Poema
novelado
Este
poema sueña
con ser el número uno
en los rankings
de ventas.
El poema piensa
en estrategias
de marketing
y no en escritura.
Antes de pensar
en la escritura
piensa en el contrato
editorial, los comentarios
de contratapa y agenda
entrevistas y presentaciones.
Por las noches mira
mejor dicho contempla
a las estrellas
y les pide consejo.
Una estrella pop
le dice cómo hablar,
cómo ver, cómo sentir.
Claro, sencillo y
directo. Luego le regala
un cupón de descuento
para un cambio de look.
Con nuevo peinado y más
sentimientos encontrados
el poema va a una agencia
publicitaria y con asesoría
de un periodista y de otra
estrella pop, escribe
lo que en conjunto llaman
“su primer producto”.
Un éxito en ventas.
El poema, en lugar
de invertir en bienes
raíces, gasta todo
en lo que llama,
aunque suena mal,
“su segundo producto”.
Fracasa.
Pasa de moda.
El poema deja la escritura.
El banco le rechaza
un préstamo.
Con ayuda económica
de sus padres,
se dedica a un negocio
más rentable.
Los caballos, por ejemplo.
Compra uno y lo pone
a competir en una carrera
en la que solo participa él.
No hay manera de perder.
Sonríe para la foto.