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sábado, 13 de mayo de 2023

MARINA SERRANO

 

 

 

 

Nunca decías sí


                 Sea vuestro lenguaje: "Sí, sí"; "no, no": que
                              lo que pasa de aquí viene del Maligno

                                                         Evangelio de Mateo

 

Nunca decías: sí.
Sólo un silencio mientras yo creía.
Porque te dijeron que un sí, debía ser un sí,
y todo lo que se dice de más
está bien para matar el tiempo, para convencer gente,
¿pero los no?
Los no deberían haber sido no.,
y fueron banquinas inundadas,
halos de soberbia
que decantaron hasta ser otros, distintos.
Yo siempre tuve un sí para las cosas, y los sueños,
pero como caída en la zozobra,
en la penumbra, el aburrimiento y la desesperanza,
sólo me quedan los no,
que son no, con tanta crudeza
como el más contundente bloque de cemento fraguado
en el gélido invierno de Rawson.

 

 

jueves, 11 de mayo de 2023

MARINA SERRANO

 

  

 

¿Qué fuimos a ver, Simón…? 

¿Qué fueron a ver al desierto? ¿Una caña agitada por el viento?
                                                                  Evangelio de Mateo


¿Qué fuimos a ver, Simón, al otro lado del océano,
al otro lado de las nubes, arriba y debajo,
sino hombres que nos esperaban tranquilos
deteniéndonos con el esfuerzo mínimo que requiere
tensar un hilo de globo, patear hormigas,
levantar un insecto entre los dedos
y dejarlo caminar mientras la mano gira
brindando un nuevo horizonte tan efímero y cercano
como una cinta cerrada en sus dos puntas,
cinta de Moebius.
¿Fuimos, Simón,
adultos analfabetos de la gracia que no entendían nada,
nada de nada, los arrebatos de sí mismos?

Los reyes de los barrios marginales,
el kapanga de Villa Dálmine, el barrabrava de Boca
y los negros murgueros
cayeron detenidos por las manos predicadoras,
impotencia funcional de rodillas, tétrada de Celso.

Luego volviendo al sitio de origen
de su emperramiento e ignorancia, llenos de excusas,
contando lo poco que faltó, lo injusto,
hicieron alarde de un golpe fuerte, porque así somos, Simón,
gente que desborda fuerza, y es tan bruta
que no comprende siquiera el fracaso.