"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
miércoles, 15 de julio de 2026
ÁLVARO OJEDA
11
Busco
la incomodidad de la imaginación
sin
que se note
no
busco el manco o el tullido
busco
el hombre del sueño atrapado y abolido
sentado
junto a mí en el ómnibus
del
lado del pasillo
le
pido permiso
y
desciendo.
No
hay lloronas en la escena
nada
parecido al velatorio de la vieja cortesana
en
Zorba el griego
la
mano es garbosa en su ocultamiento
cuando
escribe.
Ya
en la vereda
un
viento magno vaga desde el puerto:
soy
un habitante del amparo y del viaje
también
oculto mis desgracias.
CHRISTIAN NIETO TAVIRA
Lavabo
y espejo
(Antonio
López, 1967)
En
el cajón de los objetos rotos
tengo un reloj que se paró a las 12
de un martes que intento olvidar,
tres llaves de cerraduras cambiadas
y un manual de instrucciones
para cuando olvido vivir y amar.
También
guardo las palabras
que no dije cuando tocaba,
como ese te quiero oxidado
en la punta de mis labios.
Hago
inventario de lo que ya no está
Solo me queda el recuerdo de que el futuro
era para nosotros una habitación grande,
con ventanas y patio de luces exterior.
Y no
este cuarto pequeño
donde guardo todo este amor
que no sé conservar.
De: “Galería
de intimidades”
JUAN LUIS MARTÍNEZ
El
cisne troquelado (El encuentro)
Nombrar
/ signar / cifrar: el designio inmaculado:
su blancura impoluta: su blanco secreto: su reverso blanco.
La página signada con el número de nadie:
el número o el nombre de cualquiera: (LA ANONIMIA no nombrada).
El proyecto imposible: la compaginación de la blancura.
La lectura de unos signos diseminados en páginas dispersas.
(La Página en Blanco): La Escritura Anónima y Plural:
El Demonio de la Analogía: su dominio:
La lectura de un signo entre unos cisnes o a la inversa.
JUAN MANUEL NAVARRO ALFARO
CXLIV.
Ojalá
Ojalá
te empeñaras
en proteger tu vida
y no querer envolverla
en misterios.
Ojalá te perdieras
en el tiempo
que otros rescatan
y despertaras distinta.
Pareces
agitada
en tus sueños.
Convertida
estás
en una carnal
aventura
de supervivencia.
Ojalá
el infinito
de tu ausencia
se detenga
en el otoño
y acompañado
por su viento
habite los deseos
que regresan
en la calma
de tu mirada.
De: “La
mujer de esparto”
SANTIAGO CEPEDA
Marianne
Moore tenía más de ochenta años
cuando escribió un poema para salvar un árbol
que el invierno ha dejado como una bóveda en ruinas.
El geotropismo desorienta las ramas del olmo
sus miembros se retuercen buscando el centro de la tierra.
Moderno Prometeo en los jardines de Prospect Park,
clon de otro engendro que prospera en Escocia.
La gente quiso más poemas para otros árboles insólitos
un magnolio en Bedford-Stuyvesant, por ejemplo
al que Marianne Moore no le dedicó ni un solo verso,
ella, que en 1919 escribió
que el trabajo del poeta consiste
en crear jardines imaginarios
con sapos reales
y que pidió donaciones para el olmo
en lugar de flores en su entierro.
