jueves, 23 de febrero de 2023


 

MAR BECKER

 

 

Soy una ciudad sumergida

   

cuando en las noches me acuesto contigo y te amo con mis abismos todos

–por la mañana soy una ciudad sumergida–

porque así te quiero, legendaria y triste. porque sólo puedo amarte con lo que en mi cuerpo es la historia del fin de un linaje, estéril como soy

y luego, cuando por la mañana te vas y yo me quedo en la cama, desnuda

cuando por la mañana la luz del sol comienza a entrar por la ventana y llena la habitación

en ese momento la sal se reaviva y centellea en mis muslos

y yo, estéril –soy una mujer estéril llena de estrellas, de constelaciones

 

 

NINA MARIA

  

 

Un día antes de la muerte de mi padre

  

El día antes de la muerte de mi padre,
Sentí esperanza.
La noche de la muerte de mi padre,
Sentí su presencia.
En las primeras horas del velorio de mi padre,
yo estaba en silencio.
El día del funeral de mi padre,
Sentí la vida.
El día después de la muerte de mi padre,
Sentí un vacío.
Un mes después de la muerte de mi padre,
Yo renací.
Dos meses después de la muerte de mi padre,
Lloré porque le extrañé.
Sigo sabiendo que hay
Presencia en la ausencia
Ayer mismo
Escuché su voz.

 

 

REGINA AZEVEDO

 

 

Escribo poemas

te mato con mi lengua
BUDA YUNG

  

yo escribo poemas
porque no puedo
lanzar cuchillos
tirar vasos
eso los salvaría
la necesidad
de planchar un paño
– ¿y entonces qué harían los hombres?

sin piedad ni perdón
escribir es sacudir la ciudad
ya me he acostumbrado
a jugar con fuego

otro poema
por qué no responde
un revólver

escribo como quien lanza llamas

 

 

ROSA PAIVA

 

 

Estar un cuerpo


estar un cuerpo en la cuerda floja

un microfilamento de la materia del pensamiento
controla un circuito de
ideas peligrosas

de rechazo
al exterminio
árboles de semillas extintas
nuestras ancianas
sin registro

para descubrirme a mí misma
quien sabe devorando
en la misma
espina dorsal

la carne ensangrentada en combate
revela

cuerpos en diásporas obligatorias

cuerpos nómadas
en bosques fluviales

huellas en el semiárido

 

 

VITÓRIA RÉGIA

 

  

Escamando de tu piel

  

Escamando de tu piel
Que queda aturdida en el mar
Y del pulso
El flujo de sangre que los dedos sienten
De materia viva, comprensible
Exiguos
Puntos trazados para recordar
Mi cuerpo
Pegado en la pared de extraños
Platonismos, goce, silencio
Escucha
Las cosas que no dicen
Maldiciendo el ruido del fuego
Mientras escudriño las señales que quedan
Cuando repetimos – abismo, ojo, inmersión
Tejiendo intensidades ilusorias de extranjeros
La silente pasión
Hacedora motriz
El caos familiar
Que nos mueve.

 

 

AMANDA VITAL

 

  

Rumbo

  

la colega que vive lejos es un trozo de papel
arrugado en el rodapié diagonal del basurero
al lado de la puerta de atrás para no molestar a nadie
en la hora de ir al tallo de las horas para tomar
el último autobús de regreso de los minutos rotos
la voz de una colega que vive lejos es una sorpresa
un cuerpo extraño que choca con las paredes
que da lugar a una cierta no ausencia repentina
un algo-que-no-debería-estar-allí una extraña
mujer sin rostro: la colega es esa casa a sus espaldas
siempre moviéndose como un animal incapturable
dejando su estela de tierra y polen de plátano
la colega que vive lejos: una ráfaga de viento
ampliando las grietas en nuestro espacio-tiempo