"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
martes, 14 de marzo de 2023
CAROLINA ALVARADO
La
culpa la tiene Pedro Infante
La
culpa la tiene Pedro Infante, a él, mis amores fallidos.
Que, de tanto quererle, de tanto adorarle,
su porte distinguido, sus ojos pizpiretos,
caí con uno que ni guapo ni infante,
ni simpático, ni a caballo, ni trabaja, ni socorre,
pero canta cuando bebe, dedica canciones
y promete amor eterno.
¡Pedro,
Pedro, canijo! ¡Pedro, ya estuvo! ¡Pedro, amor mío!
La culpa es de Pedro Infante,
que llevaba serenata para pedir perdón y no permiso,
que cantaba cuando se emborrachaba
y tomaba lo que decía suyo.
¡Ay,
mi Pedro de espaldas anchas! ¡Mi Pedro canijo!
Por él, me hice de un amor sufrido.
Hombre que hace lo que le da la gana,
que amenaza cuando se siente herido.
Queremos
ser chorreadas y engendrar prole,
para que nos canten al oído.
“Amorcito corazón”, dulzor de la palabra.
¿Dónde nuestro carpintero cantor?
Soñamos “compañeros en el bien y el mal”,
y admitimos borrachos que van y vienen,
que nos quieren y no.
¡Ay,
Pedro, Pedro querido!
El que canta y llora es bueno,
porque, en las lágrimas, se redime.
Galán, a punta de pistola, guapo como ninguno.
Ahí viene el charro cantor,
aquí truenan sus pistolas o nos lleva el río.
Chantajea el que ama, grita el que quiere.
“Es por tu bien que te encierro, amor mío”.
¿La
culpa la tiene Pedro o culpa tiene quien lo hace compadre?
“Noche tras noche” vamos hilando el destino.
Hoy, ni a caballo, ni dos alegres compadres.
“Me cansé de rogarle”, de vivir un amor sufrido.
Que ya existen las películas a color,
los machos, machos son y, en últimas instancias,
Pedro era novio de mi abuela y no mío.
RANDALL ROQUE
Ajedrez
de soledades
La
soledad de un Rey
es tenerlo todo
sin nadie en quien
[confiar
La
soledad del Peón
es estar rodeado
de siete peones más;
todos,
con la intención
[de ser Rey
La
soledad del Caballo
es ser una bestia salvaje
atado a una idea recurrente
en una escuadra de dudas
La
soledad del Alfil
es ser cruzado, lado a lado,
por la misma cicatriz
La
soledad de la Torre
es la fortaleza que demuestra
para evitar a otros sufrimientos
La
soledad de la Reina
es entregarse en sabiduría,
en amor completo al Rey,
y esperar siempre,
un castigo a cambio
La
soledad del tablero
es cargar el mundo
a sus espaldas
Una
mano invisible que lo mueve
hacia el rumbo equivocado
MARIANA BERNÁRDEZ
Tocas mi cuerpo para regresarlo a lo nuestro
despierta la piel de su somnolencia
atemorizada de sentir dolor
se retrae en el roce de tus dedos
…………………..que suaves delinean
los contornos del goce que habita
…………………………………..Reclaman
hasta desbocarnos en ánimos oscuros
………………………………….Se
desganan
…………..en el espasmo de las entrañas
……………..en el llanto que arrecia cual monzón
CHRISTIANE DIMITRIADES
El
silencio oculta el insondable misterio de una falta, cuando al fin
mi voz irrumpe, la despótica gramática pretende someterla.
De: “Verdad
dice quien sombra dice”
ALEYDA QUEVEDO ROJAS
Conseguir
tu amor
demanda
demasiado esfuerzo.
Las puras ganas de saber cómo acariciarías
mi cuerpo y sus sinuosidades
me trajeron hasta el abismal laberinto que eres.
Es una cuestión de fe quedarme contigo.
Intento soportar el cansancio,
la fatiga de que me niegues,
no me nombres y no sueñes a mi lado.
Últimamente me he vuelto haragana
para las cosas del amor a las que voy
con más curiosidad que fe.
De: “La
otra la misma de dios”
JAVIER ACOSTA
El
cuestionario de la musa
El
culo está donde olfatean los perros.
¿Dónde está la cabeza?
Encima de la almohada.
¿Dónde está la cabeza?
Debajo de la embolia.
¿Quién es tu madre?
Es el árbol que cuelga del viento.
¿Cuántos años tienes?
Doscientos en los ojos,
treinta y cuatro en los dientes.
¿Cuántos años tienes?
Dos en los testículos,
una semana debajo de la lengua.
¿Cuántos son tus hijos?
Diecisiete familias
de fríos espermatozoides.
¿Dónde está el culo?
Lo contesté al principio.
¿Dónde están tus hijas?
En el orfanato.
¿Hacia dónde va el tiempo?
Hacia atrás.
¿Dónde estás tú?
En el útero de la mantis.
¿Dónde está tu padre?
En el líquido amniótico.
¿Qué estás haciendo?
Estoy soñando.
No, no. Estás muriendo.
