Mostrando entradas con la etiqueta LÊDO IVO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta LÊDO IVO. Mostrar todas las entradas

lunes, 25 de abril de 2016

LÊDO IVO




La generación del 45



En 45
éramos una legión.
Hoy soy, yo sólo,
una generación
y a lo que antes fui
-si es que fui cuando era
mi quimera-
digo siempre no.






martes, 19 de abril de 2016

LÊDO IVO




Las colegialas



En este verano sin nubes las muchachas pasean:
son las dulces colegialas
que andan en bicicleta y contemplan los cielos atómicos.
Los navíos anclados en el jardín del colegio
quieren partir hacia las salinas, inútilmente, mientras
    las chicas sueñan en vagancias, picnics virgilianos,
    coloquios, chismes en las lánguidas tardes sobre un
    tema doméstico, bailes, juegos, flirteos y deporte
    por la mañana.

Soñando, ellas nacerán; soñando, morirán;
mientras, junto a sus cuerpos frágiles como sauces y
               [ardientes como la respiración de la noche,
la tarde nace y enmudece de espanto.



miércoles, 13 de abril de 2016

LÊDO IVO




Por última vez




En la iglesia de nuevo se abre el ataúd
y los acompañantes vuelven a contemplar
el rostro del difunto.
Oh, Muerte, ¿dónde está tu victoria?
Todo sepulcro es una cuna en el suelo del universo.
Como la araña que hace estremecer la hierba
fuiste apenas un instante. Nadie te encontrará
cuando vuelvas a renacer entre las estrellas.

jueves, 7 de abril de 2016

LÊDO IVO




Las dos hermanas



Paciencia e impaciencia
son las hermanas gemelas
que pasean tomadas de la mano
por la plaza de mi poema.



viernes, 1 de abril de 2016

LÊDO IVO



En la nave de la vida



Pasajero del navío
que no para en ningún puerto
finjo no ver que la muerte
me quiere vivo y no muerto.





miércoles, 30 de marzo de 2016

LÊDO IVO




El portón



El portón se abre el día entero
pero en la noche yo mismo lo cierro.
No espero ningún visitante nocturno
a no ser el ladrón que salta el muro de los sueños.
La noche es tan silenciosa que me hace escuchar
el nacimiento de los manantiales en los bosques.
Mi cama blanca como la vía láctea
es breve para mí en la noche negra.
Ocupo todo el espacio del mundo. Mi mano desatenta
derriba una estrella y ahuyenta un murciélago.
El latir de mi corazón intriga a las lechuzas
que, en las ramas de los cedros, rumian el enigma
del día y de la noche paridos por las aguas.
En mi sueño de piedra quedo inmóvil y viajo.
Soy el viento que palpa las alcachofas
y enmohece los arreos colgados en el establo.
Soy la hormiga que, guiada por las estaciones,
respira los perfumes de la tierra y el océano.
Un hombre que sueña es todo lo que no es:
el mar que deterioran los navíos,
el silbo negro del tren entre hogueras,
la mancha que oscurece el tambor de queroseno.
Si antes de dormir cierro mi portón
en el sueño se abre. Quien no vino de día
pisando las hojas secas de los eucaliptos
viene de noche y conoce el camino, igual que los muertos
que aunque jamás verán, saben dónde estoy
cubierto por una mortaja, como todos los que sueñan
se agitan en la oscuridad, gritan palabras que huyeron del diccionario y respiran el aire de la noche que huele a jazmín
y a dulce estiércol fermentado.
Los visitantes indeseables atraviesan las puertas atrancadas
y las persianas que filtran el paisaje de la brisa y me rodean.
¡Oh misterio del mundo!, ningún candado cierra el portón de la noche.
En vano fue que al anochecer pensara en dormir
solo
protegido por el alambre de púas que cerca mis tierras
y por mis perros que sueñan con los ojos abiertos.
En la noche, una simple brisa destruye los muros de los hombres.
Aunque mi portón amanece cerrado
sé que alguien lo abrió, en el silencio de la noche,
y asistió en lo oscuro a mi sueño inquieto.


Traducción: Carmen Gloria Rodríguez y Vania Torres


jueves, 24 de marzo de 2016

LÊDO IVO





El sueño de los peces



No puedo admitir que los sueños
sean privilegio de las criaturas humanas.
Los peces también sueñan
En el lago pantanoso, entre pestilencias
que aspiran a la densa dignidad de la vida,
sueñan con los ojos abiertos siempre.

