"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
sábado, 9 de mayo de 2026
CLAUDIA MARÍA JOVEL
La
tierra te necesita, campesino
No
es tu rostro…
es tu mirada fatigada,
son tus manos,
son tus pies.
Caminante emborrachado de ternura
de dureza,
de guerra,
de paz.
Siempre anhelante tu pan
riegas cada mañana la esperanza,
fortaleces tu camino.
La tierra implora tu ayuda campesino,
porque abonas con sudor su destino.
LUIS ALFREDO ARANGO
Diálogo
donde me sincero
Anoche
hablé con Homero y le dije
Mire
Don
¿ya
se fijó qué tragedia?
No
hay Ulises que valga porque
no
sabemos griego,
no
podemos deleitarnos
traduciendo
sus hexámetros.
Pero
eso no es nada:
¡Ni
siquiera podemos entender
al
Rey Pascual de Olintepeque!
Somos
huérfanos de padre y madre;
nacimos
en esta tierra tan linda y
tal
vez aquí nos moriremos,
sin
ser grecolatinos, ni quichés,
ni
gachupines
¡Qué
tragedia Don Homero!
CARMEN OLLÉ
Tat
30
años irreversibles
2 ó 3 décadas de recuerdos como islas de piedra
la edad en que si no avanzamos o nos movemos hacia una
meta nos devorarán las generaciones.
Entregadas al que-hacer, desesperadas o en busca del
amante ideal
decido partir sin metas
no hay Hacia
sino ¿Dónde?
Y ¿por qué debo aniquilar mi dulce experiencia espontánea
en razón del futuro incierto?
Anoche besaba a mi hombre le suplicaba una nueva pose
descontada la excitación me faltaba un poco de aire por
cierta contrariedad en la nariz para mantenerme de cúbito
dorsal
la pose es el esquema que traduce
la manera de constituirse en “los de arriba” o “los de abajo”
hombros –giba –senos colgantes –orificios dentales
¿soy yo esa viejita para dentro de 40 años?
Mi abuela se miraba a los 80 con resignación sin rabia
sin lamento, tuvo tiempo de reconocerse en el cambio
y no le correspondía ninguna rebeldía.
La sonrisa de la Monalisa indica el camino del envejecimiento
detenido por las cremas
los labios de la libertina y los de la distinguida tiñen
de púrpura los bordes de la sábana y también traducen
risa-volcán-gasto versus economía-sensualidad a dosis
con sus carcajadas o murmullos.
Escucho en el piso alto las risas de los vecinos
gemidos ruidos de catre risas congeladas por el aburrimiento
que caen al mar
las nadadoras desnudas y espléndidas se deslizan por la
orilla, entre los faros caminan tomadas de la mano
y vuelven al mar misteriosas y simples
admiro sus omoplatos anchos en la noche
y recuerdo mi timidez
en Lima la belleza es un corsé de acero.
JORDI DOCE
Voy haciendo pequeñas excursiones,
el barco no se aleja de la costa
y evito la intemperie, las posibles
tormentas, la voracidad
incansable de las gaviotas.
Mi horizonte no es el mar abierto,
sino el hilo brumoso
de los acantilados,
las dársenas de atraque,
las ensenadas: un confín curvo,
un cráneo adicional
donde la mente se acomoda
y alabea, rozándose
con las aguas, el cielo,
la roca negra.
Como quien ejercita
con prudencia
un miembro lesionado,
voy haciendo pequeñas travesías,
cabotajes,
la medida de un hombre
y el mar sin prisas del ahora.
El mundo cabe en una lente,
un objetivo,
la bola de cristal donde me observo
volver a puerto cada noche.
Nada me impide
lanzarla al fondo de las aguas,
romper el maleficio,
y sin embargo.
ROSANA HERNÁNDEZ PASQUIER
Situación doméstica
Un
sonido de gozne
quebranta la tranquilidad del espacio,
ahora la casa es un cause
por donde vuelven voces y rostros.
La voz de la abuela navega
todo el desconsuelo que nos ampara,
porque mi abuela Ana Josefa
aparece florecida,
en la mata de fruta verada.
JESÚS MONTOYA
Huerta
a Bruna y Benício
Huerta
en día libre
es
luz de hormiga hosca.
Huerta
que amanece
al
cuerpo del bebé de brazos
abriéndose
a las moras
como
perlas.
Huerta
― solo la observación
musga
del descubrir de las rosas,
el
silencio hondo como casa;
sin
explicación lo suficientemente
cadenciosa.
Huerta,
la pausa por tinta
de
chola encima de la tierra.
Lugar
de trote débil hasta ascender
el
claustro y mirar el primer
pájaro
como un ser crédulo
trinar.
Huerta
es barro al rostro, danza
del
pequeño dragón debajo
del
árbol de cereza.
Huerta
por hierba viva.
Huerta
por hierba que explota de átomos
sin
hablar, como nosotros en el silencio
arrodillado
de
vivir.
