jueves, 31 de agosto de 2023


 

ANACREONTE

 

  

 

De fiesta

Fragmento 373

 

Cené un pan partido, breve y suave,
tomé una jarra llena, mucho vino, y ahora
dulcemente canto mientras toco
la cítara de fiesta para mi dulce novia.

 

Versión de Cristina Pérez Díaz

 

Nota del autor: Los fragmentos de Anacreonte siguen la edición de D. Campbell (Greek Lyric, vol. II.Loeb Classical Library: 1988).

 

 

BÁRBARA ALÍ

 


 

Con las puntas de los dedos
trato de hacer contacto con el mundo
mi padre era la electricidad
la luz el rayo
pero un día se fue
y quedé flotando
sin peso
como estas palabras
que tratan de agarrarse fuerte
a esta página en blanco.

 


MANUEL BECERRA

 

  

 

Elogio de la gata

 

El tiempo es una libertad; la edad, una limitación. El gato,
aparentemente, no conoce esta limitación.

Marc Augé

Los extremos del mismo ser no se tocan.
Enrique Lihn

 

for Alina

 

a)

Todo en el gato está ignorando el tiempo:
su cabeza —un gato aparte— está compuesta
por maxilares de piedra caliza
y su geografía craneana, a contraluz,
corre el velo a rutas de expediciones
hasta ahora desconocidas. En sus clavículas,
ese quicio frontal, está otro felino
dando un salto, detenido. El gato desemboca
en un número inacabable; el gato
y el útero rosa de su nariz; la noche concentrada
que es el gato.
No envejece porque no sabe que envejece.
La flor que deja su huella en el cajón de arena
se fosiliza en la memoria.
La cavidad interior de su oído
es una flor templada que está creciendo
entre las vetas minerales de una gruta.
El diseño de su caja torácica
comparte boceto con los planos de una nave aérea:
utiliza la quilla náutica
para emplazar las olas del viento a su favor.
La delgada pluma que sostiene un ala por aquí,
equilibra el vuelo por allá al otro extremo
aunque en el gato
no hay posibilidad para el vuelo;
solo el impulso combado sin abandonar la tierra.
No hay edad en él.
Sin embargo al final de la primera vida
se ensimisma entornando los ojos,
sumerge su cuerpo cadencioso en aguas salobres,
mueve sus grupas
como un animal de mayor peso y tamaño,
hace sonar un fósforo bajo el grifo,
despierta en otro lado
se incorpora
y con la cola encumbrada se va
Dios sabrá a dónde.

 

b)

Mujer y gata. La gata y su mentón sostenido
en la palma retraída de la mujer.
Si la mujer se coloca de perfil
y sitúa su rostro en el muro,
de aquella silueta salta la gata,
se hace de cuerpo, se lame las combas
y regresa después a delinearse en el muro.
Le permite a la mujer por lo tanto
recuperar su perfil y su sentido de pertenencia.
Si la gata husmea en la alacena,
la mujer se arquea eléctrica y las bombillas de la casa
vacilan por un momento.
La mujer, claro está, advierte en la luna
un cascabel que se aproxima.
La gata se avergüenza al verme desnudo.
Una se visualiza en un futuro próximo
como una piedra para ser venerada.
La otra contempla en el pensamiento
un coleóptero
que al sentirse descubierto
rompe contra una farola y se carboniza.
Una es un camino que al bifurcarse
conduce hacia la otra.
Yo, por mi parte, acepto la unificación
y sus posibilidades infinitas.
Si una de ellas muerde, la otra lame.
Si una canta, la otra calla. Si una calla,

su pensamiento vocifera por todas las grietas de la casa.

