
oh, lobas amamantando a sus crías,
los ojos de las lobas son dulces como lirios!
Chorrea de las resinas la espesa miel,
la ubre de la cabra pesa como una calabaza —
— fluye leche blanca como la eternidad
en los templos del pecho materno.
Y
nosotras…
… en
cubículos empapelados en color melocotón
herméticos como termos de acero
enredadas en los vestidos hasta el cuello
mantenemos
conversaciones
educadas.
1936
De:
“El ave de fuego”
Versión
de Elzbieta Bortkiewicz
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