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jueves, 9 de marzo de 2023

RENÉ E. RODAS

 

 

 

Noches de verano

  

Llueves sobre mí con tus manos de tormenta.
Traes en los labios racimos de chubascos
que descargas a golpes de lengua sobre mi cuerpo.
Insaciable la tempestad arde en tus ojos.
 

Montreal, verano 1999.

 

De: “La balada de Lisa Island”

 

miércoles, 8 de marzo de 2023

RENÉ E. RODAS

 

  

Homenaje

 

Te veo, admonitorio, inclemente,
sacándome los dientes con un hilo.
Te recuerdo como una sombra inmensa,
amenazando mis miedos,
llegando puntual
a pisotear mi risa
como un verdugo responsable.
A veces también te veo como cuando
me alegraba verte.
Cuando eras el más bueno
de los malos padres.
En ocasiones al recordarte
sólo oigo un látigo ciego que golpea.
Otras veces dejo de recordarte,
y al ver esa fotografía
donde apareces de frente y muy serio,
con esa cara de quien ha alcanzado
sus módicos sueños,
me doy cuenta
que el olvido es el traje que mejor te sienta.

 

De: “De los violines y otras cuerdas”

 

 

martes, 7 de marzo de 2023

RENÉ E. RODAS

 

  

La canción de Amnios

  

Una cuerda de embriagadora belleza era yo, doncella y juncal. Y la brisa y el sol vibraban en mí.

Una flauta de fina madera era yo. Y la belleza hacía de mí la canción que seduce al dios del tiempo.

Una promesa hecha de alertas y rumorosas colinas era yo. Y las miradas se llenaban de calor y gratitud al verme.

Y un día llegaste tú. Un impetuoso océano era tu voz. Y me hiciste parte de la fabulosa leyenda del deseo.

Era la hora de la siesta, lo recuerdo. Y me dejé raptar de tus requiebros. Y bebí de tu copa y soñé tus sueños.

Me sacudió tu peso como un campanazo de rebato. Y tu olor desesperado de varón inundó mi piel.

Mi cuerpo se dejó hechizar de la sabia rudeza de tus manos. Y desperté a tu llamado.

Me supe más viva que nunca, habitada por el relámpago y en él despierta. Y en mis entrañas ardió tu palabra.

Desde aquella tarde crece en mí la presunción de una bestia sagrada. Un delgado hilo en la inmensa rueca del tiempo.

Flagelo en que la vida desata su peste. En mí encontró una pródiga nuez en la que construir las armas de su reino.

Espiral extasiada en la expansión de su signo. Para crecer se aferra al tierno mucílago de mis paredes interiores.

Pececillo abrumado por el silencio marino que hay en mí. Bestia amada y extranjera que mi vientre acoge.

Creces incorrupto, como fuera de las horas, obstinado en tu propio provecho. Incrédulo de ti mismo como la obra ante su creador.

Que mi belleza te sea armonía, misterioso huésped. Que mi juventud te dé vigor. Que te sea plácida esta habitación.

Ah, invasor. Hoy sólo somos tú y yo. Mañana te me ha de robar el mundo y ya nadie podrá salvarte.

  

De. “Poemas de Montreal”

 

 

lunes, 6 de marzo de 2023

RENÉ E. RODAS

 


 

Lim la leve

  

Es tan ligera
que las puertas automáticas no se abren a su paso.
La lluvia no la moja y puesta al sol no hace sombra.
Tiene un frente delicado, armonioso.
Pero desaparece de perfil.
Los diminutos anteojos redondos resbalan
hasta los dos puntitos de la nariz.
Lim es un suspiro que no suspira nunca.
Le gustan los tipos rudos, pesos pesados,
de manos cuarteadas
y tan anchas como asiento de excusado.
“Los hago retorcerse como pollitos”,
confiesa con la segura levedad de su voz.

 

De: “Poemas de Montreal”

 

domingo, 5 de marzo de 2023

RENÉ E. RODAS

 

  

La ciudad  

The apparition of these faces in the crowd;
petals on a wet black bough.
Ezra Pound

 

 

Perro

La luna ritma entre cuatro patas. Una indecisión lo acosa: morir de hambre o ser rosa amarilla.

