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miércoles, 1 de octubre de 2025

TOMÁS ANDRÉU

 

  

¿Muerto? ¡Nunca!

 

 

Yo nunca seré un muerto:
alimentaré gusanos que serán mariposas,
vendrá la lluvia y hará florecer de mis huesos
un generoso jardín para las hormigas.

Yo nunca seré un muerto:
nutriré los árboles y seré nido y pan para aves,
y el viento me hará pernoctar de hoja en hoja:
seré clorofila, savia, polen.

Yo nunca seré un muerto:
el sol dorará mi piel
y los cuerpos celestes reverberarán en mí
y en su luz me conjugarán.

Yo nunca seré un muerto,
porque de mis residuos,
de mis sedimentos,
habrán nacido otros como yo.

 

 

lunes, 27 de febrero de 2023

TOMÁS ANDRÉU

 

 

Luz orgánica

  

Escribí, incólume, el nombre de mi país
con la tinta de mis heces,
y toda la luz de esta esperma tirada en el suelo
escribió el nombre de los hijos que no tuve,
que no tengo, que no tendré.

El viento sopla fuerte y hace llorar a mi perro;
yo le lamo las llagas y le guío cuando me sigue.
Hoy el día es triste porque vos no lo podés ver,
pero yo escupo en la tierra que te abraza,
y dibujo en mi frente la inicial de tu existencia,
y, sabia, la brisa le hace reverencia.

Esta congoja que hoy nos une
es la misma que un día fue sueño:
sueño de no estar aquí,
sueño de no pertenecer aquí,
sueño de no tener patria, encierro,
alambrados de sal y vinagre.

Con la tinta de mis heces
escribí, incólume, el nombre de mi país,
ese que me niega y me nombra con sus ácaros.

 

 

domingo, 26 de febrero de 2023

TOMÁS ANDRÉU


 

¿Quién?

  

¿A dónde va la mirada cómplice de los días muertos?
—¿y el fulgor de tu nombre brillando en la punta de mi lápiz?—

¿Quién recogerá aquellas hojas molidas en nuestras manos tiradas al viento y acunadas en el lomo de aquellas aguas sucias y pestilentes?

¿Quién entregará las cartas nunca escritas al destinatario de siempre?

¿Quién seguirá empujando el suicidio de uno y el asesinato del otro?

¿Quién adoptará al perro de tres patas con manchas negras en el hocico?

¿Quién responderá las preguntas de los hijos no concebidos?

¿Quién desde la vida nos responderá en la muerte?

¿Quién justificará este silencio que nadie conoce?

¿Quién escuchará el grito atormentado y silencioso que muere de desesperación?

¿Quién nos dará el significado del arrepentimiento sin ser culpables?

¿Quién es quién a quien preguntamos?

¿Quién es quién y dónde queda quien habla?

 

 

sábado, 25 de febrero de 2023

TOMÁS ANDRÉU

 

 

Hice conmigo lo que no sabía hacer
y no hice lo que podía. El disfraz
que me puse no era el mío.

Fernando Pessoa

Morada

 

 

Llegué a la eternidad,
a un silencio blanco,
a un funeral interminable.
Habité con mi voz
todas las formas ocultas.
Fui un soplo continuo
dando vida, levantando muertos.
El vaho de mi boca
fue un río de leche que amamantó la sed.
Derribé los nombres impronunciables:
las horas, los minutos, los segundos.
Llegué a la eternidad,
a la muerte del tiempo.

 


domingo, 19 de febrero de 2023

TOMÁS ANDRÉU

  

 

Luz en la penumbra

  

Allá abajo, en la oscuridad,
mi pensamiento tropieza y, lerdo, se desploma.
Una luz se ahoga y es lodo sobre los ladrillos.
Tengo ojos en el tacto,
veo lo que no soy.
La pequeñez es un sueño grande:
tiene la estatura del ala de un águila hecha carroña.
El horizonte tiene rostro, es un camino sin sentido,
un reloj que marca ciegamente un tiempo,
el sueño roto de un niño que nunca nació,
una estación sin tren.
Lo bueno de ser bello
es que la tierra te abraza con fuerza:
es una loca que ve hijos en cada puñado de polvo.
Abajo en la oscuridad, el pensamiento canta
Y la angustia, estoica, sonríe victoriosa.
Agradecé a esta libélula de luz, agua y sal.
Toda la mirada que te brindó mientras robaba polen,
aquí, abajo en la oscuridad,
donde el miedo acaba.

 

jueves, 16 de febrero de 2023

TOMÁS ANDRÉU

 

  

Antes que la lluvia venga y lo cubra todo

  

Antes que la lluvia venga y lo cubra todo,
yo te he visto, prístina como un lago virgen.
Tu resplandor me duele, me hacer llorar.
Tus pupilas desorbitadas me tragan
toda la luz de este día gris.
Todo el verdor oscuro de los árboles, vos los sorbés,
y yo voy tras de ellos.
Somos frutos extraños en un mismo árbol,
somos el vuelo y la carroña del águila
antes que la lluvia venga y lo cubra todo.
Yo quiero irme con el lodo que adolece estoico sobre la yerba hostil.
Quiero irme con la brisa que hace ondular las hebras de luz de tu salvaje cabellera.
Quiero irme desterrado de tus brazos, de tu boca, de tu existencia.
Quiero revolcarme en la copa de los árboles,
herir mis huesos de tu savia extraña.
Quiero anular mis latidos.
Quiero no tener familia, perro, compañera.
Quiero ser vaho diluyéndose en la inmensa espalda de la nada,
antes que la lluvia venga y lo cubra todo.

