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martes, 20 de septiembre de 2022

ALMAFUERTE

 

  

Dios te salve

 

 

Cuando se haga en ti la sombra;

cuando apagues tus estrellas;

cuando abismes en el fango más hediondo, más infecto,

más maligno, más innoble, más macabro,—más de muerte,

más de bestia, más de carcel,—

no has caído todavía,

no has rodado a lo más hondo…

si en la cueva de tu pecho, más ignara, más remota,

más secreta, más arcana, más oscura, más vacía,

más ruin, más secundaria,

canta salmos las tristeza,

muerde angustias el despecho,

vibra un punto, gime un ángel, pía un nido de sonrojos,

se hace un nudo de ansiedad.

Los que nacen tenebrosos;

los que son y serán larvas;

los estorbos, los peligros, los contagios, los Satanes,

los malditos, los que nunca,—nunca en seco, nunca siempre,

nunca mismo, nunca nunca,—

se podrán regenerar,

no se auscultan en sus noches,

no se lloran a si propios…

se producen imperantes, satisfechos,—como normas,

como moldes, como pernos, como pesas controlarias,

como básicos puntales,

y no sienten el deseo

de lo sano y de lo puro

ni siquiera un vil momento, ni siquiera un vil instante,

de su arcano cerebral.

Al que tasca sus tinieblas,

al que ambula taciturno;

al que aguanta en sus dos lomos,—como el peso indeclinable,

como el peso punitorio de cien urbes, de cien siglos;

de cien razas delincuentes,—

su tenaz obcecación;

al que sufre noche y día,—

y en la noche hasta durmiendo,—

como el roce de un cilicio, como un hueso en la garganta,

como un clavo en el cerebro, como un ruido en los oídos,

como un callo apostemado

la noción de sus miserias,

la gran cruz de su pasión:

yo le agacho mi cabeza; yo le doblo mis rodillas;

yo le beso las dos plantas; yo le digo: Dios te salve…

¡Cristo negro, santo hediondo, Job por dentro,

vaso infame de dolor!


Nota: Almafuerte seudónimo de Pedro Bonifacio Palacios

 

lunes, 19 de septiembre de 2022

ALMAFUERTE

 

  

Pasión

 

 

I

 

Tú tienes, para mí, todo lo bello

que cielo, tierra y corazón abarcan;

la atracción estelar ¡de esas estrellas

que atraen como tus lágrimas!;

 

 

II

 

La sinfonía sacra de los seres,

los vientos, los bosques y las aguas,

en el lenguaje mudo de tus ojos

que, mirándome, hablan;

 

 

III

 

Los atrevidos rasgos de las cumbres

que la celeste inmensidad asaltan,

en las gentiles curvas de tu seno…

¡oh, colina sagrada!

 

 

IV

 

Y el desdeñoso arrastre de las olas

sobre los verdes juncos y las algas,

en el raudo vagar de tu memoria

por mi vida de paria.

 

 

V

 

Yo tengo, para ti, todo lo noble

que cielo, tierra y corazón abarcan;

el calor de los soles, ¡de los soles

que, como yo, te aman!;

 

 

VI

 

El gemido profundo de las ondas

que mueren a tus pies sobre la playa,

en el tapiz purpúreo de mi espíritu

abatido a tus plantas;

 

 

VII

 

La castidad celeste de los besos

de tu madre bendita, en la mañana,

en la caricia augusta con que tierna

te circunda mi alma.

 

 

VIII

 

¡Tú tienes, para mí todo lo bello;

yo tengo para ti, todo lo que ama;

tú, para mí, la luz que resplandece,

yo, para ti, sus llamas!

  

Nota: Almafuerte seudónimo de Pedro Bonifacio Palacios

 

 

domingo, 18 de septiembre de 2022

ALMAFUERTE

 

  

Como los Bueyes

 

 

Ser bueno, en mi sentir, es lo más llano

y concilia deber, altruismo y gusto:

con el que pasa lejos, casi adusto,

con el que viene a mi, tierno y humano.

Hallo razón al triste y al insano,

mal que reviente mi pensar robusto;

y en vez de andar buscando lo más justo

hago yunta con otro y soy su hermano.

Sin meterme a Moisés de nuevas leyes,

doy al que pide pan, pan y puchero;

y el honor de salvar al mundo entero

se lo dejo a los genios y a los reyes:

Hago, vuelvo a decir, como los bueyes,

mutualidad de yunta y compañero.

 

Nota: Almafuerte seudónimo de Pedro Bonifacio Palacios

sábado, 17 de septiembre de 2022

ALMAFUERTE

 

 


 

Adios a la maestra

Obrera sublime,

bendita señora:

la tarde ha llegado

también para vos.

¡La tarde, que dice:

descanso!…la hora

de dar a los niños

el último adiós.

Mas no desespere

la santa maestra:

no todo en el mundo

del todo se va;

usted será siempre

la brújula nuestra,

¡la sola querida

segunda mamá!