 

Muchacha

Dos pies perfectos metidos en suaves sandalias. Los dedos se mueven, huraños.

 

Policía

Desde su vehículo blanco escupe en la pista negra. Los ojos son un muro sin pintar: tumba recién sellada.

 

Iglesia

La torre de Santa Cecilia no vigila la ciudad. Ostenta la grandeza de su boato.

 

Escolares

El periquito en su jaula es enseñado a decir hurra y a silbar. Los escolares lo ven risueños, mientras pasan recitando la oración a la bandera.

 

Detective

Escudriña la vulva de las niñas morenas. Acaricia su pistola y cuida su bigote. Bebe en las cantinas y vigila a su vecino de mesa.

 

Puta

No es dueña de su esquina. No tiene cama propia. Los cigarrillos son fiados. La noche es un cronómetro en su contra. Su cuerpo pide que la muerte sea hombre.

 

Incendio

El último canario cerró la puerta. Los murciélagos despertaron en llamas. El ave fénix tiene un seguro de desarrollo comercial.

 

Bruja

Una piel amarilla pasa arrastrando unos terribles ojos negros y collares gruesos y aretes de oro. Huele a siglos atávicos. Uno la ve y se siente miserablemente perdonado.

 

Araucaria

Parece marcar las siete y diez. El sol la ilumina por poniente. Sus vegetales puntas señalan la miseria en todas partes.

 

Anciano

Las gentes van de prisa. Canastos y esquinas obstaculizan su paso. Las puertas están hechas en otra medida. La sangre le circula como sebo.

 

Loco

Una botella usa de monóculo. A través de ella ve la luz artificial y cuenta velas encendidas que caminan entre duendes.

 

Semáforo

Juega con los sentimientos de la gente. Cuando todo el mundo parece haberlo entendido y amenazan con asimilarlo al paisaje, se descompone, insolente.

 

Comercio

Un pájaro de barro. Un gato inmóvil de ojos redondos. Relojes japoneses. Un rótulo de consuelo: piensa en grande.

 

Tráfico

Por esta calle se entra y se sale. Por estas calles se circula y se fenece. Los autos y las personas son monedas de circulación transitoria.

 

Mercado

Desde su vieja casa de adobe, se derrama hecho un sol de gritos y trastos viejos. Ocupa las calles, ensucia el aire y anuncia el hambre desde las cinco a-eme.

 

Casas nuevas

La montaña encoge sus dominios para darle paso a las colonias. Las gentes encogen sus vidas para caber en las casas.

 

Muchacha

Una falda de pliegues, un par de lindas y sanas piernas, un hermoso cabello, la piel tostada de los senos en la que se adivina el mar tropical. Las grandes familias aún conservan algo de su viejo brillo.

 

Tomate

Destripado con todos sus ojitos amarillos y su sangre pálida, yace en la calle. Los peatones lo esquivan indiferentes. Su vegetal ombligo ríe de miedo.

 

Maestro

La estatua del maestro vigila la circulación de autobuses desde su silla de piedra. Las losetas están sucias, allá abajo.

 

Sorbetero

La campanilla llama a los clientes y el tesoro se esconde del verano en su coraza de hielo. Los niños se defraudan de abuelas y madres.

 

Monumento

Desde la esquina contempla la calle que lleva su nombre. No tiene cuerpo. Sólo ojos para vigilar su antigua casa.

 

Cuartel

Como el mercado, también se ha derramado de sus muros, hasta robarse la calle. Sus hombres registran flores, narices, abejas, poros. Odia los suspiros del parque.

 

Grandes casas viejas

La cultura del aislamiento es empresa fácil, cuando se tiene un gran apellido y una casa comprensiva y bella.

 

De: “De los violines y otras cuerdas”

sábado, 4 de marzo de 2023

RENÉ EDGARDO RODAS

 

 

Primavera

  

En un litro de agua hirviendo rayar jengibre, ajos.
Echar sal, una taza de arroz. Fuego lento de después del amor.
Antes de apagar, echar tres puñados de almejas frescas.
Servir sobre hojas de plátano en el cuenco de las manos de Lisa.