Los peces sueñan inmóviles, la bienaventuranza
del agua fétida. No son como los hombres, que se agitan
en sus lechos estropeados. En verdad,
los peces difieren de nosotros, que todavía no aprendemos a soñar.
Y nos debatimos como ahogados en el agua turbia
entre imágenes hediondas y espinas de peces muertos.

Junto al lago que yo mandé cavar,
volviendo la realidad a un incómodo sueño de infancia
pregunto al agua oscura. Las tilapias se ocultan
de mi sospechoso mirar de propietario
y se resisten a enseñarme cómo debo soñar.


Traducción: Carmen Gloria Rodríguez y Vania Torres



viernes, 18 de marzo de 2016

LÊDO IVO




El sol de los amantes




El oficio de quien ama es ver
un sol oscuro sobre el lecho,
y en el frío, nacer al fuego
de un verano que no dice su nombre.

Es ver, constelación de pétalos,
la nieve caer sobre la tierra,
algodón del cielo, aire del silencio
que nace entre dos espaldas.

Es morir claro y secreto
cerca de tierras absolutas,
del amor que mueve las estrellas
y encierra a los amantes en un cuarto.


Traducción: Carmen Gloria Rodríguez y Vania Torres


sábado, 12 de marzo de 2016

LÊDO IVO



  
La mancha irreparable



Tu pubis: la oveja negra
en el blanco rebaño de tu cuerpo.


Traduccion: Eduardo Langagne


domingo, 6 de marzo de 2016

LÊDO IVO



  
Los pobres en la central de autobuses




Los pobres viajan, en la central de autobuses
levantan los cuellos como gansos para mirar
los letreros del autobús. Sus miradas
son de quien teme perder alguna cosa:
la valija que guarda un radio de pilas y una chaqueta
que tiene el color del frío en un día sin sueños,
el sandwich de mortadela en el fondo de la bolsa,
el sol del suburbio y polvo más allá de los viaductos.
Entre el rumor de los altoparlantes y el acelerar del autobús
temen perder su propio viaje
oculto en la niebla de los horarios.
Los que dormitan en los asientos despiertan asustados,
aunque las pesadillas sean privilegio
de los que abastecen los oídos y el tedio de los psicoanalistas
en consultorios asépticos como el algodón que tapa la nariz de los muertos.
En las filas los pobres asumen un aire grave
que une temor, impaciencia y sumisión.
¡Qué grotescos los pobres! ¡Y cómo sus olores
incomodan a pesar de la distancia!
No tienen la noción de las conveniencias, no se saben comportarse.
El dedo sucio de nicotina restriega el ojo irritado
que del sueño retuvo apenas la legaña.
Del seno caído y dilatado escurre un hilillo de leche
hacia la pequeña boca habituada al llanto.
En la plataforma van y vienen, corren, aseguran maletas y paquetes,
hacen preguntas inconvenientes en las ventanillas, susurran palabras misteriosas
y contemplan las portadas de las revistas con el aire de espanto
de quien no sabe el camino del salón de la vida.
¿Por qué ese ir y venir? Y esas ropas extravagantes,
esos amarillos de aceite de palmera que duelen a la vista delicada
del viajante obligado a soportar tantos olores incómodos.
¿Y esos rojos contundentes de feria y parque de diversiones?
Los pobres no saben viajar ni vestirse.
Tampoco saben vivir: no tienen noción del bienestar
aunque algunos poseen hasta televisión.
La verdad es que los pobres no saben ni morir.
(Tienen casi siempre una muerte fea y poco elegante).
En cualquier lugar del mundo incomodan,
........ viajeros inoportunos que ocupan nuestros lugares aunque viajemos sentados y
........ ellos de pie.