Pasando los meses,

pasando los años,

seremos adultos,

geniales tal vez…

¡mas nunca los hechos

más grandes o extraños

desfloran del todo

la eterna niñez!

En medio a los rostros

que amante conserva

la noble, la pura

memoria filial,

cual una solemne

visión de Minerva,

su imagen, señora,

tendrá su sitial.

Y allí donde quiera

la ley del ambiente

nimbar nuestras vidas,

clavar nuestra cruz,

la escuela ha de alzarse

fantásticamente,

cual una suntuosa

gran torre de luz.

¡No gima, no llore

la santa maestra:

no todo en el mundo

del todo se va;

usted será siempre

la brújula nuestra,

¡la sola querida

segunda mamá!

 

Nota: Almafuerte seudónimo de Pedro Bonifacio Palacios

viernes, 16 de septiembre de 2022

ALMAFUERTE

 

  

¿Flores a mi?

 

 

I

 

Ayer me diste una flor,

una flor a mí, señora,

que no consagré una hora

ni al más poderoso amor.

¿Flores a mí? ¡si es mejor!,

en un páramo arrojarlas,

o tú no sabes amarlas,

o al sentir mi pecho yerto,

sobre la tumba de un muerto,

has querido abandonarlas.

 

 

II

 

¿Flores a mí? ¿tú no sabes

de esos parajes que aterran,

donde las flores se cierran,

dónde no cantan las aves?

Las más orgullosas naves

temen del mar los furores,

los tigres devoradores

huyen del simún airado

¡y tú en mi pecho has dejado

tan sin recelo tus flores!

 

 

III

 

¡Flores a mi! puede ser

que desalmada y celosa,

buscaras la más hermosa

con tu instinto de mujer;

Y haciéndole comprender

yo no sé qué gentileza,

con refinada fiereza,

con el más profundo encono,

la bajaste de su trono

por castigar su belleza.

 

 

IV

 

No lo sé, linda mujer,

ni quiero saberlo todo;

me contento con mi modo

de saber y no saber.

Pero si quieres tener

la realidad en tu mano,

te diré, sin ser un vano,

que si te movió el amor

¡la flor ha sido una flor

que fue destronada en vano!

 

 

Nota: Almafuerte seudónimo de Pedro Bonifacio Palacios

 

 

sábado, 29 de enero de 2022

ALMAFUERTE

 


 

¿Por qué no mandas?

 

 

Como al nacer el sol en el oriente

los negros lomos de la tierra inflama,

como Dios al mirar sobre los pueblos

de ansias de lo mejor llena las almas

en mis tinieblas

casi macabras,

como un rayo de sol fue tu sonrisa,

fulguración de Dios fue tu mirada.

Como brilló una luz en el desierto

para salvar a una nación esclava,

como cruzó una estrella los espacios

al comenzar la redención humana,

respladecientes,

a llamaradas,

surgieron, en mi senda, tu sonrisa

y en mi noche angustiosa, tu mirada.

Como el riego copioso de la nube

las duras glebas del erial ablanda,

y los aíres impuros purifica

del polvo impuro que su azul empaña,

lluvia de oro,

sonora y franca,

humedeció mis penas tu sonrisa,

purificó mis besos tu mirada.

Como el endeble cráneo de los hombres,

a pesar de caber en sus dos palmas,

la inmensidad del universo encierra

y sus ruines paredes no se rajan;

así el parvo

duomo de mi alma,

está como la aurora tu sonrisa

¡como todos los orbes tu mirada!

Cómo pájaro y flor en las agrestes,

pavorosas llanuras desoladas,

son retoques audaces que proyectan

vida, valor, perfume, resonancia:

en mi solemne,

desierta pampa,

como cántico y flor fue tu sonrisa,

como cántico y flor fue tu mirada.

Como pugna una fuerza prodigiosa

detrás de cada sol y cada larva,

en las moles del mar y del rocío,

en el grano de trigo y la montaña;

tú no me tocas,

tú no me hablas,

y eres la sola vida de mi vida,

su voluntad, su numen, su palanca.

Como en la plena luz del mediodía

semejan un incendio las cañadas,

y a los oblicuos rayos de la tarde

tranquilos mares de bruñida plata,

sol de virtudes,

astro que ama,

tú, sobre todos mis dolores juntos,

las ilusiones de tu luz levantas.

Como al Señor querría el Angel malo,

si el Señor le volviese la esperanza

y en el vacio enorme de aquel odio

la enormidad de su perdón volcara,

así a raudales,

así a cascadas,

se ha inundado mi pecho de un cariño

que por cielos y tierras se derrama.

Cariño universal que me transporta

más aláa de mis dudas y mis ansias,

que me impone surgir del horizonte,

limpio de mis pasiones y mis lacras,

como penacho

de ardientes llamas

que hubiera puesto Dios sobre mi testa,

para darme el dominio de las almas.