 

De: “La balada de Lisa Island”

 

 

viernes, 3 de marzo de 2023

RENÉ EDGARDO RODAS

 


 

Arco del verano

  

La borrasca de tus palabras cuando me das tu amor.
Las ráfagas de viento con que me encierras en tu rada.
Las oleadas de fuego con que cauterizas mi amargura.
Sabor de mar tu piel desnuda, ola viva tu cuerpo.

 

De: “La balada de Lisa Island”

 

 

jueves, 2 de marzo de 2023

RENÉ EDGARDO RODAS

 

 

Lluvia


Te sorprendo desnuda labrada a un arce.
Enloquecidas gotas de lluvia se precipitan a tierra
desde tus pezones respingados.
El viejo arce te abraza con sus ramas nudosas.

 

De: “La balada de Lisa Island”

miércoles, 1 de marzo de 2023

RENÉ EDGARDO RODAS

 


 

Enigmas

  

Busco en la lluvia enigmas para Lisa. Esfinges,
cuadrados mágicos, novelescos, algebraicos:
Ella los descifra con el vientre: La primavera
esconde allí uno hecho de musgo tierno.

 

De: “La balada de Lisa Island”

 

 

martes, 28 de febrero de 2023

RENÉ EDGARDO RODAS

 

 

Palabras

  

Leo para ti en mi idioma y las palabras
van rodeándote con la música de su ceniza.
Te pueblan, te desnudan con su viejo misterio.
Ebrias de tu olor, vuelven a nacer de tu piel.

 

De: “La balada de Lisa Island”

 

 

lunes, 27 de febrero de 2023

RENÉ E. RODAS

 

 

Mayo


Abres las piernas al cielo y en tus muslos
cabalga el ácido demonio de los sueños.
Conmovidas las estrellas detienen la noche
para mirar su reflejo en el fulgor de tu pubis.

 

De: “La balada de Lisa Island”

 

domingo, 26 de febrero de 2023

RENÉ E. RODAS

 

  

Cabellera

  

El sol corre sobre el cobre antiguo de tu trenza:
Huye del antiguo invierno, busca tu calor para renacer.
Tardías flores de nieve se prenden desamparadas
al limpio desorden de tu frente.

 

De: “La balada de Lisa Island”

 

 

lunes, 20 de febrero de 2023

RENÉ E. RODAS

 

 

Abrigo

  

Era de madrugada, primera gran nevada del año.
Golpeaste a mi puerta. Temblabas de frío.
Recogiste la guitarra y cantaste Shelter from the Storm.
Protestó algún vecino. Nunca Bob Dylan sonó mejor.

 

De: “La balada de Lisa Island”

domingo, 19 de febrero de 2023

RENÉ E. RODAS

 

 

Trueque

  

«Poco tengo que ofrecerle a tu poesía». Así dijiste:
«Mi amor, mi juventud». Te conté de un amigo que habla
del “lucrativo negocio de la poesía”. Y hoy fue cierto.
En ti mis versos han encontrado quien ame su canto.

 

De: “La balada de Lisa Island”

 

sábado, 18 de febrero de 2023

RENÉ E. RODAS

 

  

Encuentro

  

Bajo ese puente te encontré: En tu regazo agonizaba
el verano, y tú eras una isla llena de colinas y sauces.
Cerca había un río y más cercano el río de tu voz.
«Cuéntame un cuento, peregrino» dijiste.

 

De: “La balada de Lisa Island”

 

viernes, 17 de febrero de 2023

RENÉ E. RODAS

 

 


Desnuda

  

Apareces silenciosa y blanca
en mitad de la noche
como llega la primera nevada
al final de otoño.

 

De: “La balada de Lisa Island”

 

 

jueves, 16 de febrero de 2023

RENÉ E. RODAS

 

 

The tramp

  

I
Saltaste en un tren de carga con tu hermana.
Llevabas la guitarra y los dólares negros
de tu tercera cosecha en Charlotte Farms.
Te quedaste ocho meses en una playa de Baja California.

 

II
Saltando en trenes de carga llegaste al puente Cartier.
Pusiste un clasificado en la única página
de un periódico imaginario:
«Busco peregrino que me cuente un cuento».

 

De: “La balada de Lisa Island”