viernes, 19 de mayo de 2023


 

JUAN DE CUETO Y MENA

 


 

Propiedades de la fortuna

 

X

Mas bien acatada tu varia mudança,
por ley te goviernas, maguer discrepante,
ca tu firmeza es non ser constante,
tu temperamento es distemperança,
tu más cierta orden es desordenança,
es la tu regla seer muy enorme,
tu conformidat es non ser confforme,
tú desesperas a toda sperança.

 

SANDRA LUCÍA RAMÍREZ

 

  

 


La idea que excluye la existencia de nuestro cuerpo no puede darse en nuestra alma.
Libro III, prop. 10.

 

ESTE ESPACIO que habito
este cuerpo
desmenuzado en tiras de selenio
intervalos biológicos de referencia
riesgos moderados

           —conteo de enzimas    análisis de
                                                  posibles disfunciones—

esta línea oscura atravesándome
diez, nueve, ocho… al cero
presión arterial    declive

           —trans4,5-Epoxi-(E)-2-decenal—

esta nariz larga en demasía
rota en demasía

respiración láctea

           —gonadotropina     citrato de clomifeno
                                                       ovarios poliquísticos—

este útero que se contrae y expulsa
coágulos endometriales
deseos inoculados
injertos
inciertos

pasos a seguir cada noventa días

           —ecografía    madurez ovocitaria—

piernas abiertas
muslos violentados

cuento cuerpo
cuerpo historia
debajo de las luces del quirófano
el niño
embebido en sangre

           —vísceras expuestas    cicatrices—

glándulas mamarias
boca
noches abiertas
de ojos abiertos
desencanto    dolor
parecido al arrepentimiento
siento.

 


ZAZIL ALAÍDE COLLINS

 

   


 
VACA MUERTA dice que soy hija de la honra,
mi cara es coraje
sed de raíz    ceiba
ruina-Tajín
sacrificio-Cobá
cansada de los lamentos,
en las piedras de Chiricahua.

Si yo tuviera la gema del silencio
buscaría tu cuerpo dulce
en mi entraña
pero ha muerto el mar,
el mar tibio y abierto de un corazón
            intermitente
: me ha engañado la vida
con eso de aquí podía reinventarme.

Vaca muerta dice que soy costra del aceite,
mi piel blanca es roja
herida por fuego y vidrio
herencia de redheads y patarajadas
enamorada entre las sábanas
blancas y el palo verde de Catalina.

A Patagonia–Sonoita voy
voy con sus colibríes
a chupar las flores
que me ven llorar y se marchitan
me ven llorar las flores
cuando Vaca muerta dice mu
dice mu
mu
frente al granero de las papas
las pobres papas que nos calientan
: papa comemos los hijos de la honra.

Si yo tuviera la gema del silencio
arrancaría la rama del árbol
que me recuerda tu nombre en el follaje,
ayudaría a cavar ese cementerio
donde renacen los halcones
de campo abierto a tu amor
gañiendo por Vaca muerta
que dice mu
dice mu
mu
 

ADRIANA DORANTES MORENO

 

 

 

 

Se cuentan las mentiras dichas cuando la gente ofrece tal o cual alimento: el pastel en la fiesta, el inocente pan que acompaña el guiso o el arroz. Se cuentan las veces en que se rechaza lo ofrecido: se cuentan, fabrican e inventan las mentiras.

 

Durante las festividades
los mapuches ponen la comida en primer lugar.
En año nuevo cocinan en abundancia
y los invitados guardan los sobrantes para llevarlos a sus casas.

La comida es para ellos ritual sagrado,
une con la naturaleza,
genera hermandad.
             (Si un extranjero es capaz de comer lo que ellos preparan
             se coloca en el mismo nivel de igualdad
             en armonía.)
 
Qué dirían de mí los mapuches
si fuese invitada a su mesa
cuando rechazara su pan cocido en el rescoldo,
sus sopaipillas recién salidas del aceite.
Qué ofensa les haría si no aceptase sus empanadas,
sus platillos hechos a base de cereales,
su vino de trigo fermentado.
No comer lo que todos es un alejamiento a conciencia,
una forma grosera de diferenciarse.
La sutil pero sólida hermandad existe más allá de los mapuches.
Recuerdo esto cada que me arrojo a la segregación voluntaria
de no comer lo que otros acostumbran.

Compartir la mesa es un convenio de afecto no racionalizado,
y rechazar lo que todos comen supone una ruptura discreta, pero inmediata.
El aislamiento se da en pequeñas acciones.
Llevar lechuga como base de todo el alimento.
Comer en horarios propios.
Cargar egoísmo en un recipiente que no se comparte
ni se identifica con los de los otros.
Rechazar lo ofrecido.

Lucho por aquello que creo que quiero.
Lucho con vergüenza.
Lucho contra lo que realmente quiero.
Recuerdo la filosofía de vida de los mapuches.
La comida es un ritual de sociedad: si no se participa no se pertenece,
no encaja.
A cada negativa se cierne sobre mí la discreta alienación de las miradas.

Adoraría comer los manjares.
No quiero ser ofensiva,
me da pena ser grosera,
pero me hace sentir peor ser gorda.

 

 

GABRIELA AGUIRRE SÁNCHEZ

 

 


 

ME MIRAS y dices
que te gusta mi mano hecha puño.
Te pones a hablar de ternura
mientras el arroz se enfría
en un plato de flores gastadas.
A veces despierto con las marcas de las uñas
en la palma de la mano
—te digo.
 

De: “La isla de tu nombre”

RICHARD BRAUTIGAN

 

 

 

 

¡Hey! De esto es de lo que se trata

Para Jeff Sheppard

 

Sin publicaciones
Sin dinero
Sin estrella
Sin fornicar

Un amigo vino a casa
hace unos días y leyó uno de mis poemas.
Hoy regresó y me pidió leer de nuevo el
mismo poema. Cuando terminó
de leer, dijo, “Me hace querer
escribir poesía.”