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jueves, 26 de enero de 2017

ALEJANDRO DUQUE AMUSCO


  

Palabra



Celada hermosa,
detrás de cuya estela
se me fueron
los ojos deslumbrados;
viví para ahuyentar
la muerte y su cara empolvada
con tu gracia
de frágil danzarina.

Para esperarte
bajo la luna negra del deseo,
como sumiso amante,
por si acaso venías.
Pero tal vez
no eres más que eso: una espera
en la noche,
la espera que se cumple
en otra espera,
la promesa
por siempre demorada.
La cita de una ausencia.
¿Cómo tenerte, hechizo delicado,
si sé que las palabras
más amadas son esas
que nadie oye,
las más ansiadas son
las que nos cuestan
al final
la vida?


De:"Donde rompe la noche"



viernes, 20 de enero de 2017

ALEJANDRO DUQUE AMUSCO





Reloj de agua



En la gota de agua
parpadea
la aguja inmutable
del tiempo
y del no tiempo.

Como el hueso en la carne,
el sol está dentro de la gota suspensa.

Interior insolación del tiempo.


De: "Del agua, del fuego y otras purificaciones"

sábado, 14 de enero de 2017

ALEJANDRO DUQUE AMUSCO





Promaquia



Ángel de hielo, obelisco mortal,
Azrael de los lienzos de bruma,
de los ojos voraces en la tiniebla ardiendo,
del tacto glacial sobre la carne,
y del suave licor del silencio, sobre todo del silencio,
con el que nos condenas, día a día,
a la tortura blanca del vacío.
Ángel cruel de mármol, dura muerte sin fin,
proseguirá la lucha, inevitable,
mientras la vida no se rinda e interponga su escudo
ante tu golpe fiero. Cuerpo a cuerpo, en la noche,
en la prolongada noche de nuestro singular combate,
tu soledad hambrienta, aterida de sombra,
grande y hueca como los ojos de los muertos,
va anudando a mi alma
la amoratada sábana postrera.


De: "Del agua, del fuego y otras purificaciones"

domingo, 8 de enero de 2017

ALEJANDRO DUQUE AMUSCO





Rubaiyat



Haya cielo
o infierno, nadie
elige. Duerme tranquilo
el día
indiferente.
                         También
la puerta a la otra vida
te la abrirá el azar.


De: "Donde rompe la noche"

lunes, 2 de enero de 2017

ALEJANDRO DUQUE AMUSCO





Ofelia



Desconsuelo es
mi nombre.

No me llaméis,
dejadme.

(Barre el vacío
un lecho
de hojarasca.)

Siento
alejarse los jardines
colgantes
del amor.


De: "Donde rompe la noche"

martes, 27 de diciembre de 2016

ALEJANDRO DUQUE AMUSCO




Comunión



Ahora
que he visto
y he tocado,
en medio del invierno,

la llaga
devorante,

el festín de la muerte,

no me pidáis
metáforas de luz.

Madrid, ciudad de amor,
rosa de sangre.

Oigo con pavor
el silencio
de los que no gritan.


De: "Lírica solar"  



lunes, 26 de diciembre de 2016

ALEJANDRO DUQUE AMUSCO





Nostalgia de los sueños



Sueños de la niñez. Los brazos del gigante de la barba de plata
me llevaban al país de la innombrable noche
donde las banderolas de sueño se agitaban sobre los ojos extasiados,
y pasaban los pájaros del color de la luna.
Los días se tejían con fábulas de sueños.
Sueños de placidez que el mar suave acunaba
con su canción azul, entre islas de encanto,
o sueños otras veces traspasados por el pavor de una lanza sangrienta
(Tristán era alcanzado en la luz venenosa),
pero sueños, sueños siempre, larvas de la alucinación
que daban a la mente fulgores misteriosos,
colores y latidos.
                                    Alfileres de oro.
Y al despertar, qué extraña y dulce turbación deslumbrada.
De la ladera oscura
la mañana surgía, tintineante de sol,
y el niño escapaba a los pinares a esconder sus riquezas.

Oh sueño, oh cofre de la noche, entonces lleno de monedas vivas.


De: "Sueño en el fuego"

sábado, 24 de diciembre de 2016

ALEJANDRO DUQUE AMUSCO




Despoblado



Crece
la marejada negra
del olvido. Sus aguas
llevan del ayer
al nunca.

El nunca
es el lugar
más habitado.


De: "Donde rompe la noche"



miércoles, 21 de diciembre de 2016

ALEJANDRO DUQUE AMUSCO




Aristas



Como una extraña rosa
del desierto

árida y fría,
los años ya vividos.

Más fluida y ligera
la muerte cada vez

-graciosa perla
al fondo del estanque,

... y alargamos la mano.


