miércoles, 31 de mayo de 2023


 

ANTONIO MARÍN ALBALATE

 

 

 

Cuerpos y edades 

Para Ana España

 

Cuando yo tenía tu edad,
tú habitabas (frutal y profunda)
la matria de un vientre de agua.

Cuando yo tenía tu edad,
escuchaba (como esta noche contigo)
a Dylan y a los Stones sin imaginarme
que veinte años más tarde volvería a vibrar,
bajo la piel del sueño, con la misma música.

Duro es decir (sin embargo) tu nombre
en el camino donde acaso jamás
vuelva a encontrarte.
Duro es decir:
aquí me quedo
España no es más que un apellido,
nunca tendré la patria que sueño

 

 

 

JOHN ASHBERY

 

 

 

Saliendo de la estación de Atocha

 

La miel ártica charlaba del informe provocando penumbra
Y sacándonos de allí experimentándolo
él mientras tanto… Y los murciélagos fritos que allí venden
goteando atravesados por palos, de forma que la amenaza de
           tu oración se pliega…
Otras personas…           destello
el jardín ¿estás deshuesando
y vestiduras de difuntos… Perro ciego expresó realezas…
comodidad de tus gramos perfectos de alquitrán banco
           mundial nuclear tulipán
Favorable a        cerca del alfiler nocturno
cargando formaldehído. la mesa arrancada de ti
De repente        y estamos cerca
Dibujando la raíz con la boca        cuando piensas
generador        los hogares disfrutan miradas lascivas

El desgastado taburete resplandece        palomas del techo
                            conduciendo el tractor para aplastar
Saliendo de la estación de Atocha        acero
golpes infectados los tornillos
       pozos        por todos los sitios
abolida la cubierta mal iluminada
cae el espantapájaros        Tiempo, progreso y sentido común
huelga de comerciantes sangre oscura
ningún bosque que pueda llamar ebrio desplaza
el completamente nuevo cabello italiano…
Bebé… el hielo se desprende del puerto
El centenario        Antes de que podamos

 

Versión de Julio Mas Alcaraz

 

SILVIA COLMENERO

 

 

 

Alteridad

 

Yegua me llevo ante una mazorca
pendiente en mis ojos como un acertijo
una bola de estambre que asciende de mi coxis,
y acaricia mi mollera
dibujando su origen amorfo frente a mis narices.

La huelo, la vislumbro,
guiño tras guiñó en la convicción
de que hay una causa para su imagen.

La sigo, la pretendo,
paso tras paso me inflijo el deseo de andar
y seguir respirando
anhelando los costados del cariótide:
y danzando maniquea en un péndulo indeciso
someto mis deseos a la esquizofrenia.

Pero hay siempre un algo atrás que me enajena invisible:
y así como verse a los ojos es una imposible práctica
descansan los míos en la resignación
de nunca ver reverso ni la mía ni el enfrente
de todo el inventario que me cuelgo y otros ven sin mi mirada
ahí frente a mis cejas, como un espejo ciego.

 

 

PABLO ANADÓN

 

 

 

 

Traduciendo a Robert Frost 

“One luminary clock against the sky
Proclaimed the time was neither wrong nor right”
R. F.

 

Es más de medianoche
Y en mi sillón de siempre
A la luz de la lámpara, traduzco
O intento traducir a Robert Frost.

Toda la casa está en silencio;
duermen los hijos, duerme la mujer.
Paladeo el tabaco de la pipa
Y las palabras de sabor antiguo

Y nuevo: I have been one
Acquainted with the night.
Tintinean los hielos en el vaso
De oro líquido. El oro de las horas

Tintinea en el alma, con un eco
De eternidad. No encuentro las palabras,
Pero así desearía que me hallara la muerte:

con mi libreta y con mi lapicera
Jugando al juego de la poesía
─Que, como bien sabemos,
es un juego bien serio─:

Viejo de cuerpo pero en alma un niño
Que convierte el dolor que lo desvela
En historias soñadas que se cuenta en silencio.

La desdicha del hombre, y este amor que agoniza,
se aquietan en el cuadro azul de la ventana:
un reloj luminoso contra el cielo
Proclamaba que el tiempo no era malo ni bueno.

 

LOREA CANALES

 

 

 

Volcanes

 

De las cenizas del volcán
algo volverá a brotar,

quizás.

Los cadáveres en tambos de ácido
no sirven de fertilizante.

 

 

KURT HEYNICKE

 

 

 

La imagen

 

Mundo, ¡cómo te tambaleas!
Pasas junto a mi mano extendida,
Colorida e invadida de sangre,
¡Mundo!

Se precipita un grito de medianoche a la medianoche,
un grito, oh, mundo,
¡tu grito!

Grito de tus madres,
grito de tus hijos –
renquean las tropas ante el muro encarnado,
jadea y se hunde humeante el país dorado,
renquean las tropas y ascienden y marchan –
¡tropas por siempre,
de soldados las tropas,
de madres las tropas,
de humanos las tropas

 

Versión de Medea Müller Alonso y Carmen Gómez García