 

c) (El gato, Reloj de arena)

Hay cosas más extraordinarias por las cuales desvivirse. Hallar
el mejor ángulo para tomar el sol es una de ellas.
Es decir, cazar el sol es más interesante que aparecer en un poema medieval.
Perseguir el sol es complicado. Nunca se sabe si saldrá a medio
día, en la tarde prematura o a medianoche. El sol de la medianoche
proviene inequívocamente de Lisboa, aunque de eso ya habló un
poeta francés, no sobre su procedencia, sino de su lugar de origen:
la medianoche. Al final terminó colgado de una farola callejera
curiosamente llamada Vieille Lanterne o Linterna vieja.
Pocas cosas son las que necesito del Otro. Nada de vinos o
perfumes. Soy negro, ante todo. Si a la luz me veo marrón o
azulado, son solo condescendencias del Autor.
Decir que el gato es un ensayo del tigre es vulgar. El perro: prueba
y error del caballo.
Yo animo a la piedra para ser adorada.
Mi cuerpo dormido descubre la blandura de los adoquines.
Cuando uno de los míos se va de Aquí, otro regresa de Allá,
aletargado.
Su transición del Hades al alféizar es pronta. Vuelve a elegir su
cuerpo. Gata, Gato. ¿A quién demonios le importa? Lo que importa
es el accidente. La posibilidad de elegir.
Cada gato en el mundo nunca es el mismo
y sin embargo, poco cambia el animal de un siglo a otro.
Estos ojos, a medio abrir, atestiguaron la luna humeante de Mesopotamia.
Veré flotar las ruinas sobre las aguas del Nilo nuevamente.
Al final del Armagedón, quedaré yo. Nadie y todos lo saben.
Provengo de la clepsidra.
Si un árabe inventó la rosa, yo soy una variación del reloj de arena.
Dentro de mí cae la arena interminable de las estepas.

Voltéame y ocasiona una catástrofe.

 

d)

La Gata viene y se restriega en mis muslos.
Observa y parece decirme:
Yo te miro con toda la luz
y la oscuridad que poseo
. Permanece
debajo de la cama. Si sale, me ignora. Maúlla
si tiene sed de leche de almendras. Compensada,
no me agradece. Sin embargo,
contra todo pronóstico,
llora si la dejo sola. Si vuelvo,
me lame con su lengua de granito. Ningún
placer semejante a mirarla mientras
su arrogancia está dominada por una luz
inexplicable. Desde la altura de su fidelidad
se puede predecir la lluvia. Para llegar
a la cima es menester nuevamente
educarse en las revelaciones y en el inicio
como cuando nos debatíamos entre nubarrones
y la tierra era aún tiniebla y teoría y nosotros,
peces heridos,
girábamos bajo el anzuelo. Al final
todas las cosas dormirán sobre tu pecho,
me dice mientras caza una paloma
en el acto. Bailamos.
Sus pies no tocan el suelo: trazamos
un círculo imaginario que nos protege del mal.
Sin ella abandonada está mi mano
de su espina dorsal. Guardemos silencio, Gata:

en el silencio puedo amarte en todas las lenguas.

 

e)

Apenas se acomoda en sus muslos,
el corazón de la gata se armoniza
con el corazón de la mujer. El corazón
y su pulso alfombrado es un pequeño gong
que viaja hasta golpear la ínsula
de otro animal semejante. Ese es un diálogo
vedado al ser humano:
el sonido 13 del corazón de la gata.
Alguien que toca un micrófono con las yemas,
el tamaño de una fresa, el corazón de la gata.
La felina acomodándose en los muslos de la mujer
es el paso del significado a la música.
Presta atención a la escrupulosa línea entre la piel humana
y los vellos ferales que abundan.
Ello tiene sobre ti el poder de un sueño lúcido.
Una está acariciando a la otra de la misma forma
que alguien, un tercero, cambia la página de una partitura.
La gata cuyo nombre es el de la mujer.
La mujer cuyo signo es la introversión
y sobre las dos: el cielo de yeso de la casa.

 

f)

El corazón de la gata tiene el sigilo de alguien
que camina a oscuras por el ático.
Mientras reposa en mis piernas, su deseo se consume
como una piedra apasionada en el agua.
Humea; su señal está dirigida a una realidad
paralela a esta habitación.
La gata se comunica mediante una cesura
mientras su cráneo está en duermevela:
es posible sentir su presencia a intervalos
y observar su silueta en la pared
oscilando entre este mundo y el suyo.
Si me acerco a la ventana, el aire se estrella
como una ola contra el cuerpo:
el pecho guarda una piedra erosionada.
El hígado es el mismo que aquel que posee el clavadista
mientras es revolcado por las olas cóncavas.