 

 

miércoles, 15 de febrero de 2023

TOMÁS ANDRÉU

 

 

Palabras para un amigo

  

Ninguna lluvia borrará tu sangre,
—que en espiral sostiene los frutos y el pan—.
Ninguna
avalancha de años, de tiempo
—aunque se le sume la eternidad—
sepultará
tu nombre.
No habrá silencio que pueda atar
la fuerza indomable de tu voz,
tu pulso que late al unísono
con el corazón de la tierra.
Tu cabellera cana
es ahora la crin del viento
que empuja a los tuyos,
que revienta los anonimatos.
Ay del blasfemo que diga que estás muerto,
morirá ahorcado en su propia lengua,
y su estirpe no se alimentará
de tu límpida luz,
de tu sabio tránsito por la tierra,
porque morir no es desaparecer,
es volver a vivir en forma superior
en una claridad inagotable.

 

 

martes, 14 de febrero de 2023

TOMÁS ANDRÉU

  

 

Augurio

  

Moriré loco,
maldiciendo nombres terrenales y celestes,
haciendo epitafios en piedras y árboles
de muertos que nunca vivieron.
Moriré entre las multitudes,
como mueren los verdaderos solitarios:
entre voces propias y ajenas,
entre cruces y nombres desconocidos,
entre aguas enfermas y aromas de flores extrañas,
entre horas prestadas y compañías hostiles,
entre el destierro de tus brazos
que nunca me conocieron,
entre el miedo interminable
de quien no conoció
y siempre supo su destino.
Moriré loco,
moriré en mi exilio interior,
donde ningún alambrado me venció,
donde los frutos fueron siempre longevos
y las tardes una calma gris,
como aquella de la que no volví
mientras escribía en una piedra tu nombre.

 

 

lunes, 13 de febrero de 2023

TOMÁS ANDRÉU

 

 

Diálogo

  

Desde algún lugar del mundo,
desde alguna parte del tiempo
hablo con vos.
No conozco tu cara
ni el abecedario que forma tu nombre,
y desde la mudez de la noche
no puedo dejar de preguntarme:
¿Desde qué abismo insondable
el rumor de un río me llama?
¿Desde qué cuerpo celeste
tu tenue luz me alcanza?
¿Qué tiempo es este
que nos ha unido en una misma geografía?
A ciegas, palpo tus palabras
y encuentro un árbol —tu cuerpo frutal.
Lo trepo y me alimento.
Desgajo todos tus frutos,
muerdos tus ramas
y siento el latir cansado de tu savia
que puebla mi paladar, mi boca.
En las tinieblas, a tientas, llego a tus palabras
y en tu cabellera de aguas luminosas
meto mis manos: un sol nace en mí,
baña mi interior una lejana soledad,
una tristeza milenaria,
una pena heredada…
y desde el centro de la contradicción
te grito, te pregunto:
¿Sos vos un eco que a mi boca vuelve
desde otra latitud, o sos mi hermana,
que desde otra distancia,
me extiende la mano hacia una misma esperanza?

 

 

domingo, 12 de febrero de 2023

TOMÁS ANDRÉU

 

  

Oquedad

  

Somos efímeros:

un relámpago en medio de la noche
sería más longevo que toda nuestra existencia
y el fulgor de una hebra de tabaco,
ardería más que todos nuestros sueños.

Somos decadentes:

un perro putrefacto bajo el sol del mediodía
sería un  surtidor benevolente de retribución a natura
y  sería algo nuevo bajo el sol
más que todo el fruto de nuestras manos.

Somos pequeños:

una ola del azul y profundo mar
sería más esbelta que nuestras ideas
y en la solaz orilla de la playa,
un nombre sobre la arena llegaría
lento al olvido, después del nuestro.

Somos desolación:

el yermo Sahara en su vasta soledad
sería más fértil que nuestro enjambre de esperma
y la infinita arena que el sol hace relampaguear
perviviría más que toda nuestra descendencia.

Somos efímeros,
somos decadentes,
somos pequeños,
somos desolación.

Somos el poema que nadie acaba.

 

sábado, 11 de febrero de 2023

TOMÁS ANDRÉU

 

 

Precipitación

  

El viento me hizo agua
y en lluvia descendí sobre tu cuerpo:
envolví en espiral tu delicadeza corporal
de luz, cielo y algodón.
Pernocté tramo a tramo
el universo de tu piel:
las puertas de tus poros
se abrieron de par en par.
Recorrí toda tu dulce geografía
en mi cansado peregrinar:
desde las hebras luminosas de tu cabellera
hasta la generosa suavidad de tus pies.
Dejé en tu piel estelas de mí:
mi nombre parpadea en tu cuerpo.
En la apacible llama de tu aura
me hiciste un halo incandescente
que volvió al viento,
a ser agua de tu sed.