domingo, 21 de junio de 2026


 

FRANCIS THOMPSON

 




Oro Dorado

  

Concedes gracia a los ricos vestidos
dejando que se adornen contigo,
y enseñas al fasto extraños modos
de parecer sencillez.
Pero los lirios, robados a la hierba,
ya no despliegan igual nobleza
cuando son trasladados a un vaso de oro;
aunque en tronos ardientes conserven aún
serenidades frías y no derretidas.
Por eso, aunque tan majestuosa seas,
en mayor majestad solías andar.

Aunque las joyas ardieran fosforescentes
entre las aguas nocturnas de tu cabello,
una flor, desde su urna translúcida,
vertía un resplandor más lunar y hermoso.
Estos adornos inútiles sólo recuerdan
a devotos degenerados que caen
entre brocados y bordados
para vestir a la blanca Virgen-Madre.

Porque así como su imagen aparecía revestida
con ropajes tejidos de su propia sustancia,
según la medida del pensamiento del escultor,
y luego deslucida por añadidas galas;
así tu espíritu recibió de su Creador
ornamentos hechos de su propia esencia:
vestidos de grave sencillez,
de modestias silenciosas,
y de un amor ceñido por la reserva.

Por eso digo:
eres hermosa incluso así,
pero yo conocí una Hermosura aún mayor.

 

 

 

EUSEBIO LILLO

 

  

 

Consejo

  

Goza, bien mío, en tanto que en la vida
la fresca lozanía te acompaña,
que es flor la juventud que el tiempo daña
y no vuelve jamás una vez ida.

Mientras gozamos de la edad florida
en mil deleites el amor nos baña;
más tarde, ¡ay tristes! la vejez huraña
nos roba el fuego que en el alma anida.

El amor, como Dios, tiene su cielo;
olvida allí del corazón enojos
pues para gozar viniste al suelo.

Y si presa han de ser aquellos ojos
y el seno aquel de la vejez de hielo,
sean más bien de amor dulces despojos.

 

BERNIE TAUPIN

 

  

 

Entre la oscuridad celestial

  

Billy, hermano mío, vaga sobre una llanura.
En mi mente aún siento su dolor herido.
Todavía te veo, Billy, viéndome llorar.
Papá, parece que Billy se está despidiendo.

Me habla de lugares que nadie ha visto,
entre la oscuridad celestial
y su pantalla de diamantes,
donde nadie puede navegar contra el viento.
Todavía te veo, Billy,
¿por qué la vida ha sido tan dura?

Billy, hermano mío, ¿qué vería yo?
Sonrisas en nuestros rostros
una vez más cuando volvamos a unirnos.
Aún lloro por dentro
y no entiendo las razones.
Billy, ya te has ido,
pero sigues tan cerca.

Billy, hermano mío, ¿qué vería yo?
Sonrisas en nuestros rostros
una vez más cuando volvamos a unirnos.
Aún lloro por dentro
y no entiendo las razones.
Billy, ya te has ido,
pero sigues tan cerca.

Billy, hermano mío, vaga sobre una llanura.
En mi mente aún siento su dolor herido.
Todavía te veo, Billy, viéndome llorar.
Papá, parece que Billy se está despidiendo.
Papá, él mira hacia abajo,
hay lágrimas en sus ojos.

 

 

HERMÓGENES IRISARRI

 


 

Lágrimas

  

Nace a la vida el inocente niño,
y al mundo viene en lágrimas deshecho:
el lácteo jugo del turgente pecho
con llanto pide al maternal cariño.

Más blanca y pura su alma que el armiño,
crece al abrigo del paterno techo;
y a la burla del mundo, y al despecho
su llanto brota en turbio desaliño.

¡Llorar para existir, ésa es la cuna! …
¡Y llorando vivir, ésa es la suerte!
¡Y a los seres llorar que amamos tanto!

Si no es dado aspirar a otra fortuna,
esa tumba que me abra a mí la muerte,
vengan los míos a regarla en llanto.

 

CRIS RIVERO

 

 

 

Septiembre I

  

he encontrado a Septiembre acurrucado en
el hueco de la escalera
a oscuras
los labios morados
la espalda empapada
lo he cogido en brazos
se ha enganchado a mis caderas
y ha permitido que lo lleve dentro de casa
susurra que me estaba esperando
que tiene hambre
y aún no le he ofrecido nada que llevarse a
la boca
Septiembre clava los dedos en mi brazo
roza sus dientes contra mi muñeca
y suspira
murmura
lanza escalofríos por mis venas
se queja de que aún no estoy lista
y solo tengo sangre dentro
sus ojos oscuros
vino tinto enmohecido
prometen un otoño frío
sin tregua
–no existen banderas blancas–
Septiembre sale por la puerta
rumor de hojas bajo sus huellas
pútridas, frágiles
anunciando que pronto llegará Octubre
y que seré yo quien morirá de hambre

  

De: “Instrucciones para un funeral”

 

 

ERNESTINA LECUONA

 

  

 

Ahora que eres mía

  

Ahora que eres mía voy a decirte
lo que para mi vida has sido tú,
amor que nunca pude soñar que hubiera
bajo el inmenso manto del cielo azul.

Ahora que eres mía voy a decirte
que solo con tus besos sé yo de amor,
que en tus tibias miradas hallo tan sólo
el divino deleite de la ilusión.

Ahora que eres mía puedo enseñarte
de par en par abierto mi corazón,
asómate a sus puertas, contempla dentro,
veras que es todo tuyo todo su amor.

 

 

NIEVES RODRÍGUEZ GÓMEZ

 

 

 

Amor:

 

Soy yo quien te quiere
a ti que tan cruel ordenas
y rompes o unes cadenas.
Eres, amor, quien me hiere
y a la vez, el que se muere
sin saber cuánto yo quiero.
Amor último y primero
que en mi corazón aún mandas.
mandas,
demandas,
pero andas,
herido adalid, hondero.