miércoles, 18 de marzo de 2026

ALDO OLIVA

 

 

 

De profundis

 

 

Sí, aunque su esencia se obscurezca en la
negación, mi amor es una hondonada
cavada en el humus iluminado por
pájaros resplandecientes en la ceguera.
¿En la profundidad se hunde un sol
que canta en la cimera donde las nubes
lloran su germen de aguas exaltadas
por la elegía del limo donde el latir
del principio estalla en ondas pertinaces
que en sus lúcidas esquirlas llamamos
la opresión de la angustia, cuando su visión
de lo real transfigurado golpea
la culminación del oro de la sangre?
Sí, somos de un fuego hidratado en perlas
caducentes; una diadema que, inexorable,
ceñirá, hasta el exterminio
la altura que alucinamos consagrada.
Hasta aquella hondonada fingiremos un pensamiento
solidario, la floración del bien, el ilustre crisol de la virtud.
Vivimos columbrando, entonces, la opacidad de los
actos: andaremos calles, segaremos trigo, la
ejercitación del crimen solazará las ráfagas
del existir: SOMOS ¿qué somos?
     ¿La ablación de la flor?
     ¿La ausencia hendida en el futuro?

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario