"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
jueves, 18 de junio de 2026
GILRAEN EÄRFALAS
Consentimiento
informado
Firma
aquí,
es un documento en donde aceptas
que estás de acuerdo en que no vas a olvidarme.
Que
después de mí podrás conocer al amor de tu vida,
casarte tres veces,
divorciarte,
pero que vas a recordarme.
Cuéntales
a tus nietos
de mí,
pero no les digas quién fui para ti,
cámbiame el nombre,
la nacionalidad, la edad o el sexo,
pero háblales de lo que tejí en tu alma,
del verso que te tatué
con la boca.
Hagas
lo que hagas,
aunque no me quieras
y hasta me odies,
acuérdate de mí.
firma
aquí
De:
“Desfibrilador”
VERA RICH
Desenmascarado
No
tengo “nombre de usuario”,
no le encuentro sentido.
Quizá ayude a quien es precario,
pero no lo he elegido.
Un escritor vive en su gloria,
atiende, amigo, al hecho:
no tengo alias en mi historia,
ni lo creo necesario, de hecho.
Nota:
Vera Rich, seudónimo de Faith Elizabeth Rich
AURELIO SERRANO ORTIZ
El
esperma del dios cayó sobre la mar
y no han nacido más hombres
Todo
es liso gris de arena
cuando miras por la ventana al despertarte
y la angustia es el cielo al que te acoges
no
paren ya los animales
pues el placer del instinto se diluye
en la increíble lucha
por un último alimento
cruje
el Sol en lo alto
paralizando hasta las piedras
en postrer ademán de su soberbia
Y no
puedes tú levantar la voz
que devuelva el tiempo a su comienzo
en involutiva doblez de lo existente
ni
ofrecer al dios tu cuerpo
para en cópula brutal recoger su semen
y lloverlo sobre el mundo en tus poemas
De:
“Entre nosotros”
ERIC NAIVO
los
puntos de compraventa art
se congelan con el gélido viento de la juventud
los artistas preparan sus cuadernos impolutos
y reactivos químicos para redactar
manifiestos y despejar el espacio art
el curador se toma unos somníferos
el curador está a la espera de unas transferencias
el curador come caviar acompañándolo con champán
el curador está a la espera de nuevos
cargamentos de caviar fresco
en la primera mitad del día el curador va comisariando
de rama en rama
en la segunda mitad del día de museo en museo
la cualidad esencial del curador es tener
una buena dicción después de comer
la cualidad esencial del curador
en la primera mitad del día es
tener buena memoria y un rostro sobrio
la cualidad esencial del curador en la segunda mitad
del día depende de las transferencias de la masa art
la masa art* es un fenómeno que glorifica al curador
la masa art es inconstante cambiante intrigante
cruel y nutritiva para el curador
el curador no puede vivir sin la masa art
el curador es el primer eslabón de los puntos art
un punto art* es el lugar de compraventa y exhibición
de la masa art
la masa art sobrevuela al curador como una nube negra
desvaneciéndose tras una after-party
en las afueras de Berlín
el curador rinde pleitesía
a los críticos art
a los mecenas art
a los marchantes art
a las transferencias art
a las subvenciones art
a los yogures art
a los hoteles art
a los reclutas art
a los gadgets art
a la art house
a la sede central art
a las orgías art
a los móviles art
a los cócteles art
a los saraos art
los puntos de compraventa art se congelan
con el gélido viento de la juventud
los artistas preparan sus cuadernos impolutos
y reactivos químicos
para redactar manifiestos
y despejar el espacio art
De:
“Ritmo”
Versión
de Antonio Sánchez Carnicero y Marco Vidal González.
MANUEL PÉREZ Y CURIS
Preludio
Ético – Estético
No
soy un vencido,
ni ciñe mis sienes el lauro del triunfo.
Guardan
a mi espíritu broqueles de acero:
nunca podrá herirme la maledicencia . . .
No soy un vencido, pues logré apartarme con la frente limpia
del sendero fácil que huellan los viles
y he vuelto a los sabios en avilanteces la viril espalda
que no ha sido hecha para doblegarse;
cuando con lisonjas los sabios quisieron llevarme a la cumbre
les volví la espalda y entré en una senda vestida de abrojos,
senda de dolores y desesperanzas
para los rebeldes,
para los humanos,
para los humildes que jamás ocultan el alma y la idea,
para quienes dicen la verdad y aguardan con el cuello erguido
que alguien les responda, — magnate o poeta, juglar o letrado,—
desde ricos bufetes cubiertos
de infolios y opúsculos;
desde las terrazas de los miradores;
desde los estrados de las academias
o desde las torres de marfil cerradas
a todas las quejas de la muchedumbre,
a la voz doliente de los peregrinos y los pordioseros,
a la ardida sátira de los Juvenales
y al sobrio discurso de los soñadores inmunes al vicio.