 

g) (Descomposición del movimiento)

De modo que hay un mecanismo que divide al gato en dos
extremidades izquierdas y dos derechas y no como vulgarmente
podría asociarse a la composición de dos traseras y dos frontales.
La pata izquierda trasera, al avanzar, cae de forma inequívoca
en la huella que ha hendido la extremidad izquierda de enfrente.
No solo la sigue.
El movimiento se replica para el hemisferio derecho.
Pasa sobre el lomo la ola de un movimiento breve y alfombrado:
las vértebras sacras, cerca del culo, se dotan de gracia y llegan hasta
el frontispicio donde vive la escápula. En esa genuflexión continúa
su caminar templado. Entre un lado y otro hay un intervalo
atemporal cuyo objetivo es mantener al animal circulando en
cuatro zarpas palmeadas como un barco ebrio.
Una teoría sucede al mirar esta magia.
A la manera de la Ornitomancia —esa habilidad prestada a los
antiguos que consiste en leer mensajes adivinatorios en el vuelo
de las aves— es posible la lectura del futuro en el caminar del gato.
La noche, protagonista mural, y el ocioso están unidos por una
aguja imantada.
Tienen acceso a esta oferta.
—Si el bosque cambiara de sitio con sus largas piernas de niebla,
como ya aludía Shakespeare, lo haría con el movimiento del gato—.
Por una parte,
es visible un caligrama en los círculos que se ensanchan,
si ponemos al gato a andar sobre el agua; flores de arcilla si lo
colocamos sobre la greda;
runas ahuesadas si lo hace sobre la playa;
o algunas lunas negras si sus patas mojadas pasaron sobre una
superficie adusta y blanca.

 


FABRICIO GUTIÉRREZ

 

  


Invisibilidad

 

La aparición de un tordo
puede ser igual de súbita
que la de un hombre.
La desaparición de un hombre
hace pensar en un hilo de tordos.
La invisibilidad no es para el hombre,
pero un hombre que mira tordos es invisible.

 

De: “Rastrillar la zona”

 

MARTA JIMÉNEZ SERRANO

 

  

 


Si me vas a decir:
Ángel de amor, ¿no es verdad
que en esta orilla apartada
la luna brilla estrellada
y se respira mejor?
Sabe que soy asmática y alérgica
que en las orillas de los ríos toso
que es famoso
mi pronto repentino, inoportuno
y que prefiero un trino
si sale por las ondas de la radio.

Y si vas a exclamar un socorrido:
Luz de mi vida, fuego de mis entrañas,
pecado mío, alma mía, bo-ni-ta.
Sabe que me apago como una vela
después de un día largo
si me encargo de alguna burocracia
o si estoy muy cansada.
Me pongo insoportable cuando enfermo
y nada me hace gracia de mañana.
Soy muy desagradable algunos lunes.
Jamás hablo
durante el desayuno.

Antes de que profieras:
Yo quiero hacer contigo
lo que en la primavera hacen los conejos,
sabe que no aguanto un festejo por compromiso
ni el pálpito sumiso
a cada rato.
Siempre acato
la máxima vital que inunda el deseo:
que todo lo que veo se vuelva espuma.
Seamos pumas
peleando en la sabana en un cuerpo a cuerpo
sin más conexión astral
que lo que rezuma.

Si vas a contemplarme
y hablarme de mi pupila azul como el cielo,
sabe que es verde clara como la tila
y marrón como el suelo.
Y si vas a decirme
que poesía soy yo
sabe
ángel de amor
corazón de bruma
que poesía soy yo
porque soy la pluma.

  

De: “La edad ligera”

 

KATHLEEN JAMIE

 

 

 


Árbol de los deseos

 

No estoy en campo abierto
ni en el país de las hadas,

sino en el aprisco
de una colina verde,

el declive que hay entre una
parroquia y otra.

Contemplarme
a través de la garúa

es saborear el hierro
en vuestra propia sangre

porque atesoro
la divisa común

del anhelo: cada deseo
cada cita secreta.

Mis extremidades erguidas,
con una costra de monedas verdosas

llevo a mi lento bosque
flor de lis, la entronizada Britania.