Traducción: Carmen Gloria Rodríguez y Vania Torres


jueves, 12 de septiembre de 2013

LÊDO IVO





Sólo para caballeros


En una cama de barrotes
la aurora limpia un pañuelo manchado.
El día nace ya sucio. El humo
de las colillas baja de los ceniceros
como el incienso de los altares.
Un olor a frituras aturde a los hombres
que entre espejos y latas de conservas
caminan rumbo a la muerte.
Se alquilan cuartos para caballeros.
Y mi inmundo hermano sin nombre
oye escurrir el agua
de la descarga quebrada de una letrina.



martes, 10 de septiembre de 2013

LÊDO IVO



Los ángeles de la iglesia del Rosario


Los ángeles son feos.
Sus brazos rollizos
se extienden hacia
un vacío que simula
ser el Paraíso.
Son ángeles de madera:
¿sus pies hinchados
sufren elefantiasis?
¿Sus alas rotas
son de pajaritos
muertos a pedradas?
El fondo de la cúpula
es la mayor altura
que el ojo humano
en busca de Dios
puede alcanzar.

Las rosadas mejillas
de los ángeles obesos
dilatan su sonrisa
de beatitud.
Y en el oscuro sagrario
una luz bermeja
esconde el corazón
de un Dios invisible
que sostiene a los ángeles
y deforma a los hombres.



domingo, 8 de septiembre de 2013

LÊDO IVO





Cantiga para la amiga fútil



Vengo a celebrar tu pronunciación inglesa, digna de
                                                                     [Oxford,
tus múltiples paseos,
tu complejo de Electra.
Vengo a invitarte a partir conmigo
en la nave Euterpe,
hacia el país sin nombre y sin día.
Andaremos como velocípedos por las nubes,
haremos hijos por vía aérea
y navegaremos en el lago estremecedor del misterio.
Vengo a invitarte, oh perpetua señora,
a la contemplación en el espejo de la Sala del Fin del
                                                                       [Mundo.
Tus senos, otrora lunares; tu secreto encanto, tu cuerpo
   [más eterno de lo que realmente es, tu excelso proceso
                                                                              de amar.

Vengo a invitarte al amor
en el jardín-terraza de la nave Euterpe.
Con tu cuerpo de fragata o tu pasión,
Ven.

Yo soy menor que todo eso.


viernes, 6 de septiembre de 2013

LÊDO IVO


  

Las damas de la píldora


Somos las damas de la píldora.
Lo mismo quince que trece, somos
—según la temporada—
siempre las diez más elegantes.
Nuestros rostros que despiertan
grandes celos en las granadas
divulgan una coquetería
de cristianas virtudes
que nos hace patronas
de todos los festivales,
desde el de la industria de automóviles
hasta el de los negritos de Biafra.
En nuestros cuerpos eternos
vibran nalgas de sal.
Nuestros senos de basalto
muestran en sus puntas rosas
toda la doctrina de Malthus.
Siempre cubiertas de joyas
paseamos noche y día
pero nuestro mejor tesoro
lo guardamos en dulce joyero.
En este mundo amenazado
por la explosión demográfica
tenemos vulvas de aluminio.
Son campanas de oro y cristal
nuestros clítoris melódicos
que, en sus nichos de nailon,
siguen la cotización del dólar
cuando inmensamente bellas
desfilamos en la ciudad
en el Gran Premio Hípico
y en las misas de la Catedral.
Nuestras uñas de mármol
saben domar hombres y fieras.
Nada sacia nuestra gula
de belleza sempiterna.
Sea de frente, sea de espaldas,
estamos siempre posando
para los abismos boquiabiertos
que devoran las quimeras
pues somos como las monedas:
valemos águila o sol.
¿Somos ardientes? ¿Somos frías?
¿Somos redondas? ¿Cuadradas?
A los maridos y amantes
sólo imponemos una regla:
respetar el maquillaje.
Nuestros senos divinos
y los vientres indeformables
de madonas de biquini
exigen que evitemos
amamantar a los niños.



miércoles, 4 de septiembre de 2013

LÊDO IVO




Transeúnte al anochecer

Lo que queda de mí cuando anochece
es una gota de sudor donde contemplo
la vida entera gastada en un día.
Astro o señal de tránsito, mi sueño
esperó a que yo pasara y se extinguió.
Trabajé, pero a cambio sólo me dieron
un pan de poliéster. Envejezco
entre señales roídas por el viento
y por palabras sin sonido ni significado,
simples vahos en boca de la existencia,
hélice de navío en dique seco.
Cae la noche y reclamo: no gané
ningún dios, dinero o amor nuevo.
¿Sudor? ¿Rocío? Me disuelvo en las tinieblas.



