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domingo, 22 de marzo de 2026

ALDO OLIVA

 

 

 

Raíz

  

Ni el aguaribay de sensible verde,
ni la cálida idea de la fraternidad,
ni las estrellas del alcohol
que encienden las estrellas,
ni el lujoso perfume
que arrecia en la derrota
del que se afanó en lo real,
soñó, lució, naufragó,
se afanó en lo real,
ni el número posible
que desnude el mundo
son Tú, tu verdad
de semilla durísima que liga
a esta tierra de sangre,
niebla, sueño,
mi mano…
Oh, tú, rostro del alba,
más allá del alba.

 

sábado, 21 de marzo de 2026

ALDO OLIVA

 

 

 

Heliotropo

  

El acto de piedad del heliotropo
en la niebla cerrada —instilar alucinado—,
ocultándose en el magma gris,
combate con saetas amarillas
la obsesión del giro de su propio fuego
y sesga de violento candor
la saña de su verde foliación hacia
la inmensidad de los cielos hostiles
que hollan la humillada tierra solar
  para renacer en la especie.

 

 

jueves, 19 de marzo de 2026

ALDO OLIVA

 

  

Verano

  

Para la ascensión de mis ojos,
déjame apenas
la violencia solar.

Mi fe se llama
azulamiento atroz que canta:
ciclos que ciñen
la sumisa tierra de oro.

La sombra velocísima del fruto
que sostengo quebrándome
me alimenta de pájaros.

Para el prestigio de mi destrucción
déjame apenas
los alcoholes frenéticos del aire.

Por mi sangre descienden
a su único sueño,
reunido, fervoroso, que se tumba
y muere.

Suben entonces mis niños ágiles,
destruyendo, a tu vientre.

Mucho más lejos, una vibración entre dos saltos,
—esta lejanía es todo mi pecado—
la ulterior población dulcemente desnuda
danza en la luz.

 

 

miércoles, 18 de marzo de 2026

ALDO OLIVA

 

 

 

De profundis

 

 

Sí, aunque su esencia se obscurezca en la
negación, mi amor es una hondonada
cavada en el humus iluminado por
pájaros resplandecientes en la ceguera.
¿En la profundidad se hunde un sol
que canta en la cimera donde las nubes
lloran su germen de aguas exaltadas
por la elegía del limo donde el latir
del principio estalla en ondas pertinaces
que en sus lúcidas esquirlas llamamos
la opresión de la angustia, cuando su visión
de lo real transfigurado golpea
la culminación del oro de la sangre?
Sí, somos de un fuego hidratado en perlas
caducentes; una diadema que, inexorable,
ceñirá, hasta el exterminio
la altura que alucinamos consagrada.
Hasta aquella hondonada fingiremos un pensamiento
solidario, la floración del bien, el ilustre crisol de la virtud.
Vivimos columbrando, entonces, la opacidad de los
actos: andaremos calles, segaremos trigo, la
ejercitación del crimen solazará las ráfagas
del existir: SOMOS ¿qué somos?
     ¿La ablación de la flor?
     ¿La ausencia hendida en el futuro?

 

martes, 17 de marzo de 2026

ALDO OLIVA

 

  

 

Movimiento creciente

 


Surjan, surjan,
       del sortilegio votivo
       en el oleaje, en las turbias aguas de tierra
       agitadas por la iniquidad,
el futuro del fuego. Elévense
hasta el momento ausente y solidario
del magma que será, hasta su consolación,
un esplendor de vida.
       Pero acecha de promisoria
avalancha tus manos. Pisa, en el aún, vacío
con tus pies de crecimiento iluminante, la
cerrazón que obtura el esplendor deseado
del andar.
       Después salta: inventarás un cielo
de estrellas que no viste y visitaban, sin
embargo tus sueños; y no sabrás que eran
lo que, tardíamente, eran lo real que irás creando.

 

viernes, 17 de noviembre de 2023

ALDO OLIVA

 

 

 

Rasgo fugaz

 

Lo que está debajo de la línea
urdida en la invención geológica,
violentamente quebrada en
inmensas aguas y dislocadas masas
de tierra es una magnitud
que se eleva como un cielo
de terrorífico misterio:
real como un sueño,
futura como la infinitud,
como la generación del
más remoto, insondable principio.

Pero un tablón de andamio,
cayendo con su obrero
o, tal vez, una azalea,
pisoteada por la torpeza (o la furia)
de un buen hombre,
abre la sospecha de que la
conjetura de un límite se ha derrumbado,
de que la línea se ha borrado,
de que son sólo espanto y exaltación,
de que la muerte y el saber son,
apenas, un ensayo de vida.