Detrás de mí, la tierra
se estira hacia el Atlántico.

Y aunque estoy envenenado
asfixiado en el pequeño cambio

de la esperanza humana,
que diariamente me golpea

mirad: aún sigo vivo;
en realidad, soy brote.

 

Versión de Antonio Rivero Taravillo.

 

miércoles, 30 de agosto de 2023


 

NÉSTOR E. RODRÍGUEZ

 

 


Vitilla

 

La tapa del botellón
ondea en su dominio de aire,
planea sobre el asfalto
de la ciudad y todas sus esquinas.
¿Qué activa ese bólido de plástico
para dar con la euforia de los niños?
¿Qué pasaje supone el golpe de la escoba
contra su pura materialidad de cometa?

 

BÁRBARA ALÍ

 

  

 

Me muevo para que mi sangre
no sea blanca
me muevo todos los días
camino bailo un poco
pruebo con la pintura
echo baldazos a lo Pollock
doy pinceladas como impresionista
quizás en la mezcla en el mamarracho
aparezca la forma
y alguien pueda decir acá hay un ángel
vigilando tu casa
estás adentro
al lado del fuego
hay un niño
y vos le leés
un libro de cuentos.
Quizás así
pueda dormir
y soñar en colores.
Hoy voy a probar
con la pintura
empezar por esbozar el mamarracho.

 

ROCÍO G. BENÍTEZ

 

  

 
Aquí había una mujer:
                                      ayer jugaba a cuidar sus muñecas
                                      ahora busca su cuerpo entre vidrios
                                      y cenizas de otras que igual a ella
                                      no vieron llegar a Dios a tiempo

                                      y como tratando de armar un r o m p e cabezas
                                      busca sus piernas
                                      su sexo        su lengua      su corazón.

Aquí había una mujer:
                                      tenía el pelo largo y negro.
                                      Salió vestida como ángel.
                                      Era un ángel
                                      dicen los que la vieron salir
                                      y no regresar sus pasos.

                                      No dijo a dónde
                                      ni con quién diablo.

                                      Alguien encontró en un baldío
                                      la bolsa que se cruzaba por el pecho
                                      y un pedazo de su cabello vuelto ixtle.

                                      Uno de sus aretes brillaba
                                      como estrellita en la tierra
                                      perlita luminosa pero muda
                                      no ha dicho nada de su dueña.

 Aquí había una mujer
                                     ahora solo quedan dos fragmentos de su cráneo.

 
 
De: “Donde una vez tus ojos ahora crecen orquídeas”

 

DRAUPADÍ DE MORA

 

 

 

nada
como el marchitarse de los párpados
las preposiciones canallas del español
al final de nuestra lengua
reclaman
estar cansadas
bajo los escombros
ante la ley
sin pena ni gloria
o hasta el culo
según dicte el caso

  

De: “Obeliscos”

 

 

 

MARTÍN RODRÍGUEZ-GAONA

 

 

 

Ezra Pound

 

El aire eterno sobre las cúpulas de San Marcos.

Tout dit que pas ne dure
la fortune.

¿Quién está muerto y quién
no lo está?

¿Y cuándo el mundo
volverá a girar?

Le Paradis
n´est pas artificiel.

Nada importa
salvo la calidad
del afecto.

Aquello que ha forjado
una marca en la mente.

Dove sta memoria: solo
la emoción perdura.

 

De: “Motivos fuera del tiempo: las ruinas”

 

ADRIÁN AGOSTA

 


 

Adrogué, sierritas y silbatos

 

En estos cipreses crece   
el secreto de las cigarras Su cuerpo
desentierran de su propio cuerpo Huyen
de sí mismas & sin más
dejan sus fantasmas aferrados a las ramas
La forma pura de
la infancia vaciándose en el aire Es triste
pero así funciona Dejar ser & seguir
Dejar ir Anochece

 

 

martes, 29 de agosto de 2023


 

ALBERTO NESSI

 


  

Un viento misterioso

 

En los últimos tiempos mi tía modista perdió los cabellos
un viento misterioso se los llevaba de noche
cuando santa Ana se dormía
en la iglesita de Boffalora: en el sueño
todas las horas pasadas hilvanando
regresaban y a cada hora un cabello
se iba, como un copo de nieve:
a la mañana, en el espejo, ya no era ella.