De "A la ilusión final"



martes, 20 de diciembre de 2016

ALEJANDRO DUQUE AMUSCO




Habitaciones "Holofernes"



A estas alcobas de velada luz y lechos clandestinos,
de la mañana hasta la demacrada madrugada
las parejas acuden.
Imantados de su desnudo hermoso
los cuerpos ruedan, se suceden
entre rojos muarés y tabiques de espejos que regalan miradas, roces, formas.
Suben las escaleras
con un silencio de complicidad y alborozo,
la húmeda hoguera del deseo en los ojos
y aún la llama peor: la del remordimiento.
Saben, tácitamente lo consaben,
que aquellas escaleras de discreta penumbra conducen a la gloria,
pero que luego bajan
al infierno. Siempre la vida tasa
con severa medida, y al goce sigue
el lento sufrimiento, al triunfo la aridez,
y las lágrimas matan la luciérnaga blanca de una boca que ríe.
Nada está escrito,
pero todo se cumple:
                                             el precio de la felicidad
es la desdicha.
                              Ellos se juran, se prometen
ante el sagrado libro de sus cuerpos,
y en el estrecho nudo que los desengendra para siempre
se dan una guirnalda de placer fugitivo.
Una noche de amor
y otra larga, insondable, de olvido.


De "Sueño en el fuego"




domingo, 18 de diciembre de 2016

ALEJANDRO DUQUE AMUSCO




Exvoto(Tumba de Il tuffatore, Paestum)



Una tumba, una lápida fúnebre
y en ella, como perro guardián cerca del amo,

el dibujo de un joven lanzándose
al vacío ?finas
hebras del aire.
Espirales.
Columnas.

Un mar lo acoge.
¿Un mar o un cielo adormecido?

El joven cae con lentitud ingrave
igual que una promesa que no termina nunca

de cumplirse: nadador que levita
en una zambullida hacia la luz.

Ay, tuffatore, estás y siempre vuelves,
rebrotas con el Árbol Cenital de inmarchitables ramas

que regalan sus frutos prodigiosos
para salvar los dones de la tierra,

el nudo de las noches y los días,
la espiral del azar,

el amor y la música ?dos formas
diferentes de llamar a lo mismo,

el latido del sol
entre el cielo y el mar, la caída y el éxtasis.

Con tu salto la muerte has traspasado.

Todo el espacio abre
ante tu vuelo inmóvil.

Profunda tumba azul.

De: "A la ilusión final"



jueves, 15 de diciembre de 2016

ALEJANDRO DUQUE AMUSCO




Lejanas estelas de junio



Desciende de la mañana abierta
un ala gritadora.

Los manzanos
maduran
los zumos ácidos del sol.

Al mediodía, los animales
corren inquietos.
Rumores y latidos.
Oíd la profunda respiración
de la tierra.
Viene de más allá,
del otro lado de la luz,
como oleaje
entre sueños.

Mirad las lumbres vivas.

Libélulas llameantes,
rayos rizados de color.

Nupcial derramamiento en el atrio del verano.



De: "Del agua, del fuego y otras purificaciones"



miércoles, 14 de diciembre de 2016

ALEJANDRO DUQUE AMUSCO





Leyendo "La Commedia"



Selvas oscuras, fieras alimañas.
Dante, con firme compañía, siguió un camino
que es ascensión y meta de amor y sufrimiento,
hasta el vergel de verdores agudos
donde es suave el mirar, la luz no engaña,
y una Rosa
es el Ojo inmortal del universo.

Pero hoy que las sombras protectoras
se alejaron, zarparon en la noche, y bogan
entre la nada y el recuerdo de nunca,
cuando despiertes de tu largo sueño
¿encontrarás
en la otra orilla del río irrebogable
la mano del poeta
que acompaña, los ojos
de Beatriz, la sabia y suave lumbre de Matelda?
El círculo a otro abismo de negror se abre.

Bajo una inmensa ausencia, sólo estrellas.


De: "Sueño en el fuego"

lunes, 12 de diciembre de 2016

ALEJANDRO DUQUE AMUSCO





Aridez



Si la aridez es la caída, la belleza está en ella.
Habita entre tinieblas un lugar escondido
y en lo profundo duerme
como el oro en la ciénaga.
Si la aridez engendra, monstruo de mil cabezas,
la herida de lo hermoso,
danzando sobre esta luz de pesadilla
las palabras se ceban de despojos.
Violetas empapadas del ayer.
Residuos. Farsa quemante.
                                                        Sé que aquí
hay un rostro, en el agua estancada,
está herido y me escucha, le toco
y desaparece.

Flotan leños podridos en la charca.


De: "Donde rompe la noche"

viernes, 9 de diciembre de 2016

ALEJANDRO DUQUE AMUSCO




En la rivera verde



La madrugada llega como una barca de luz
a la deriva. Emerge la ciudad
de entre los restos negros de la noche.
El rostro fatigado por la vigilia, la lectura, el pálido insomnio.
Los ojos, que han hurgado dentro del vacío y las palabras,
vagan sobre la mesa, la lámpara, los estantes borrados por la débil penumbra,
el ventanal -sus cristales empañados
por la respiración y la noche...
                                                                La calle empieza a ser
un inquietante laberinto móvil,
como lenta serpiente se retuerce bajo el brillo metálico
de las farolas.
                             Hace frío.
Se oye el viento latir por las rendijas.
Sobre los tejados, finas columnas de humo.
Nubarrones. La claridad mate del día.
                                                                               En el papel
(el libro yace abierto, abandonado) escribo:
"La aurora atraca en la ribera verde".

Todo lo que el corazón calla, ¿cómo lo diremos?

Huyó otra noche. Huyó otra noche más con su negro silencio,
con sus estrellas invisibles.


De: "Del agua, del fuego y otras purificaciones"



jueves, 8 de diciembre de 2016

ALEJANDRO DUQUE AMUSCO




Noche de San Lorenzo



Luna, llamada violenta
de la luz, sima del cielo,

desde esta quietud de noche plena
la vida reposa en lejanías.

¿Quién no se siente fuente estremecida
por la pleamar helada de los astros?

Arrebatados, en silencio, oímos
fluir esta bullente geometría:

la noche boga
por los ríos de luz,

y aún aceptamos otras leyes
que son las floraciones de la muerte.

El alma se abandona?
y por los ojos grandes del espacio
vaga, sobrecogida y sola,

a la deriva
de la inmensa patria.



De: "A la ilusión final"



martes, 6 de diciembre de 2016

ALEJANDRO DUQUE AMUSCO




Escritura



He visto la luz,
su aullido blanco en la mañana,

la ternura de la noche revestida
de fatuos centelleos,

he visto
el mar con su rizada lengua

y la boscosa tarde a punto de enmudecer
en un invierno embravecido.

He visto un jardín
abriéndose
a un desierto-
el desierto era sólo
la soledad del hombre.
Y más.
He visto la obra limpia:
la llama y la belleza
-refulgían las dos como un único fuego.

Fuego verbal
para mi noche
escrita.


De: "Donde rompe la noche"



sábado, 3 de diciembre de 2016

ALEJANDRO DUQUE AMUSCO



  
Exitus letalis



Todo lo que el corazón calla nos conduce a la muerte.
Todo lo que la vida calla, con sus lumbres despiertas,
es asombro y silencio
para la muerte. ¿Pues qué es la muerte
sino la gran perplejidad, la insólita
extrañeza, al filo mismo de lo real?
No el sonoro joyel, no la espirituosa pulpa: el hueso,
sólo el hueso con su seco silencio
al que ninguna pregunta sucede o inquieta.
Perplejidad y silencio.
                                               Vacío
de un vacío fluyente por debajo del tiempo,
granada abierta, hermosa fuga, lebrel de ardor-
eso es la muerte. Lo que rodea a la vida como una llama pavorosa,
y la acalla por siempre.
Lo que esperamos siempre.

Óseo silencio de perplejidad.


De: Sueño en el fuego"



viernes, 2 de diciembre de 2016

ALEJANDRO DUQUE AMUSCO

  



Leyendo en la biblioteca



A esta líquida luz de las vidrieras
la sala de lectura, evanescente, va ensanchando el vacío,
crujen los anaqueles con los grandes tomos
donde otros, antes que tú, dieron a la penumbra
el oro quebradizo de sus sueños.
Gira el vacío y corre un viento ácido
por entre los pupitres -ataúdes dormidos- y los rostros borrosos
de quienes leen, olvidados de todo, en el borde del mundo.
La vida se repliega. En la tarde oferente del conocimiento
con su terco porqué cunde la nada.
La sabia catedral desaparece.

Un susurro de hojas en el libro del Tiempo.


De: "Sueño en el fuego"

miércoles, 30 de noviembre de 2016

ALEJANDRO DUQUE AMUSCO




Génesis



En el principio Dios creó el infierno.
Y dijo luego
hágase la luz y apuntaron los primeros
rayos del sufrimiento.
Separó en días sucesivos los cielos
de la tierra, la tierra del océano,
los cimientos
que amorosamente prietos
estaban en uno, y multiplicó la vida en los reinos
del aire y sobre la tierra y bajo el crespo
manto del océano
en torturantes e infinitos cuerpos.
Y viendo Dios aquel perfecto infierno
sonrió y dijo: "Hagamos ahora un ser noble y bueno
capaz de expresar el horror de este averno".
Y tomando en sus manos de supremo
Arquitecto
la arcilla más pura, hizo al hombre y sus sueños.
Desde el odio de Dios crecía el universo.


De "Sueño en el fuego"