"Un poema si no es una pedrada -y en la sien- es un fiambre de palabras muertas" Ramón Irigoyen
viernes, 9 de febrero de 2024
DIONISIA GARCÍA
Bonjour,
Monsieur
Me
apresuré a decir
como primer saludo.
Tú, tendiendo la mano,
comenzabas el día
como si lo inicial fuera distinto.
La fachada de enfrente
y algún rayo de sol
alegran la costumbre.
El tiempo se detiene.
Estaba
él y no faltaba nada.
De:
“Clamor en la memoria”
GHÉRASIM LUCA
Cero
disparo
Tus
zapatos deslizan la contraseña
bajo
el paladar de mi boca
Mi
lengua chupa la contraseña
Bajo
el paladar de tu boca
mi
lengua se desliza
Tus
zapatos se deslizan en el ala derecha
bajo
el paladar de mi boca
Tus
zapatos se deslizan en el ala izquierda
Tu
zapato derecho bajo el paladar de mi boca
Tu
zapato izquierdo en el ala derecha
Mi
lengua se desliza en tu zapato derecho
Mi
lengua calza tu zapato izquierdo
Bajo
el paladar de mi boca
tus
zapatos calzan mi lengua
Tu
lengua chupa la contraseña
En
tu zapato izquierdo mi lengua se desliza
En
el paladar de mi boca tu zapato derecho
Mi
lengua calza tu zapato derecho
Tu
zapato izquierdo se desliza
en
el paladar de mi boca
La
contraseña calza la contraseña
y el
ala derecha el ala izquierda
Bajo
el paladar de tu boca mi lengua se desliza
Tu
zapato derecho calza mi lengua
tu
zapato izquierdo la chupa
y
calza el ala izquierda en el ala derecha
se
desliza bajo el paladar de mi boca
zapato
izquierdo en zapato derecho
tu
lengua en mi boca
Tu
lengua calza mi boca
y mi
boca tu lengua
Tu
zapato derecho se desliza
bajo
el paladar de mi boca
y tu
zapato izquierdo sobre mi lengua
Tu
lengua en mi boca
la
contraseña en el zapato derecho
el
ala izquierda el zapato derecho
el
zapato derecho chupa el ala izquierda
se
desliza bajo el paladar de mi boca
caza
mi lengua calza mi boca
sobre
tu zapato derecho mi boca se desliza
en
el ala derecha bajo el paladar de tu boca
pasa
de zapato derecho a zapato izquierdo
sin
zapato izquierdo ni zapato derecho
tu
lengua en mi boca
sin
contraseña
ni
ala derecha ni ala izquierda
bajo
el paladar de tu boca
tu
boca se desliza sin zapato izquierdo
ni
zapato derecho
mi
lengua pasa
m’i-lengua
pasa
t’u-zapato
se desliza
m’i-lengua
pasa
Versión
del francés de Jesús García Rodríguez
ISA NÓVOA NIETO
Después
Después
de estar pisando lunas rotas,
cristales
estallados a portazos,
ventanas
destrozadas a balazos,
ruïnas
y cascotes de derrotas;
después
de una explosión de bancarrotas,
de
abrir la luminaria a puñetazos,
romper
cada azulejo en mil pedazos,
vaciar
el sumidero a cuentagotas:
ahora,
aniquilados y en añicos,
sin
puntas de alfiler ya ni acericos,
sin
vidrios que estrellar ni escaparate,
sin
fuerzas para dar un solo hachazo,
hagamos
el amor, dame un abrazo
y
escucha al corazón, a ver si late.
JUAN PORTILLO
Felicidad
Felicidad,
tomarte de la mano,
reflejarme
en el vidrio de tus ojos,
olvidarme
de enfados y de enojos,
desgranar
tu granada, grano a grano.
Felicidad
es no escuchar el ruido,
bailar
al ritmo de tus emociones,
no
atender ni demandas ni razones,
acariciar
tu pecho por descuido.
Felicidad
es ver cómo me ayudas
a enfrentar
los demonios de la vida,
a
apartarme del miedo y de las dudas,
a
hallar del laberinto las salidas.
Felicidad,
rozar tu piel desnuda
mientras
curas con besos mis heridas.
LUIS RAMIRO
Consejo
a mí mismo
No
intentes ser y estar en todos lados,
tener
tu vela en todos los entierros,
el
mundo ya no acepta más pesados,
no
dejes que te apoden mataperros.
Los
bares de la fama están cerrados
y han muerto tus antiguos testaferros,
le
han puesto a tu gran nombre mil candados,
así
son los designios, tan gamberros.
Acepta
lo que fuiste y lo que eres,
la
gloria es solamente un espejismo
y va
a venirte bien que ya te enteres.
Y,
amigo, no recurras al cinismo,
acepta
ser “normal” y sus placeres,
sé
“tú”: no hay mayor grado de heroísmo.
MARÍA SOTOMAYOR
Querido
corazón de madera, la otra noche pensé en escribirte bebiendo zumo de melón y
comiendo pan, pensé en sacar todas las fotografías y pintar en ellas pequeños
demonios en las caras de esa gente que no conozco o, que he olvidado en algún
lugar. El perro se ha comido zapatos, papeles, arena, bolsas enteras de arena
y, anda por la casa con ropa interior en la boca moviendo la cabeza en señal de
victoria. También se ha comido piedras, y ha roto vasos, platos, silencios, y
la paz de una familia de hormigas si acaso fueran familia.
Si
supieras, si supieras cómo huele la ropa aquí lavada a mano, y es que verás,
hace algunos días la lavadora dejó de funcionar, como dejaron de funcionar
algunas bombillas, y la persiana de la habitación pequeña. Pero la ropa, la
ropa huele a carne y a limón puesta al sol, y a leche hirviendo, y a esa
primera gota de sudor en la nuca.
Hay
mosquitos furiosos del tamaño de los mosquitos más grandes que hayas visto, hay
que encontrar la manera de aplastarlos y que no duela.
De:
“La furia”