Recuerdo el tinelo con vista al taller
el balcón donde su madre, la vieja Florinda,
pasaba los últimos años al lado de una amarilis
con su cajita de rapé
en los ojos de lino la sombra del paleador
que la había traicionado en el amor, como en la canción:
yo escuchaba su voz enturbiada
agua de río después del chaparrón.

En los últimos años la tía era sacristana
le llevaba las velas a la virgen de yeso
daba un golpe de escoba en el umbral
respondía al rosario para recobrar los cabellos
cambiaba el agua de las flores, me ofrecía Cynar
acortaba mis pantalones en la salita
removía un remordimiento suyo secreto:
afuera pasaba el tren ómnibus de las siete.

 

Versión de Pablo Ingberg

 

DIANA GARZA ISLAS

 

  

 

reliquia,
eveneser, en la contraria
donde bebés
aplazan sus lazos
trotan, cinco a cinco
rifándose la incubadora
no me sueltan, van
desentonándose
lógicamente, al tiempo
guardan sus réplicas
para otra vida
preparan las sopas
y un bonito jabalí
que consiente en dividirnos:
no hay misa de noche

cenizas presentes
y alimentas a tu hijo con pezuñas de caballo

todo sea por alentar
esta aura insaciable

de labias, atributos,
propiedades abolidas

para qué si ni me encuentro
ni tengo equivalencia ni patitas
soy así y no te temo

—mi madre siempre habla de esponjas
eso es importante—

todo lo demás suena ya muy viejo
cómo las hago, las digo, las adorno
aspirar a lo universal; cosas de adultos
con brujas y retórica
sostener el pensamiento
listas
de todo aquello más
o menos fingido

la constancia, la insolencia de ofrecer
moles a la turba

flores, eran flores, sí
gracias, me fascinan—

 

KIMI ISHIWATA

 

  

 

Hijo II

 

Deja este hábito de comprar volteando etiquetas para ver el precio,
mejor descubre lo que realmente quieres.
Siempre que sea algo que te pueda comprar con mi dinero
te compraré cualquier cosa.
Ah, pero
no digo que te lo compraré ahora mismo.

¿Qué es? ¿Una bocina bluetooth?
¿Una patineta de esas con nombre tipo “Blade Runner”?
¿O una de esas series de manga producto de la estrategia de marketing perfecta?

Kenji Ozawa le dijo una vez a su pareja:
“Nombra todo lo que quieras,
si es algo que el dinero puede comprar, lo compraré para ti”.
Yo me siento igual,
pero los padres no podemos dar a los hijos lo que realmente quieren
porque cuando se trata de amor
no lo estamos dando,
sino devolviendo.
Y lo que circula no se puede dar ni tomar
porque es agua que anhela fluir.

Entonces,
si realmente quieres algo, dímelo,
si es algo que puedes decirme
y en tanto que puedas pronunciarlo,
yo lo quiero escuchar de tu boca.
Te compraré todo lo que mi dinero pueda comprar
aunque puede que me tarde un poco.
Si es algo que realmente deseas, no repararé en comprártelo.

Debido a que nunca te he comprado regalos,
ni en navidad, ni en tu cumpleaños,
siento que no me complica si es algo que puedo solventar con dinero

Ahora que si crecer significa hacer más sofisticados tus deseos
probablemente ya seas medio adulto.
Ahora que ya aprendiste a borrar tu historial de búsqueda,
que comienzas a preocuparte por el área oscura debajo de la nariz
y te estás volviendo más reticente cada día,
puede ser que ya sea demasiado tarde para mi deseo de darte lo que quieres.
Lo sé,
y debo admitir, que se debió a mi ego de madre.

Pero dale, vayamos al centro comercial
y busquemos eso que realmente deseas.
Pero si no puedes encontrarlo,
–nomás ríndete– y sigue tu camino por el desierto de la vida.

