sábado, 9 de septiembre de 2023


 

ÍBICO

 

 

 

Eros nuevamente

Fragmento 287

 

Eros nuevamente, mirándome con ojos lánguidos
detrás de párpados marinos,
con sus variados encantos me lanza
en la red insondable de Afrodita.

Y sí, al acercarse, tiemblo,
como un caballo enyugado, pero también
victorioso que, viejo
entre carros veloces, accede, reticente, a la carrera.

 

Versión del antiguo griego al español de Cristina Pérez Díaz

 

Nota de traductor: Para los fragmentos de Íbico, sigo la edición de D. Campbell (Greek Lyric, vol. III. Loeb Classical Library: 1991).

 

DIEGO L. GARCÍA

 

 

 

(dept of traffic)

 

lo que puede intercambiarse
es sólo una poética en la que
el café llega idéntico
en Bangladesh – tokio – buenos aires
es una cuestión de estilo
como detenerse en los semáforos

 

 

CHUS PATO

 

 

 


Porque en la desdicha
que era sin duda la de mi niñez
ibais y volvíais con fuentes de bacalao y coliflor
salvabais el desnivel
entre la cocina y el despacho
y en Nochebuena y en los brazos traíais las fuentes
con coloración de pimentón
humeando, las dejabais en el centro

por esta razón no puedo correr hacia la felicidad

ni el pájaro que se rompe la nuca y enseña el pecho a lo celeste
ni la premonición de que cruzarás el umbral

cuando lo cruces

Versión de Gonzalo Hermo

 

MAURIZIO MEDO

 

 

  

Tren Europa

(Fragmento)

  

Stefan Zweig comprendió que el transcurrir de toda la historia, incluido este momento, era algo totalmente repentino. Tal vez, porque la realidad no es del todo probable. Desde aquí veo alejarse a los poetas más jóvenes. Son otro presente. También en la historia. Quizá sea solo una perspectiva cercana a la que tuvo Zweig antes de aislarse en Petrópolis. Nunca significa, acontece. Por eso vivimos mil años. Los suficientes para poner un cartel de advertencia “llámame cuando llegues”, aun cuando el mensaje no pueda traducirse de acuerdo a los datos requeridos por el carné de identidad.

Zweig buscaba una patria.

La mía fue un tren que no existe.

Se perdió ese presente.

“Patria” es solo una palabra mágica, como ultramar como tren, como Loano,
son válidas para la membresía de la tarjeta MasterCard.
A pesar de la vecina, yo preferí a la vida mirándome.
Ella buscó ayer «al fondo en la manigua» y como, salvo por los árboles, no encontró nada nuevo, adujo que mi verdadera intención
fue evadir la realidad sin saber bien cómo iría a plantear otras dimensiones,
tal como  ocurre en esos poemas de amor que nos descubren
uno lejos del otro, frente al televisor, como dos dummies
cortejándose con emojis musicales a través del Skype.

 

 

ANDO FLORES

 

 


Que coman tierra los novios

 

Niña tercera, yo
en cuclillas frente a la imagen de cristo
redentor de las groserías en la pared.
En el cuello un rosario de papel de baño
en las manos de mis tías el de víbora de la mar.

La boda de dos niños flacos como dios
tú te burlaste de la mancha de su falda y tú no lo invitaste a tu fiesta de cumpleaños
de todas formas, ahí vas
de todas formas, ahí te quiso
de todas formas, que coman tierra los novios
una plana con mi letra gorda de los doce años.

Pienso mucho en que nos casamos por el ombligo.
Servimos montalayo, leche agria y pastel
y dio risa, Andrea
es que de niños nos atravesó un tacón durante el payaso de rodeo
y ya sabemos por qué está hinchado nuestro vientre de familia.

Como era en un principio, ahora doblamos
tu pierna, ahora te muevo a un costado.
Ay, fuchi.
Vas a sentir frío, deja ahora te muevo para el otro,
toalla húmeda, amén.
Ocupado.
Mi plana me mira en el momento de mi parto,
la letra engorda de lodo
que comamos tierra los novios.