Cariño que refunde mis potencias

en la sola potencia sobrehumana

de sentir nada más que lo sublime,

de llorar nada más que por las alas

¡virgen del cielo

llena de gracia

que bajas a gemir con los humanos

y has hecho de mi espíritu tu alcázar!

Allí estarías como la sola dueña,

allí serás la sola soberana:

como siguen los astros a los mares

tú regirás mis ondas tumultuarias.

Reina absoluta

¿porqué no no mandas?

¡yo haré que todo el mundo conmovido

se postre de rodillas a tus plantas!

¡Y te daré de mí gloria una diadema,

de mi mente una túnica de grana,

de. laureles y aplausos una alfombra,

de mi pecho y mi sangre una muralla:

porque yo tengo

virtud en mi alma,

para llenar de admiración los siglos

si una mirada tuya me lo manda!

  

Nota: Almafuerte seudónimo de Pedro Bonifacio Palacios

 

domingo, 23 de enero de 2022

ALMAFUERTE

 


 

La yapa

 

 

Como una sola estrella no es el cielo,

ni una gota que salta, el Océano,

ni una falange rígida, la mano,

ni una brizna de paja, el santo suelo:

 

tu gimnasia de jaula no es el vuelo,

el sublime tramonto soberano,

ni nunca podrá ser anhelo humano

tu miserable personal anhelo.

 

Qué saben de lo eterno las esferas?

de las borrascas de la mar, las gotas?

de puñetazos, las falanges rotas?

de harina y pan, las pajas de las eras?...

 

Detén tus pasos Lógica, no quieras

que se hagan pesimistas los idiotas!

  

Nota: Almafuerte seudónimo de Pedro Bonifacio Palacios

 

lunes, 17 de enero de 2022

ALMAFUERTE

 


 

Letanías a Jesús

 

 

Jesús de Galilea

Para mí no eres Dios,

Eres sólo una idea

De la que marcho en pos.

 

No me humillo ni ruego

A tus plantas Jesús,

Llego a ti como un ciego

Que va en busca de luz.

 

Jesucristo eres nuestro

Más grande innovador,

Profeta ¡no! Maestro

De piedad y de amor.

 

No le niegues al mundo

La gloria de tu ser,

Que en su vientre fecundo

Te engendró una mujer.

 

Pastor de la gleba,

Sabio teorizador,

De la turba que lleva

El signo del dolor.

 

¡Oh, si fuera divino

el destello de tu luz

que alumbró tu camino!

¿Que valdría tu cruz?

 

Tu doctrina redime,

De ella vamos en pos,

Como hombre eres sublime,

¡Pequeño como Dios!

 

Nota: Almafuerte seudónimo de Pedro Bonifacio Palacios

 

martes, 11 de enero de 2022

ALMAFUERTE




El soñador

 

 

Le aserraron el cráneo;

le estrujaron los sesos,

y el corazón ya frío

le arrancaron del pecho.

Todo lo examinaron

los oficiales médicos

mas no hallaron la causa

de la muerte de Pedro;

de aquel soñador pálido

que escribió tantos versos,

como el espacio azules

y como el mar acerbos.

¡Oíd! Cuando yo muera,

cuando sucumba, ¡oh, médicos!

ni me aserréis el cráneo

ni me estrujéis los sesos,

ni el corazón ya frío

me arrebatéis del pecho,

que jamás hasta el alma,

llegó vuestro escalpelo.

Y mi mal es el mismo,

es el mismo de Pedro;

de aquel soñador pálido

que escribió tantos versos,

y como el espacio azules

y como el mar acerbos.

  

Nota: Almafuerte seudónimo de Pedro Bonifacio Palacios

 

 

miércoles, 5 de enero de 2022

ALMAFUERTE

 


A tus pies

 

 

Nocturno canto de amor

que ondulas en mis pesares,

como en los negros pinares

las notas del ruiseñor.

 

Blanco jazmín entre tules

y carnes blancas perdido,

por mi pasión circuído

de pensamientos azules.

 

Coloración singular

que mi tristeza iluminas,

como al desierto y las ruinas

la claridad estelar.

 

Nube que cruzas callada

la extensión indefinida,

dulcemente perseguida

por la luz de mi mirada.

 

Ideal deslumbrador

en el espíritu mío,

como el collar del rocío

con que despierta la flor.

 

Sumisa paloma fiel

dormida sobre mi pecho,

como si fuera en un lecho

de mirtos y de laurel.

 

Música, nube, ideal,

ave, estrella, blanca flor,

preludio, esbozo, fulgor

de otro mundo espiritual.

 

Aquí vengo, aquí me ves,

aquí me postro, aquí estoy,

como tu esclavo que soy,

abandonado a tus pies.

 

 

Nota: Almafuerte seudónimo de Pedro Bonifacio Palacios