 

Versión de Yaxkin Melchy

 

 

DANIEL MEDINA

 

  

 

XVII

 

en el MoMA online: basta ya del rojosangre, by Heráclito
el Oscuro de Éfeso nos presenta una recontextualización de su multicitada obra “ningún hombre puede cruzar el mismo río dos veces, porque ni el hombre ni el agua serán los mismos”, situándola ahora en el ciberespacio. tal como nos tiene acostumbrados, el Oscuro ejerce una crítica mordaz que visibiliza los problemas de su época y nos invita a pensar, como nunca antes, la herida máxima del siglo xxi: la violencia inabarcable. Para visualizarla a través del Street View, simplemente deberá ingresar a Google Maps y allí colocar las siguientes coordenadas: 33 23’46.08" N 44 29’17.03"E.

 

De: “XVIII” (a partir de los XVIII Cantos de Barnett Newman).

 

 

OUAJD KARKAR

 

  

 

Cuando las amapolas agonizan 

 a Andichi Chahid
Octubre de 2012, México

 

I
Todo es un enfrentamiento entre lo lejano y la distancia.
Tan solo la barca de la furia remolca su mar, el cuervo detrás de ella soy yo, el que dice:
—Dile, dile, este tiempo de nuestra muerte es sin igual.

 

II
Levántate, amigo, para que unas tu andar a este intrincado camino en el que la imposibilidad, en el fondo del corazón y del alma, cercó como un corral, la noche también se enoja y gira desprendiendo aromas cancerígenos.

 

III
Gente de todo el mundo, golondrinas de cada palabra marchan conmigo a orillas de lo perdido, a esta época que se junta como rabia, que al asomarse no ve más que amapolas que agonizan como el Rif, agonizan como poema, agonizan como libertad y solo existe el pan a secas del que habló Mohammed Chukri.¹

 

IV
Amigo a través de los poemas, ¡amigo mío! Este es el pueblo de los Ait Adanbi,² techado de nubarrones, donde el caballo es verde y galopa con su dolor, donde su madre, detrás de él, es el sol que en su ocaso llora murmurando:
—¡Oh, mi hijo menor, que para el sufrimiento es el mayor!

 

 

Versión al español del autor.

 

1.- Mohammed Chukri era originario de Aït Shishar, Protectorado Español del Rif ubicado en el actual norte de Marruecos. Nació el 15 de julio de 1935 y murió en Rabat, el 15 de noviembre de 2003. Escribió varias obras; una de las más conocidas, El pan desnudo o El pan a secas, es una autobiografía que fue inicialmente prohibida en Marruecos.

2.- Ʃeddenbi se refiere a un personaje humilde llamado Adenbi n Ssuq, semivagabundo que dejó numerosos dichos reflexivos en la cultura bereber del Rif.

 

BÁRBARA ALÍ

 

 

 

Recordar es
la mayor parte del tiempo
desenvolver un rollo
con la mayoría de las fotos veladas.
Sobre el acrílico ámbar
se reflejan algunas manchas
son como fantasmas blancos
corridos por el tiempo
y dejan una estela
como la de los aviones en el cielo.
Algunas partes están quemadas
y yo prefiero pensar
que fue el sol de un amor tan fuerte
que ardió y dejó su huella
antes de que viniera el viento blanco
y se llevara todo o casi todo.

 

 

lunes, 28 de agosto de 2023




 

ALBERTO NESSI

 

 

 

Conversación con el ángel

 

“¿Y tú que recibiste, qué diste?”
me pregunta uno sentado bajo el carpe
frente a la mesa de piedra envuelta por la hiedra,
un ángel con un zapato solo, me parece,
y un ala agujereada, tal vez le dispararon,
un contrabandista de dios, un Ícaro caído
entre las zarzas fulminado por el sol
“¿qué te queda, por qué vives escondido?”

