Bonjour,
Monsieur
Me
apresuré a decir
como primer saludo.
Tú, tendiendo la mano,
comenzabas el día
como si lo inicial fuera distinto.
La fachada de enfrente
y algún rayo de sol
alegran la costumbre.
El tiempo se detiene.
Estaba
él y no faltaba nada.
De:
“Clamor en la memoria”
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