martes, 3 de febrero de 2026


 

CARLOS SANTOS


 

II. Tiempo

  

Lustros, guerras, anales.

Un puente vuela,
bandada de astillas y palomas.
Una pasión se sumerge hasta la muerte,
toca fondo, y no grita.

Lustros, guerras, anales.

Y en el mentón del mundo,
la mano armada.

 

De: “La casa en marcha”

 

RODRIGO SULI MORA

 

 

 

Tradición

 


Las cosas son las cosas

y nuestra idea intransferible

de estas, cuando digo que

mi taza de peltre contiene

el Universo,

nadie puede negármelo

Entonces bebo té del Universo,

abiertamente ridículo,

pensando en la esencia arbitraria

de las cosas

como una forma calculada

de existir

El tiempo vuelve a eso manía,

y de nuevo el tiempo, en ternura.

Dirán mis descendientes:

Así solía beber té, pensando en

las estrellas (qué profundo)

Empezarán a hacerlo también, porque

para los muertos todo son reverencias

Ignorando que yo era uno más

que se las ingeniaba

para soportar la rutina.




WILLS AMA

  

 

Ajo macho

  

Si quiere ganar la lotería frótese ajo macho en la mano
Si quiere encontrar el amor fróteselo en el corazón
Si quiere un día de descanso manténgalo en el trabajo
Si quiere que no lo descubran aplíquelo en la uña
Si quiere quitarse la tos, tómese dos
Si quiere ser feliz bébalo como perdiz,
Si el chiquillo le salió malcriado únteselo en los labios
Si quiere evitar el tranque póngalo en el aire
Si las calles se inundan disuélvalo en la basura
Si quiere cambiar el mundo, no espere mucho
Ajo macho es lo suyo.

  

Nota: Wills Ama, pseudónimo de Williams A. Méndez Aguilar.

 

 

SILVIO MATTONI

 

  

autobiografía

 


Nací en los suburbios de Córdoba,

a la noche, en un hospital de locos,

cabeza abajo y pataleando al cielo.

El aire del murciélago ya era

para mí una fábrica de espanto.

Me llamo Silvio, y naturalmente

no elegí la ciudad ni el adjetivo

paradójico. Un día me atraparon

con unos libros y llegué sin pausas

a la universidad. Algunas chicas,

como suele ocurrir, no me miraron...

Después encontré una y me casé.

Casi tengo tres hijas, cuando aplico

mi invierno a estos versitos, sus demandas

me tiran boca arriba y me retuerzo

de muda risa. ¿Me habré muerto afuera

de tanto ver el cielo que se torna

cada vez más hermoso?

 

MANUEL ILLANES


 

Una familia jugando fútbol en la fortaleza de Saqsaywamán: qué manera más bella de honrar a los ancestros que construyeron estos muros.

 

De: “Las puertas del Edén”

 

 

RAQUEL JADUSZLIWER

 

  

 

De cuando las palabras aun no eran palabras.

De cuando el aire a través de unas cuerdas vocales

aún no te nombraba. Había una vez y aún no lo sabías.

El ritmo de un tambor expandido se tensaba

en tu futura interioridad. Pero eso fue antes,

mucho antes. Ningún vestigio queda.

Nadie en Babel hablaba así,

nadie de entre los agolpados en el Pentecostés

escuchó de esa lengua toda hecha de inicio.

Y allí estabas como la criatura que eras,

aguardando. Ya llegaría el tiempo,

ya saldrías un día a recoger palabras,

algunas como lirios del campo,

otras como animales dibujados

de especies aún no conocidas.