“No sé. Pesan los muertos sobre los hombros
sus figuras me salen al encuentro
luminosas, dibujan sombras en el prado:
yo soy un poco todos ellos, me trepo a la higuera
pierdo cabello, tengo el mentón de mi madre.
¿Qué recibiste? Ya más años que mi padre
y di más de un abrazo a las nubes.
Vivo apartado como hace el corzo
caracoleando entre carpes y hayas
pero a menudo me pierdo en la hondonada,
hablo solo, persigo a más no poder
la belleza que huye a primera vista.
¿Qué me queda? Un poco de asombro
por el carrizo, de pena por los dementes
que crían serpientes en el corazón,
me queda el placer de pelar una naranja
dar vuelta una página, rozar el viburno
seguir rastros de animales en la nieve
rosazulada si la enciende el sol,
escuchar el silencio de su canto
el contrapunto de los hayucos en el blanco
la urraca descarada que se embosca
con un vuelo borracho. Y de golpe
un guante negro se me planta delante
a orillas del sendero, una calavera
resurge en el sotobosque. Pero terco
yo pongo un pie detrás del otro, en vilo
sobre las simas, como hace el cazador furtivo”.
“¿Tienes remordimientos, retornos, represalias?”

“Regreso cada día a los fuegos de estación.
Y me retuerzo contra el tiempo que me tuerce
el cuello: hoy se vuelve de pronto ayer
hoja de diario que se arremolina
en la alcantarilla, nieve hecha
del mismo material que los sueños”.

“¿Y todos esos renglones que vas trazando?”

“Nada, sólo hormigas, patitas
de miriápodos, restos de menudencias
aires de un musicante de pueblo
rezagado después de la fiesta, flabelos
de vinca contra los soplos del viento
diagramas en fuga sobre los barrancos escarpados
discursos divagantes, rezos. Pero tú ¿quién eres?
¿Me llamaste? ¿Ya es la hora? ¡Qué rápido!
Guardo la corneta en el estuche
preparo la valija: voy y saludo
a las mujeres las hojas la luz
que amé”.

 

Versión de Pablo Ingberg

 

DIANA GARZA ISLAS

 

  

 

alímberes envueltas y aloído
debajo de colinas, su lava latente
la tierra bebería
la tierra en ámbitos fetales
en los tiempos indicados

ninguna experiencia
o capaz
en las peleas tatuadas
andaba el alerón, que me decías
y que yo, tan ida, tan escente
llené con varios ojos
aquella madrugada
de lo alto en mí

gramáticas molidas
del agua habilitar, la mano
empapelada, antónima
dos lluvias, éstas, antes del estío
donde la horizaban ya
en otra infancia así

pozo suficiente
alto en su flúor

¿y qué significa
morir?

enormes colibríes, su hilo vibratorio
dorados de grana si alevosa

esferas sin derecha y sin izquierda
nodrizas no, tampoco

que un solo grano a su casa
en las afueras la llevó

o eso otro que no sé

variando al esgrimir
y triceversa—

 

KIMI ISHIWATA

 

 

 

Casa

 

No es que ya haya perdido el lugar adonde volver,
más bien
me he vuelto este lugar de regreso.
El anochecer huele
como si todo mundo tuviera un poco de ganas de llorar
y los días de primavera también anochecen gradualmente.
Abrazando a mi bebé
entro a la casa en media penumbra
y en la entrada exclamo “ya llegué”
y en el instante en que enciendo la lámpara
cierro los ojos.

 

Versión de Yaxkin Melchy

 

DANIEL MEDINA

 


 

IX

 

¿SABÍAS QUE…?
en general se asume que cualquier forma de vida extraterrestre estará basada en nuestra química fundamental, ya que los cuatro elementos primordiales (carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno) también son los elementos más comunes del espacio.

[Nadie sospecha que ahora mismo, en Kepler-78b, la depresión no existe: sus pobladores toman el sol como martinetes colorados.]

 

De: “XVIII” (a partir de los XVIII Cantos de Barnett Newman).

 

 

OUAJD KARKAR

 

 

 

Los umbrales del socorro

 

I
Llegó el tiempo, aire de montañas,
sombra de los huertos y el sol brillante
perfecto para el encuentro.
Soy el que espera, he salido del pueblo.
El cielo cubierto por las nubes, la tierra vestida con ellas.
Algunas veces el camino que lleva hacia ti,
se olvida de mí, 
no me encuentro en ninguna parte,
solo el tiempo hace lo que quiere.
Así es nuestra situación; enredada en sí misma,
como el arcoíris.
—Nuestro An
ẓar¹ ya no tiene compañera,
ahora es viudo.  

