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jueves, 28 de agosto de 2025

CHRISTOPHE MANON

 

  

 

Los monstruos, los espectros, los cuerpos atormentados y bajo suplicio

habían desaparecido tan bruscamente como habían surgido.

Ya no me sentía asediado por visiones lascivas.

El cielo ya no estaba repleto

de serafines y grifos,

ya no había lucha

entre los ángeles y los demonios.

Incluso los vencejos habían cesado

su vertiginosa coreografía.

Mi corazón latía de nuevo con normalidad.

El clima también había cambiado,

las nubes se habían disipado,

el cielo era ahora invariablemente azul.

El alcohol ya no tenía el mismo efecto.

Permanecía estupefacto, vagamente preocupado.

Sentía una inmensa tristeza,

me sentía profundamente desamparado.

¿Qué había pasado realmente?

¿Qué tempestad se había levantado de tal forma en mí?

¿Qué exaltación?

Una vida cambiante, múltiple, una inmensidad violenta.

 

De: “Puerta del sol”

Version de Mariano Rolando Andrade

viernes, 22 de agosto de 2025

CHRISTOPHE MANON

 

 

 


Intentaba escribir, pero al proyecto

para el cual había venido le costaba tomar forma.

Me lanzaba sobre una pista, y la abandonaba enseguida

por temor a perder el poco tiempo del que disponía.

Incluso los libros, los abría y los dejaba con turbación.

Las palabras no llegaban a mi entendimiento,

tropezaba con ellas como con pesadas piedras

que bloqueaban un sendero escarpado.

Se me habían vuelto completamente opacas

y no tenían ninguna resonancia en mi espíritu.

No veía en ellas más que un laberinto

indescifrable de símbolos de los cuales era

incapaz de percibir el significado.

Era como si hubiese sido condenado a errar

solo sin fin en esta ciudad donde vivieron mis ancestros,

como si estuviese perdido en uno de los círculos

del infierno cantado por Dante,

y no en el paraíso.

Estaba muy exaltado.

Caminaba rápido, más rápido que los fantasmas.

Rondaba las calles con una bolsa

de tela y la cabeza cubierta de ceniza.

¿Por qué deambular una y otra vez

por caminos difíciles y penosos?

 

 

De: “Puerta del sol”

Versión de Mariano Rolando Andrade

 

 

 

sábado, 16 de agosto de 2025

CHRISTOPHE MANON

 


 

La muerte estaba por todas partes a mi alrededor,

y la vida perdida de los muertos que se convierte en la muerte de los vivos.

Eran órganos sexuales con cabezas de muerto,

cuerpos con cabezas de muertos,

los senos tenían cabezas de muerto como pezones.

En todas mis miradas, estaba la muerte.

Torrentes de sangre rezumaban de los muros

y corrían a través de las calles. ¿Por qué tanto pavor?

¿Por qué tantas bajezas?

Me acostaba tarde, embrutecido por el alcohol, me levantaba temprano.

Mis noches, aunque muy breves, eran muy agitadas,

llenas de crímenes y mutilaciones, de orgías de todo tipo,

mi sueño era sin cesar bruscamente

interrumpido. Me daba vuelta y volvía a darme vuelta

de espaldas, de un costado, boca abajo,

aferraba mi almohada contra mí

en un abrazo a la vez doloroso y ferviente.

Así incubaba mi desasosiego.

Ya no estaba ni siquiera seguro de haber

conocido el calor de un cuerpo humano contra el mío.

Estaba hundido en este estado, lo recuerdo.

  

De: “Puerta del sol”

Versión de Mariano Rolando Andrade

 

domingo, 10 de agosto de 2025

CHRISTOPHE MANON

 

 


 


Morí en tres ocasiones.

Tres veces mientras recorría

las estrechas calles de Perugia

y atravesaba la Puerta del Sol,

suspendiendo un breve instante mi errancia

para contemplar desde lo alto de las escaleras

en la hora tranquila del crepúsculo el panorama

sobre la ciudad y la campiña circundante,

quedé deslumbrado por bellezas tales

que mi conciencia se desvaneció

fuera de ella misma

a tal punto mi exaltación me había vuelvo sensible

a la gracia y a los esplendores del mundo.

Mi deseo era tan ardiente, mi turbación tan grande,

que tres veces tuve el espíritu quebrado

y fui objeto de un súbito vértigo

que me hizo perder conocimiento ante la vista del cielo

encendido por vivos destellos que se enroscaban

en un torbellino de colores resplandecientes.

Era como si de repente el tiempo

y el espacio ya no tuviesen medida.

Y percibí entonces en mis oídos el eco

lejano de un canto de una inefable dulzura.

Era por así decirlo una lluvia

centelleante de notas de luz parecidas

a los astros que brillan en el firmamento.

 

De: “Puerta del Sol”

Versión de Mariano Rolando Andrade

 

 

 

lunes, 4 de agosto de 2025

CHRISTOPHE MANON

 

 


 


Llegado a Perugia, Umbría, Italia, en julio del año de Cristo 2019,

tras las huellas de mis bisabuelos maternos,

con la ayuda de una beca de escritura

otorgada por el Instituto Francés,

de verdad les digo, durante mi estadía,

me vi sobre todo confrontado de forma desastrosa

a la soledad y a la angustia frente a mis propias infamias.

Había superado hacía mucho tiempo ya el meridiano de nuestra vida

y no sé bien lo que esperaba encontrar

en ese viaje lejano. Había partido de París

en un estado de agotamiento y de tensión

que nunca antes había conocido,

tras meses particularmente difíciles y laboriosos.

Partía hacia los infiernos, llevaba todo el mal

que había cometido en mi contra; en mi contra y en contra de los otros.

   Y había llegado a Perugia medianamente afectado,

al término de un largo y penoso periplo,

luego de numerosas vicisitudes,

retrasos de trenes, conexiones pérdidas,

líneas ferroviarias cortadas entre Francia e Italia

a raíz de un desprendimiento causado por las inclemencias climáticas.

 

 

De: “Puerta del Sol”

Versión de Mariano Rolando Andrade