Hay
en mi buharda
ventanas abiertas a todos los vientos
y a todos las luces,
sobre cuyas fallebas ociosas
nunca he puesto las manos febriles.
Por ellas me envían su aroma las flores,
el sol sus destellos, su frescor la brisa
olorosa, y el eco me trae
de transidos parias y desheredados la justa querella.
Entra en mi buharda
todo humano acento,
y en ella armonizan con la voz de cristal de mis hijos
los arpegios puros de mi compañera.
Yo sueño en la noche
mientras al susurro del viento en las frondas responde altamente
con sus pertinaces ladridos el perro que cuida mi estancia
y se echa a mi lado como fiel amigo,
mirándome siempre, como si quisiera leer en mis ojos;
como si deseara comprender mi angustia
y escrutar en el fondo de mi alma.
Suelen
mis rosales difundir doquiera
su intenso perfume
que a la par invade las regias alcobas y los lechos tristes.
Cuando ese perfume flota en torno mío,
pienso en los avaros que esconden sus oros,
en los sabios mezquinos que llevan
a la sepultura su sabiduría
y en los pedagogos y bardos venales
que tienen por culto la traición y el medro
y hacen gala de amor a la patria,
con sus arrumacos a la azul tierruca
por la cual no han hecho ningún sacrificio.
Me
dan grima todos, todos los esclavos; más tengo un esclavo:
el ritmo, el glorioso
gladiador desnudo que domina el arte
y al viril esfuerzo de mi numen músculo se rinde y doblega.
Juego con el ritmo
cual con una hoja de flexible acero
o finísima vara de junco;
y por eso el ritmo se aviene a mis cantos
de amor, a la savia de mis anatemas
y al mórbido aliento de mis elegías
y a la evanescencia voluptuosa y cálida de mis madrigales.
La
rima es trasunto de esos arabescos
que un instante lucen en nuestra retina
y desaparecen, así como un bólido, sin dejar su huella.
Símbolo de pompas y fastuosidades,
alegre remedo de grecas y randas,
la rima es encanto para los sentidos...
Empero,
sin ella nos hacen vibrar las alondras y los ruiseñores
que no se engalanan cuando melodizan,
y con ella suelen encubrir su inedia
estériles estros, menguados espíritus
y embotadas conciencias obscuras.
Cairel de caireles,
es la rima el ornato del verso
que con la fragancia del ritmo se nutre.
Mi
numen refleja
todos los matices de mis emociones
y de mis mirajes;
y, así como un río que jamás extingue sus fuerzas latentes,
él no pone obstáculos a mis generosos raudales anímicos
que ora se apaciguan dulce, dulcemente, como en un remanso,
ora se alborotan como si anunciasen vórtices o tumbos.
¡Rabien
los cantores que imponer pretenden norma al sentimiento!
¡Dé a las auras el ruin sus blasfemias
y derramen bilis Aristarco y Zoilo!
que entretanto mi numen traduce
por igual el trémolo de esa sensitiva que llevo en el alma
y la acre protesta de mi rectilíneo carácter de bronce!
JESÚS TORRES BEATO
Shine on your crazy diamond
Imagina
un césped en medio de la luna donde dar de comer a los vagabundos del cielo.
El
arcángel Gabriel toca con su trompeta Shine on your crazy diamond de
Pink Floyd a las seis de la mañana en la calle Larios de Málaga. La ciudad, aún
dormida, sale al balcón con girasoles en sus manos y lanza aviones de papel con
caligramas de Apollinère a sus sandalias. El señor ojos azules Gabriel chasca
un instante los dedos y crea un río oscuro que cruza la calle del centro de
Málaga, donde, rodeado de luciérnagas asesinas, bucea sin ropa, entre pirañas,
Federico García Lorca, que aparece y desaparece lleno de heridas tras la
vegetación ruidosa.
En
un rincón del bosque, en silencio, Dalí pinta, enérgico, relojes derretidos en
la córnea de un animal fantástico.
De:
“El labio del payaso”
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