miércoles, 17 de junio de 2026

GILRAEN EÄRFALAS

 


 

Hoy no quiero ser fuerte

  

Hoy no quiero ser fuerte,
hoy déjame caer,
quiero llorar hasta
que mi piel se haya quedado seca.
Hoy quiero sentir que no importa si me levanto
o no.

Hoy quiero ser pesimista,
sentirme derrotada,
pequeña,
frágil,
sentir que todo está al pendiente de un risco.

Hoy deseo que la tierra se abra
y me succione.
Hoy quiero darme por vencida.
Hoy solo quiero quedarme dormida.
Por favor,
hoy no me detengas,
estoy cansada.
Hoy
no quiero ser fuerte, solo
por hoy,
mañana ya no.

  

De: “Desfibrilador”

VERA RICH

 

 


Sin palabras

 

Escribo en respuesta a tu ruego
por una entrada; mas, amigo,
no tengo nada que decir, luego,
ni hallo sentido en lo que digo:
estos versos, ya lo ves,
no significan nada para mí, tal vez.

 

Nota: Vera Rich, seudónimo de Faith Elizabeth Rich

 

 

AURELIO SERRANO ORTIZ

 

 


 

Resulta cruel a veces
ser feliz en el silencio
impedir que nos rebose la plenitud entregada
callar palabras ya porque se saben

hace daño embriagarse de certezas
sumergirse con la sonrisa hacia dentro
dormir acurrucado en la mitad del aura

Es infinita la tristeza

Amarga

 

De: “Entre nosotros”

 

SIEGFRIED SASSOON

 


 

Absolución

  

La angustia de la tierra absuelve nuestra mirada
hasta que la belleza brilla en todo cuanto vemos.
La guerra es nuestro azote; mas nos ha hecho sabios,
y, luchando por ser libres, libres somos.

El horror de las heridas, la ira contra el enemigo,
y la pérdida de lo amado: todo eso ha de pasar.
Somos la legión dichosa, pues sabemos
que el tiempo es viento dorado que agita la hierba.

Hubo una hora en que nos dolía separarnos
de la vida que ansiábamos como los otros.
Ahora, al haber ganado esta herencia del corazón,
¿qué más necesitamos, camaradas, hermanos?

 

 

IRENE MAÑERO

 

 


 

busco el sabor de cien mil peces
entre tus dientes:
ese es el Recuerdo

he comprado dos piedras carísimas
que tiro al mar compartido
no sé si lo piensas pero
mi pie bucea en tus mismas aguas
tus hijos corretean como yo de pequeña
con la impunidad del calco borrable
tu amor cruza el país
tú le esperas
yo dignifico una noche
pintando una concha encima

hoy acaricio la espina que queda
me guardo los besos en la boca
dime tú haces qué con ellos
si les limpias la sangre
les sacas las entrañas
como mamá limpia el pescado
con dos dedos
un gancho
y un cubo de agua sucia

 

De: “Seré yo el marido más bello”

 

JESÚS TORRES BEATO

 


 

Oro azul

  

Soy un puñado de monedas de oro calcinadas,
un pozo azul, el ojo izquierdo de la luna;
luna: isla, horizonte mío,
bombilla de Dios,
señálame el camino de vuelta a casa,
al hogar olvidado de mi espíritu.
Y todas las noches, antes de acostarme,
me acercaré a tu labio gris
y te pediré la palabra:
pétalo infinito,
sol que lame heridas de las cigüeñas viejas
a la puerta de la tierra enamorada.
Busco tras mi nombre
(el nombre perfecto del Mesías)
y solo hallo ruidos, voces.
Como si el alma perdida en Venus,
a tientas,
busco y no hallo la casa de mi Padre.
«¡Abba! ¿Dónde estás?».
Con la rodilla en el suelo,
miro mi reflejo
y solo veo sombra, sombra, sombra.
Mi voz interior es un desierto lejano.
Vuelve a casa, oh, poeta,
recuerda que eres la vida dentro de tu cuerpo,
aroma de la galaxia,
vela que limpia la ceguera de mis ojos.
Quiero abrazar contigo descalzo a los niños.
Quiero escuchar contigo de los árboles las raíces.

 

De: “El labio del payaso”