 

II
Hace mucho que mis pensamientos no concuerdan conmigo.
Me asomé para mirar el día, la luz y lo mucho que florece,
la luz es roja, es verde, es amarilla.
Algunas ramas se movieron, por un instante
creí que era la revolución de las aves.
Pero toda esta esperanza maldita no me encuentra en ti
y yo no sé dónde reposar.
En la revoltura de la tierra, el día enmudeció entre nosotros.

 

III
La sombra, ¿por qué cayó de las ramas? ¿Otra vez los muros? ¿De nuevo los cercos?
Rostro sin rostro, frente a este espejo te escribo, elimino lo escrito,
escribo y envío mis palabras:
“Terrazas de la Infancia”, “Manantial de los Poetas”, “Rio del Lobo”, “Cruce del Otoño”…
 Frente al haz de luz, la puerta del cielo se desplaza.
En la lejanía, sobre los umbrales del socorro,
levanto las enaguas de mi sueño que camina
tras la subida y la marcha que cojea.
De mí mismo huyo desnudo como la hoja de los vientos.
Estoy así en un mundo que actúa como si fuese un mendigo.

 

IV
A distancia de las hojas, la tierra bajo el cielo, las cuevas bajo la tierra,
no he encontrado la salida.
Toco algunas puertas, pasó el tiempo y aun sigo tocando el pandero
—aunque la pandereta es más dulce.

¿Dónde está la salida? ¿Hacia dónde mirar? 
¿A dónde te diriges? ¿Cuál es mi camino?
La noche es ciega, solo ve su oscuridad.

Entristecido, terminé como si no existiera, seguiré sin ida ni retorno.

 

V
El insecto se acurruca en mi regazo.
¿Acaso hay una fogata en mi interior?

El aquí es lejos del allá, hacía frío antes.
Algunas veces juntos, otras veces me separo.
La he visto en el silencio de las pavesas,
caigo al fondo.

 

VI
Desde y donde caí, la montaña está en su tamaño, el cielo es movimiento, 
álamo sobre la orilla, los ojos son lágrimas.
Tras de ti voy, persiguiendo un pájaro que no vuela.
 Su preocupación es grande, la caída sobre sí mismo, hasta que me dijeron:
—¡Se ha quedado sin alas!
 
VII
“Pasé por acá y por allá, me di cuenta de que no he cruzado por ahí”,
casas de piedra y tierra.
Sí, sobre el mirador en donde nos encontramos, el cielo se inclinó, cayó,
sólo la media luna se recogió, como feto, como errante entre las nubes.
Alma ancestral, lo que anhelamos es como vapor sin esencia,
la separación de los días, gotas de lluvia.
Retumbó el trueno en las tiniebla, como el borde de un tejado. 
La mariposa que esperó por ti aún está lejos,
estoy distante de lo que veo. 

 

Versión al español del autor.

 

1.- Este término significa lluvia en bereber/amazige, y en la tradición local es el dios de lluvia, consorte del arcoíris, conocido como taslit n unẓar, “la novia de la lluvia”.

 

BÁRBARA ALÍ

 


 

Desaparecido suena a alguien
que se va caminando
que cruza una línea
y es tragado por la niebla
como un Triángulo de las Bermudas
nadie que pueda dar cuenta del paradero
desaparecido suena
a ser envuelto por una nube blanca
a alguien que pregunta dónde está
y otro que responde en otro idioma
desaparecido suena a correr
y correr sin saber hacia dónde.

 

domingo, 27 de agosto de 2023


 

ELVIRA HERNÁNDEZ

 


 

Figuras en un vagón de tren

 

Asientos y mesillas recortadas
Pasajeros que ingresan al vagón
Se ajustan a sus lugares como piezas de puzles
Se cierran las puertas exteriores e interiores
El tren inicia su movimiento con lentitud
Pasan edificios en serie
Se ven deshabitados lo que es un parecer
Los pasajeros están curvados sobre sus pantallas
Inervados por cables sus oídos
Viajando más rápidos que el tren
Hacia una pluralidad de mundos
Que creo deshabitados.

—Londres, 2018