Mostrando entradas con la etiqueta JO SHAPCOTT. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta JO SHAPCOTT. Mostrar todas las entradas

domingo, 31 de julio de 2022

JO SHAPCOTT

 

  

 

La picadura

 


Cuando la abeja reina furiosa dirija

al enjambre hacia dentro del cuarto, no le azotes la puerta

no lo dejes arrastrarse sobre las paredes, los muebles

y los libros, como si fuera un decorado de pelusa en movimiento. No huyas

a la ciudad, solo, a trabajar, hacia el viaje subterráneo.

El piquete ya no es apis mellifera¹, ahora es vida

sin abejas mieleras, sin un zumbido que llene los oídos

sin un amarillo que llene las miradas. El piquete ya no repica

al agitar su antena desgarrando

el techo de la cámara de un panal que eclosiona. El piquete

ya no es una colmena feral zumbando en la piedra

de la pared de la casa, no hay olor a miel

cuando pasas rozando. No hay abejas que te sigan, ni una sola,

y ahí es donde sientes la picadura. El piquete ya no pica más.

 

Versión de Violeta Orozco

 

1.- Apis mellifera, nombre científico de la abeja común, desde el latín: abeja lleva-miel.

 

jueves, 28 de julio de 2022

JO SHAPCOTT

 


 

CCD²

(Dispositivo de carga acoplada)

 


Mi cuerpo se derrumbó cuando se fueron las abejas,

se convirtió en una oquedad

de huesos y piel estirada.

Apenas caí en cuenta

de la convulsión del tiempo alado

las feromonas desacopladas

y la progenie sellada por la cera.

Al panal

lo dejaron atrás disuelto

en sangre y agua.

Ahora huelo a sudor y aliento

y creo que las células de mi cuerpo

se han vuelto hexagonales

aunque las abejas se hayan ido ya desde hace tiempo.

  

Versión de Violeta Orozco

 

2.- CCD (Charge Coupled Device). CCD son las siglas de un dispositivo de carga acoplada, es decir, un dispositivo que transporta carga eléctrica desde un aparato que almacena carga a otro.

viernes, 22 de julio de 2022

JO SHAPCOTT

 

 

La colmena

 


La colonia de abejas creció en mi cuerpo todo ese verano.

Entre mis huesos se llenaron los huecos

de miel y mi pecho

vibró y cantó en voz baja. Supe

que la progenie estaba sana

porque las feromonas cantaban a través del panal

y la reina ponía hasta

dos mil huevos en un día.

Yo olía a pan de abeja y jalea real,

mis uñas relucían colmadas de propóleo.

Pasé mis días liberando abejas de mi cabellera,

plantando trébol y salvia blanca,

carda y árnica y cineraria.

Yo era mi propio reino.

 

Versión de Violeta Orozco

 

sábado, 16 de julio de 2022

JO SHAPCOTT

 


 

Paseando con las abejas

 


Caminé hasta la ciudad con la colmena dentro de mí.

Las abejas resonaban en mis costillas: para entonces

mi boca era de cera, mi boca era de miel.

Los peatones con sus maletines y computadoras portátiles

se me quedaban viendo mientras las abejas salían de mis ojos y orejas.

Cuando entré al banco el zumbido

creció en mi pecho y supe que las abejas

querían decir negocios, hacer negocio. Las obreras volaron

adentro del pasillo frío, descansaron en los mostradores de mármol,

menearon sus antenas sobre el papel y el cuero.

“Guíanos, señor” murmuré. Después sentí

cómo la abeja reina se estremecía cerca de mi corazón

y todos mirábamos con dos ojos y con cinco,

todos mirábamos cómo el dinero se fundía como cera.

  

Versión de Violeta Orozco

 

domingo, 10 de julio de 2022

JO SHAPCOTT

 

 

El umbral

 


Todo el día estuve esperando a las lágrimas, ansiando su salida,

pero no hubo lágrimas. Toqué mis pestañas

y el agua de mis ojos no era agua sino ala y pelaje,

estaba llorando abejas. Abejas en mi rostro,

en mi cabello. Había abejas transitando

por mis oídos, obreras aterrizando en mi lengua

bailando su danza de abejas mientras sus hermanas

se enjambraban alrededor para aprenderla. Penetré

también su lenguaje, aquellos zigzags y ciclos y trayectos,

todo el maldito catálogo de contoneos.

Hay tantos tonos en la geografía del néctar,

en la astronomía del polen. Tienen que creerme,

aunque mi boca lo empolvaba todo de amarillo

con su polen, yo profería abejas, respiraba abejas.

  

Versión de Violeta Orozco

 

lunes, 4 de julio de 2022

JO SHAPCOTT

 

 

Les cuento a las abejas¹

 

 

Partió para siempre al principio del día con tan solo

un libro que sostenía apretado en la mano izquierda:

La Enciclopedia de Todo lo Relacionado

con el Cuidado de la Abeja Mielera; Abejas, Colmenas,

Miel, Implementos Varios, Plantas Melíferas, etc.

Y le reproché cada minucia,

cada cedazo de miel, cada inflorescencia de pepino

cada ala de abeja y cada año que voló y cada tiro de gracia.

Cuando el sol se levantaba, salí silbando

para llamarlas mientras caminaba hacia el panal.

Apreté mi mejilla contra la madera, abrí

mis sinapsis al murmullo de las abejas,

pude oler el murmullo de las abejas.

“Se acabó mielecitas” les susurré,

“ahora ustedes son mías.”

 

Versión de Violeta Orozco

 

1.- De acuerdo con el folklor celta, las abejas son animales que tienen una conexión con la muerte y un entendimiento de la misma. Existía la costumbre de informarles a las abejas cuando alguien moría, sobre todo si el finado era su cuidador, con el fin de que no abandonaran el panal y se fueran volando; ya que existía la creencia de que se ofendían si no se sentían involucradas en los asuntos familiares.