"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
lunes, 22 de mayo de 2023
GABRIELA AGUIRRE SÁNCHEZ
NO
CONOZCO la isla
ni las razones de tus padres,
pero cuando hablas me dices la tierra,
el agua, la orilla,
mi cuerpo flotando en lo inmenso y remoto.
De: “La
isla de tu nombre”
ADRIANA DORANTES MORENO
Testimonios
1
Se
encontró en la calle a una vieja conocida.
Sorprendido,
hizo un comentario halagador sobre la belleza y delgadez que ahora ostentaba,
y que antes no tenía.
Ella guardó silencio ante el halago.
Meses después él se enteró de que la pérdida de peso
se debía a una enfermedad crónica
que hasta el momento no tenía cura.
De: “La
costumbre del vacío”
TIMO BERGER
#PróximoMercado
Como si el mercado no fuera de repente
alegoría para valores cambiantes
movido por una mano sin cabeza
como si el mercado fuese ahora
un sofá en Panamá o la sala de música
parte de la decoración en todo caso
como si el mercado fuera un lugar
de descanso un centro de rehabilitación
con losas estériles
como si el mercado fuese
la nueva salida
un sitio de encuentros
como si fuera una lista
de cosas no adquiribles
un espacio futuro o cambio climático
como si el mercado fuese
de una vez concebible
sin vivanderos…
y yo corro por el mercado
con un delantal manchado de sangre
buscando un repuesto para los conductos biliares
el espaldar de belfos de los compradores
el alboroto de mercado las avispas las ratas
las cornejas la santa trinidad de guardianes
de la depravación en el rincón
uno que aún cree en el merc-sismo
lee páginas amarillentas
desde la memoria que resulta corta
que desmonta largas ondas
en ciclos veloces
en algún lugar de este planeta
habrá siempre mercado y el maestro del mercado
asigna puestos slots espacio web
opciones y chances
para un futuro cuya imagen está colgada
arriba de nosotros
espejo de chapas onduladas
en el Mercado Central de San José
coma Costa Rica
ROBERTO LÓPEZ MORENO
En el ámbito de los espejismos
En el ámbito de los espejismos,
raíz cuadrada sobre dos espátulas de plumas,
el ansia se horqueta en el lomo de su imagen más afín
y arranca a cabalgata ciega
en la superficie de las desproporciones,
delincuente por suicida,
servidora inconsciente del rectángulo epicurio.
Abre el buitre su ala de rapiña
y pretende que ésta dibuje sobre su víctima
las fronteras del beneficio
exigiendo que la vida vuele
bajo el nefasto diseño del espectro.
CÉSAR CAÑEDO
Cuál será la hora de estar en contra,
de buscar paredes bien educadas y rayarlas?
De querer limpiarse la noche
de tantas camas.
La hora de ponerle un alto
al color que da paz a la familia.
La hora de tomarnos en serio
las promesas lanzadas en la infancia.
La hora de quitarle el cinturón de valores calóricos al cuerpo.
Llega sencilla,
sola, sin algo que la active
como atardeceres rojos y tercos aplastando los días,
como se oye la lluvia golpeando insistentemente en autos retirados hace tiempo.
¿o hay que ir por ella?
reclamarla,
quitársela a los jefes,
a edificios corruptos
y frustrados.
De: “Sigo escondiéndome detrás de mis ojos”