lunes, 2 de septiembre de 2013

LÊDO IVO





El regreso del caballero



El hombre muerto volverá, montando a caballo,
y respirará el olor de la patria perdida
infiltrado en la nieve que esconde la mañana.
Este portón no separa a los vivos de los que se fueron.
Aun cerrado, estará siempre abierto
para el retorno. Más allá de la muerte, una señal marca
el lugar del litigio. Quien se va siempre vuelve.
Y la savia de la vida avanza entre los muertos.



miércoles, 28 de agosto de 2013

LÊDO IVO



Los dos paisajes


Al paisaje azul,
mujer, te incorporaste.
Tu cuerpo era más desnudo
que los cristales más puros.
¡Numeroso animal,
suma de armonías!
Mis manos se hacían
redondas y tocaban
esferas incompletas.
Mi amor era tanto
que brotaban lágrimas.
Y era tanta la alegría
de estar contigo en Génova
que yo ya no sabía
cuál era el mejor viaje:
si a solas contigo
o junto al paisaje;
si en un cuarto de hotel
o descendiendo en ciudades.



martes, 27 de agosto de 2013

LÊDO IVO




La meta


Juguemos fuera de nuestros cuerpos,
que se vuelven licenciosos.
Quedémonos sólo con nuestras almas,
entes abstractos y radiantes.

Guardemos apenas lo eterno,
lo demás es efímera escoria.
Aspiremos a lo absoluto.
El resto no vale la pena.

Los cuerpos que aman y desaman
y se enroscan, flexiblemente,
en el blanco universo de las camas,

son los embrujos sucesivos
de nuestras almas exigentes
que sólo aceptan el Paraíso.



lunes, 26 de agosto de 2013

LÊDO IVO




Mar femenino 



Te amo porque te pareces al mar
y junto a tu cuerpo los días se repiten como cicatrices
                                                              [entreabiertas.
Te amo porque eres más bella cuando estás inmóvil
en los instantes sin orillas ni leyendas
cuando tus rodillas recuerdan arenas duras
y tu sangre es un sol que corre por tus venas.

Así como estás recuerdas al mar subiendo, al mar
    femenino de los acantilados y de las cuevas submarinas,
    al mar de mi infancia, elevado en mi sueño, al mar
    sentado como un trono sobre la tierra.
Con tus pies colocados como proas de navíos, evocas el
    mar despojado de todas las islas, el mar de los amantes
    que se aman como fieras marinas en medio de las
    aguas elevadas, el mar de profundas densidades como
    bitácoras.
Admites el amor unido al agua y a la piedra
y eres bella como el sueño, la ola o el viento del mar.


domingo, 25 de agosto de 2013

LÊDO IVO




La ventana sin barrotes


Lo que los aviadores ven
a tres mil metros de altura
lo que los mineros ven
derrumbando árboles de cristal
lo que los buzos ven
dentro del mar, pisando tierra como quien pisa una flor,
lo que el ciego ve cuando está caminando
lo que los niños creen ver cuando están dormidos
lo que los sonámbulos ven, ante una pila goteando,
lo que se ve cuando el amor es un abrazo
lo que se ve y no se ve
es lo que estoy viendo ahora
como si en tu mano hubiese una moneda
de corona escondida
y en el cielo los lados ocultos de los planetas
se revelasen.

Veo el mundo con los ojos heridos por las estrellas
y con los pulsos quemados por las estaciones.
En el cuarto donde duermo oigo el rumor de antípodas
                                                                    [conciliados
y de trópicos que resbalan, perpendicularmente, sobre
                                                               [mis párpados
cuando hace sol apenas en mi sueño.
Duermo en el centro del universo y mi inocencia es
                                                                    [enorme.
Como el joven amante esclavizado a la hidráulica de un
                                                           [cuerpo desnudo
asisto al movimiento de las estrellas y a la carrera de las
                                                                             [nubes
y mi espíritu festeja este mundo infinito, que jamás se
                                              [inició y jamás terminará,
este mundo en que el universo contemplado en la noche
                                                                          [es polvo
como un día que llorase sobre los hombros de los siglos.
Lo que los vivos ven y no olvidan
lo que todo hombre recuerda, la vida entera.
es lo que estoy viendo en este instante.